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Maestro y líder social PEDRO BELTRÁN AGUIRRE

Por lunes 15 de febrero de 2016 Sin Comentarios

Por: Teodoso Navidad Salazar

A mediados de los setenta, siendo (yo), estudiante de la escuela Normal de Sinaloa, conocí a Pedro Beltrán Aguirre. Era yo un jovencito; sin embargo, siempre me interesó la plática con personas adultas. Escucharles eran (siguen smaestro y lideriendo), verdaderas lecciones. La vida de Pedro Beltrán Aguirre, se desarrolló entre el magisterio y el liderazgo social, por ello sus charlas tienen mucho de enseñanza. De manera recurrente el maestro Pedro, visitaba la casa del profesor Austreberto Aldana Serrano; yo también lo hacía, ya que uno de sus hijos (Edgardo), era compañero de estudios en la Escuela Normal. Fue allí donde por sus pláticas, siempre agradables salpicadas de anécdotas, me di cuenta de cómo era la vida de un maestro rural y hasta donde estaba comprometido con su comunidad.

Pedro Beltrán Aguirre, nació en Amaculí, Durango, el 3 de febrero de 1926. Nueve años antes, México se había dado una nueva Constitución política (1917); entonces nuestra patria estaba mal comunicada. El ferrocarril, el transporte más recurrente, cruzaba desde la frontera norte hasta el centro; luego hasta Veracruz y el sureste.

Pobre, desgarrado por la guerra reciente y con gran porcentaje poblacional de analfabetas, la economía mexicana se movía entre la actividad minera, agrícola y ganadera, en menor escala. Seis años antes de que Pedro naciera, había sido fusilado el Gral. Felipe Ángeles (1920), por indicaciones de Venustiano Carranza, quien a su vez, caería abatido por las balas obregonistas, ese mismo año en Tlaxcalatongo, Puebla. Obregón por su parte, tres años, después del nacimiento de Pedro Beltrán, reelecto para un nuevo periodo presidencial, caería asesinado por el caricaturista José León Toral (1929). Muchos años pasarían para que el país tomara su rumbo estabilizador.

En ese contexto “vivían” Moisés Beltrán Retamoza y María Luisa Aguirre Rodríguez, padres de Pedro, en los viejos minerales de la sierra duranguense, como lo hacían miles de familias pobres a lo largo y ancho de la geografía nacional. Quedó huérfano a los cuatro años y a los seis, hubo que trabajar para ayudar al sostenimiento familiar (fue el mayor de los varones). Su madre preparaba pan, dulces y tamales, que Pedro vendía entre los vecinos de Amaculí. Fue difícil la vida, por ello su madre y su abuela deseaban que estudiara; era infame el trabajo en las minas y las labores del campo, y sólo servía a las familias para sobrellevar la vida.

Con gran esfuerzo, Pedro Beltrán emigró a Culiacán y estudió en la escuela primaria “Tipo”, Braulio Rodríguez, ubicada entonces por las calles Águila y Libertad, hoy Jesús G. Andrade y Rafael Buelna. Tuvo que trabajar para su propio sostenimiento, concluyó el sexto grado en 1942, cuando la Segunda Guerra Mundial, estaba en su apogeo. Inmediatamente ingresó a la escuela secundaria de la prevocacional, sin embargo, primero era subsistir; no concluyó, pues hubo que regresar a su tierra, con su madre y sus hermanos para apoyarlos, empleándose en las duras tareas del campo. Sin embargo, deseaba superarse y dada su facilidad para hacer amigos, logró, gracias a su preparación, desempeñarse como tesorero en Amaculí; luego empleado municipal en Tamazula, pero pronto encontró su verdadera vocación y se inició en el magisterio el 16 de septiembre de 1945, con tan solo su certificado de sexto grado.

Con nombramiento de maestro fue enviado al mineral de San Fernando, delegación de Copalquín, municipio de Tamazula, Durango. Para el año siguiente fue designado director comisionado con grupo, en el Cuartel municipal de Chapotán, Durango, donde se convirtió en verdadero líder de campesinos, apoyándolos para que les fueran restituidas sus tierras. Fue sumando años de servicio tanto en la docencia como de apoyo a las comunidades donde laboró; por ejemplo el ciclo escolar 1947-48, fue a Recoveco, Mocorito, Sinaloa, como maestro de grupo y director de escuela; allí apoyó a los campesinos a constituir el ejido, conseguir créditos para siembra y objetos de labranza; gestionó la conformación de la Defensa Rural. De 1948-50, trabajó en El Zapote de los Gastélum. Allí también apoyó a campesinos a constituir el Ejido Caimanero. Fue líder natural, porque los campesinos de la región lo buscaban para que los asesorara en el aspecto agrario, de siembra y trámites de créditos de avío.

En periodo 1950-52, fue transferido a La Vainilla, Mocorito; su intervención fue importante, ya que gracias a sus gestiones logró la resolución presidencial agraria y los campesinos tuvieron certidumbre en sus derechos parcelarios. Logró ampliación para hijos de ejidatarios; gestionó arreglo de caminos vecinales. Su labor fue incansable, con el vigor juvenil en horas extraclase, atendió la alfabetización de todos aquellos que deseaban saber leer y escribir.

Ávido de superación, en 1952, Pedro Beltrán Aguirre ingresó a estudiar al Centro número 23, del Instituto Federal de Capacitación del Magisterio, titulándose el 26 de octubre de 1957, con la tesis La escuela rural mexicana. En Caminaguato, municipio de Culiacán, trabajó en el ciclo 1952-54, como maestro y director de la escuela, dándose tiempo para gestionar la reconstrucción de la escuela, conseguir parcela escolar y casa del maestro, con la ayuda de la Delegación Forestal, logró que los campesinos conservaran sus montes y bosques. En la comisaría de Sanalona (hoy cabecera de sindicatura del mismo nombre), Pedro laboró el periodo 1955-57, como director y maestro. Apoyado por la comunidad reconstruyeron la escuela y construyeron tres nuevas aulas. Como en otras comunidades, junto con sus compañeros maestros, trabajó en la alfabetización de adultos y gestionó la ejecución de la resolución presidencial del ejido. Intercedió ante la zona militar para crear la Defensa Rural, logró la parcela escolar; la comisión Nacional del Agua, gracias a las gestiones de Pedro, reconstruyó el sistema de agua potable y drenaje, e intercedió ante la Secretaría de Recursos Hidráulicos para que, las casas de obreros participantes en la construcción de la presa, fueran entregadas a los campesinos.

En enero de 1957, fue ubicado en la escuela Gral. Ángel Flores, de la ciudad de Eldorado, Sinaloa. Sus alumnos del primer año, lograron el 100% de aprovechamiento, siendo el mejor de la zona escolar. Durante el ciclo 1957-58, fue comisionado a Lo de Jesús (hoy campo Romero), que entonces pertenecía Culiacán, y hoy a Navolato; allí se construyó la escuela y obtuvo la parcela escolar; gestionó el servicio de agua potable así como la introducción de energía eléctrica. Entre 1958-59, fue maestro y director en El Molino de Sataya, donde gestionó parcela escolar, energía eléctrica, alfabetizó a los adultos y se obtuvo nuevo mobiliario.

Pasó después a la escuela Gral. Antonio Rosales, de Costarica, posteriormente a la ciudad de Guamúchil (entonces perteneciente a Mocorito); laboró en Rosamorada, Mocorito, como director, gestionó y logró la construcción de aulas y remodelación de las existentes y se entregó la parcela escolar. Ese año, Pedro Beltrán Aguirre, fue designado Inspector de parcelas escolares del estado. Cumplida su comisión, regresó a las aulas en 1963, siendo designado al campo pesquero El Cerro Cabezón, en Guasave; logró la construcción de la escuela y mobiliario, así como casa del maestro. En ese lugar asesoró a pescadores buscando precios justos a productos del mar. Asesoró a campesinos de siete comunidades para tramitar parcelas, logrando la formación del mismo número de ejidos.

En septiembre de 1963, laboró en la escuela Adolfo López Mateos de la colonia Mazatlán, en Culiacán. En 1964, en la “Manuel Sánchez Hidalgo”, en la Colonia Miguel Hidalgo, de Culiacán; para 1964, pasó a la escuela “Esfuerzo Nacional”, en El Tamarindo, hoy Villa Adolfo López Mateos. Allí fundó en el mismo edificio, el turno vespertino. Se consiguieron 7 casas para maestros. Se gestionaron 100 nuevas casas para campesinos. Por su actividad en pro de campesinos y comunidades Pedro Beltrán levantó escozor en algunos políticos y autoridades por los que, en castigo en 1966, lo ubicaron de nuevo en Sanalona, donde junto con habitantes, gestionó y logró introducir el teléfono, telégrafo, repararon caminos a comunidades y fue comisario municipal. Al concluir su trabajo en 1972, en Sanalona, dejó 1 planta de 8 maestros, conjuntamente con talleres de carpintería, costura, planchado, lavado, consiguió un proyector de películas fija, proyector de películas profesionales, nuevo mobiliario, una televisión para niños y adultos y buena casa del maestro. Pedro Beltrán, fue hombre Valiente, en el sentido claro de la palabra. Por sus actividades a favor de campesinos, varias veces su vida pendió de un hilo, sin embargo sus deseos de justicia siempre estuvieron antes y sobre todo, por cualquier interés personal o de grupo. En 1973, fue nombrado Supervisor escolar de la zona 19, de San Ignacio, Sinaloa. Allí apoyó a las autoridades municipales para reparar caminos vecinales y la introducción del telégrafo y teléfono, a la cabecera municipal.

Gracias a la buena relación del maestro Pedro Beltrán, con autoridades del lider 2gobierno estatal y federal, logró agilizar resoluciones presidenciales de muchos ejidos de la región de San Ignacio, así como concesiones para ejidos madereros, y la fundación de una escuela secundaria en la cabecera municipal. En 1974, fue comisionado a la zona escolar 13 (hoy supervisión Nº 10), de Culiacán. Gracias a su empeño y amor por la educación impulsó la fundación de 76 escuelas. Siempre deseando estar al día con las novedades educativas, Pedro Beltrán, se tituló como licenciado en educación, por la Universidad Pedagógica Nacional, en 1993. Terminó diplomado en Administración Educativa y especialidad de la misma, en 1995; en 1997, concluyó maestría en Administración Educativa.

Pedro Beltrán fue auténtico maestro. Siempre vinculado a problemas tanto de la comunidad educativa como de padres de familia de los educandos. Vivió de cerca los abusos de malos funcionarios y autoridades a quienes reclamó su proceder denunciándolos ante sus superiores. Pedro Beltrán Aguirre, forjó su férreo carácter ante las dificultades que le presentó la vida y de las que salió siempre airoso. Fue maestro y líder de tiempo completo. Como docente, respondió con responsabilidad a la misión tan delicada de enseñar; como director y supervisor escolar, forjó buenos equipos de maestros, que como él, entendieron que la misión del maestro en las comunidades debía ir más allá de las aulas; esa unidad sin duda, funcionó para que las gestiones beneficiaran a los habitantes de comunidades donde desarrolló su labor educativa y social.

Estudió primeros auxilios y prevención de enfermedades. En comunidades donde se desempeñó compartió sus conocimientos impartiendo cursos de primeros auxilios y prevención de enfermedades. Capacitó a hombres y mujeres para aplicar suero, inyecciones, vacunas y curaciones menores, entre otras cosas. Por su amplia labor educativa y social, de más de 70 años, ha recibido innumerables reconocimientos, de padres de familia, alumnos y maestros. La autoridad educativa le otorgó las medallas al Mérito Magisterial Rafael Ramírez así como la Ignacio Manuel Altamirano, por sus treinta y cuarenta años de servicio. Al cumplir sus primeros 90 años, el maestro Pedro Beltrán Aguirre, debe sentirse satisfecho por el deber cumplido. La Voz del Norte, reconoce, en vida, la trayectoria profesional y social de tan destacado maestro.

* La Promesa Eldorado Sinaloa, febrero de 2016
Comentarios, sugerencias a teodosonavidad@hotmail.com
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