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Venados y Pascolas Novohispanos Parientes de los Sones Mariacheros

Por jueves 31 de marzo de 2016 Sin Comentarios

Por: Gilberto J. López alanís

la religionEn la vigésima edición del Seminario sobre “La Religión y los Jesuitas en el Noroeste Novohispano”, celebrado en las instalaciones de El Colegio de Sinaloa, los días 5 y 6 de marzo del presente año, en la ciudad de Culiacán, además de cubrir aspectos historiográficos, interpretaciones, descripciones, nuevos aportes, rescates documentales y polémicas sugeridas por investigadores de esta gran temática, se presentó la ponencia “Etnohistoria de los Tenabaris: Del período jesuítico al siglo XXI” por el Mtro. Jesús Jáuregui Jiménez (INAH-Nayarit).

El tema es fascínate, ya que el autor nos remite a la búsqueda incesante de indicios en los bailes nativos del noroeste mexicano, matizados por la influencia jesuítica en la región, la cual se inició a partir del año de 1591; el tema se refiere especialmente al baile del venado y el pasacola que permanecen vigentes con diversas adaptaciones.

Las imágenes representativas y más antiguas del baile del venado y el pascola, mostradas por el Mtro. Jáuregui, se basaron en dibujos manufacturados en Europa por un SJ de origen checo. Discurrió el autor sobre el concepto etnográfico de “El Ramadón”, lugar del mitote indígena, que le da sustentabilidad espacial a la fiesta; las referencias locales al pueblo indígena de Tehueco, con sus dos espacios de celebración de la fiesta de Semana Santa, uno, el templo de la iglesia católica y el de la celebración nativa, ramadón, cocinas, altares, cruces, recorridos, etc., con sus particularidades en similitudes y diferencias.

la religion 2El investigador nos propone que el ritmo y efectos musicales de los tenábaris mayos y yaquis, tienen consonancia con los sones mariacheros; para ello, los capullos al enredarse en las piernas de los danzantes se colocan en líneas horizontales y con diferente número de piedrecillas de río en su interior para que suenen en desigual manera, al son de los raspadores y los bules flotantes en las bandejas con agua, lo que aunado al sonido de las sonajas, las melodías nacidas del arpa y los violines, acompañados con el tamboncillo de dos membranas y la flauta se entrelazan a la danza en la tierra fina y pareja del Ramadón.

El ritual donde la danza se expresa es atractivamente complejo con una varianza de actividades entrelazadas con un culto a la naturaleza y la divinidad. Los danzantes reflejan una herencia cultural de generaciones y los que se inician llegan “juramentados” en el rito de los dioses del monte.

Las conexiones musicales del baile del pascola y el venado a los sones mariacheros nos sorprenden por su regionalidad, ante una naturaleza y tendencia cultural que no la distingue y si la hermana. Esta propuesta metódica del Dr. Jáuregui, entusiasma y le da a la investigación el sustento de un aporte cultural muy significado.

Sirvan estas notas para difundir los aportes culturales del Seminario anual que organiza El Colegio de Sinaloa que ya lleva 20 ediciones y que coordina el antropólogo José Carlos Zazueta Manjarrez, bajo la responsabilidad esta vez del Dr. Enrique Villa Rivera.

* Director del Arichivo Historico del Estado de Sinaloa

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