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La plebada de San Benito, Mocorito, cuando corrieron los caballos 1923

Por miércoles 15 de junio de 2016 Sin Comentarios

Por: Gilberto López Alanís

En los recuerdos de una generación de sanbenitenses se mantuvieron vivas las imágenes de la famosa carrera del Alazán y el Rocillo.

Es posible imaginar el sol reverberante, el taste limpio y arenoso, los jinetes concentrados en la meta, los caballos nerviosos, inquietos y sudorosos; los apostadores pregonando los amarres, los jueces listos en la meta, y el de la voz gruesa y estruendosa listo para gritar “uno, dos, tres Santiago” para que la plebada desde el medio del taste gritara “se vinieron”.descarga

Como exhalación pasaron frente a la Rosalvona Castro que ilusionada miró el rostro fugaz de uno de los jinetes y recordó sus tiernas caricias de la noche anterior; apenas lo miró y las ancas de los caballos mostraron el esfuerzo de aquella contienda. Las crines volaban y el sabor acido y salobre del sudor atemperó sus ansias contenidas.

Las bandas de música callaron de repente esperando el resultado y el estruendo al saber el ganador. Al rato, gritos, insultos, pleitos, risas, besos, abrazos, dinero cambiando de bolsillos, para luego reventar los acordes de la tuba y la trompeta, el sonido profundo de la tambora y el chasquido de los platillos.

Quienes estaba ahí, que niños alucinados veían aquel inusitado espectáculo? Según lo que puedo dilucidar, por los registros de alumnos de la Escuela Oficial Mixta N° 8, del ciclo escolar 1922-1923 que dirigía la Maestra Mariana Rodríguez, el total de alumnos inscritos fue de 121, con 60 hombres y 61 mujeres, de 4 a 14 años de edad.

Quienes eran?, me apura una voz interior que quiere desvelar el misterio y recordar la felicidad de una chiquillada sana, alegre llena de vitalidad que corría por el pueblo desde “arriba” hasta “abajo”, con los encargos culinarios de las madres y las tías; sin olvidar a los de “la otra banda”.

Quienes fueron? Me vuelven a gritar sus herederos y familiares, así que desafiando su aparente reposo y tranquilidad, con curiosidad me asomo a los documentos que tengo a la mano.

Anota los nombres de todos, sí de todos, porque ellos los vieron, los oyeron, también gritaron y es-cucharon los sones de aquellas bandas y cancioneros, concentrados alrededor del taste. Como la historia es larga y La Voz del Norte, quiere ser oportuna y amena, les indilgo el rosario de aquellos nombres que seguramente todos ya fallecieron.

Jerónimo, Manuel e Ismael Acosta; Celestino Gastélum; Juan Gerardo; Federico Gómez; Bartolomé, Ángel, Ramón, Jesús, Eustaquio, Silvano y José López; Andrés Labrada, Eutiquio Leyva; Martín y Catarino Moya; Vidal Moreno; Telésforo Parra; Librado y Lázaro Payan; Esteban y Antonio Pérez; Alfonso, Rufino, Amado y Ángel Quiñones; Margarito, Cruz y Candelario Valenzuela para terminar con Alfredo Zamoran.

Por las mujeres, encontramos a: María del Carmen Alvarado; María Isabel Bojórquez; Clementina Castro; Clementina y María del Refugio Cazarez; Engrasia e Irene Gastélum; María Mercedes Gámez; Cirila, Eva Angelina, Paula, Andrea y Magdalena López; Juana y Laura Labrada; María Guadalupe y Audelia Quiñones; María Mercedes Santillanes; María Paz y Antonia Valenzuela para finalizar con Eustolia Zamoran.

Todos estos niños cursaron el primer año y el examen final estuvo presidido por el Presidente del Ju-rado el C. Encarnación L. Quiñones, el vocal Lucio Labrada Castro y la encargada del grupo Herlinda Quiñones junto a las autoridades del pueblo, encontrándose en el Expediente de San Benito de la Serie Educación Mocorito del Archivo Histórico General del Estado de Sinaloa, la lista de segundo año que relacionaré en una segunda entrega de esta serie sobre educación en San Benito Mocorito.

*Director del Archivo Histórico del Estado de Sinaloa

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