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Sixto Osuna con Mocorito, simbiosis de poesía y trascendencia.

Por jueves 31 de diciembre de 2015 Sin Comentarios

Por: Juan Carlos González

Hace apenas unos días, fui invitado a un festín de poesía que me resultó muy agradable. Una reunión muy selecta en la que estuvieron amigos del arte y la cultura, fiel reflejo de que en Mocorito, seguimos siendo La Atenas de Sinaloa.

Se habló de la vida y se leyó parte de la obra de cuatro poetas que han dado lustre a Sinaloa, dos de ellos muy relacionados con mi tierra: los Enriques González, uno Martínez, Rojo el otro; padre e hijo. Fueron amantes hasta el extremo de lo que sabían hacer muy bien, además de su dedicación a lo administrativo y a la medicina.

También escuchamos biografía de Gilberto Owen y de Jaime Labastida, dos muestras palpables de una poesía distinta que aún hace ruido y que cobra permanencia. Más aún al tratarse del Mochiteco, que cuenta con un exquisito rango en el tema de hacer poesía y quizá más en lo que a la promoción de nuevos talentos se refiere.

Emocionado escuché cómo El Dr. González Martínez llegó a nuestra región y se vino a vivir a Mocorito, convivir con personajes que le han dado lustre al muy hermoso y soñador terruño como el Profesor José Sabás de la Mora, nayarita, quien en 1904 fundara este periódico que tiene usted en sus manos, maestro del “Granito de Oro”; por cierto fue quien introdujo a Buelna Tenorio en el mudo del periodismo.

Así también se hizo referencia de otro grande que se relacionó con la vida cultural de Mocorito: Don Sixto Osuna, ejemplo contundente de la poesía sinaloense, oriundo de Villa Unión; secretario y amigo personal del Dr. González Martínez. La historia cuenta que fue en Mocorito, donde inicia su vida literaria, publicando en la revista “Arte”, fue además director del periódico “El Correo de la Tarde”, importante medio de trascendencia nacional. Toda una personalidad.

Algo que me pareció muy interesante fue la lectura de poemas de los cuatro vates: de los que me gustaría compartir al menos una estrofa de cada uno de ellos:

¿Te acuerdas de la tarde. . .? (de Glez. Martínez)
¿Te acuerdas de la tarde en que vieron mis ojos
de la vida profunda el alma de cristal? . . .
Yo amaba solamente los crepúsculos rojos,
las nubes y los campos, la ribera y el mar. . .

Mar del amanecer (I) [de González Rojo] ¡Mar del amanecer, mar que eres niño,
rosado por la aurora, movido por el viento,
cantado por los hombres
y acariciado por el pensamiento!…

Al Espejo (de Owen)
Me quedo en tus pupilas, sin convite a tu fiesta de
fantasmas.
Adentro todos trenzan sus efímeros lazos,
yo solo afuera, y sin amor, mas prisionero,
yo, mozo de cordel, con mi lamento, a tu ventana,
yo, nuevo triste, yo, nuevo romántico.

Afrodita en el polvo (de Jaime Labastida)
El sol, colérico de sales,
contra el agua arremete.
Hermano con hermana se acarician.
Y un cielo azul está (cubriéndola),
encima de la tierra: hijos nosotros
de esa feroz contradicción, las bestias.

Así es la vida cultural en Mocorito, llena de contenido reflexivo, sin discusión un lugar en el que los grandes están presentes, vitales, profundos; su legado es único, pero siempre abierto para el disfrute de este rincón geográfico, al que acuden las visitas como un remanso para el encuentro con la genialidad de los sentidos.

* Maestro de la UAS Campus Mocorito

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