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Profesor Raúl Baro Santos… Un profesor de vocación y servicio.

Por martes 30 de junio de 2015 Sin Comentarios

Por: Juan Manuel Véliz Fonseca

raul baroEl 10 de diciembre de 2013, el H. Ayuntamiento y la Casa de la Cultura de Sinaloa de Leyva, le brindaron un reconocimiento al profesor Raúl Baro Santos por haber sido el primer director de este recinto cultural y por su labor desarrollada dentro del magisterio y fundador de algunas instituciones educativas y de servicio.

Procedente de su lugar de origen, Alhuey, Angostura, arribó a Sinaloa de Leyva un 28 de septiembre de 1960. Venía casado con Griselda Camacho Urías, oriunda de Capomos, Angustura.

Con sus tres hijos: Raúl, César y Miguel Ángel, aquí en Sinaloa de Leyva nacieron Gonzalo, Fredy Alonso y Edgar. Llegaba como maestro de la escuela primaria doctor Luis G. de la Torre, comisionado encargado.
De 1963 a 1965 se hizo cargo de la dirección de la escuela secundaria “por cooperación profesor Gabriel Leyva Solano”, donde junto con el señor Sebastián Cota Paredes (presidente del patronato) gestionó ante las autoridades educativas correspondientes la federalización de dicha institución, la cual se logró el 14 de enero de 1968.

Esta institución había sido fundada en septiembre de 1956, por el doctor Homeópata, Isauro Vallejo Caballero, que se desempeñaba como director. Su plantilla de maestros estaba integrada por profesores federales, estatales y algunos personajes con cierta formación profesional.

Esta última escuela es el antecedente de la actual escuela secundaria federal “Profesor Luis Abad Montes de Oca”, incluso su biblioteca lleva su nombre en honor y recuerdo.

Raúl Baro Santos realizó sus estudios de profesor en el Instituto Federal de Capacitación del Magisterio, en las vacaciones largas de julio y agosto ingresó a la Escuela Normal Superior en Tepic, Nayarit. En el estado de Chihuahua estudió la especialidad en Lengua y Literatura.

Egresado como maestro, sus primeras experiencias las obtuvo en su municipio, Angostura, en las comunidades de El Playón, luego en su pueblo Alhuey, de allí lo cambiaron al municipio de Guasave, primero estuvo en la comunidad de La Cuestona, luego a la comunidad de San Pedro de las Árguenas y finalmente estuvo en la escuela primaria “18 de Marzo” ubicada en la ciudad de Guasave.

Viviendo en Sinaloa de Leyva regresaría unos meses a ese municipio como director de la escuela secundaria estatal “Jesús Ramírez”, de la sindicatura de León Fonseca. 1970 fue parte importante y maestro fundador de la escuela preparatoria licenciado “José G. Heredia”, incorporada a la Universidad Autónoma de Sinaloa.

Aparte de haber sido maestro en educación básica también lo ha sido en las materias de: Educación Física, Actividades Artísticas, Español, Taller de Lectura, Redacción y Literatura Universal. Supervisor escolar de la zona 027 del municipio de Sinaloa.

El 10 de diciembre de 1981, fue nombrado por el Lic. Juan Antonio Guerrero Quintero, presidente municipal, director de la Casa de la Cultura, instituyéndose la primera biblioteca pública con el nombre de “Lic. Enrique González Rojo”.

Iniciando de lo que hoy es actualmente el museo, realizando actividades e informando a directores de escuelas, maestro síndicos municipales, comisarios ejidales, líderes de las comunidades, amas de casa, la necesidad de contar con este espacio y recabar algún objeto antiguo e interesante para que formara parte de este patrimonio a lo que actualmente es el museo de la casa de la cultura.

Somos varias generaciones de profesionistas que recibimos la transmisión de los conocimientos, de lectura de libros, de los sabios consejos y anécdotas del maestro Baro Santos de los cuales recuerdo algunas de esas lectura como la obra del escritor Benito Pérez Galdós en la novela clásica “Marianela”, las obras de Ignacio Manuel Altamirano Basilio como: “Clemencia”, “Navidad en las Montañas” y “El Zarco”; la obra de Paul Kruif “Cazadores de Microbios” o la anécdota que contó en el grupo de prepa, del Presidente Benito Juárez García, que le fastidiaba la guardia presidencial. “Un día el presidente Juárez se le escapó a la guardia presidencial y se fue al teatro, al cual llegó tarde.

El teatro estaba completamente lleno y semioscuro. Sólo una butaca que estaba en el centro estaba vacía, abriéndose paso llegó a ella, pero cuál fue la sorpresa para el presidente Juárez, no servía; no contaba con asiento. Acomodándose en cuclillas presenció la obra.

Al terminar esta se encendieron las luces y parte del público se dio cuenta de la presencia del presidente Juárez y disculpándose con él”, por no haberle cedido su butaca en buen estado, en otra clase nos contó la anécdota de Ignacio Manuel Altamirano cuando era diplomático en París, Francia y para reírse y burlarse de él porque era un indígena Nahual.

Los franceses realizaron un evento entre varios países las cuales decidieron para que él diera las palabras de bienvenida, a la cual Altamirano accedió tomo la palabra y dijo: “Primero, les daré la bienvenida en francés, luego en alemán, le siguió con el español, y por último les dijo: “Ahora se las voy a decir en mi lengua materna que es el Náhuatl”.

Así se burló de los europeos, pues hablaba siete idiomas. Algo que no se me olvida, me recalca el profesor Raúl Baro Santos, es la experiencia siguiente: “En uno de los tantos viajes a la ciudad de México nos hicieron una invitación para asistir a la ceremonia de graduación de Ingenieros Textiles que egresaba del Instituto Politécnico Nacional, en cuya generación terminaba su carrera uno de mis sobrinos.

Resulta que la persona que tenía a su cargo el desarrollo del programa que era en el Palacio de Bellas Artes, en la sala Manuel M. Ponce, no llegó esta persona, creo que era locutor y la sala se tenía que desocupar en una hora porque le seguía otro acto.

La cuestión era que los graduados estaban desesperados y mi sobrino propuso que yo los sacara del apuro como maestro de ceremonias según porque yo sabía de esas cosas y no le tenía miedo al micrófono ¿si, pero que digo?-Pensaba yo. No tenía ni lista de invitados, ni de los graduados y es material que se necesita para ser “Maestro de Ceremonias”.

Total que yo le entré. Creo que lo hice bien porque al terminar el acto varias personas que sabían en el apuro que me metió mi sobrino, me felicitaron. Eran padres de familia venidos de toda la república a presenciar la graduación de sus hijos”.

El profesor Baro Santos ha ocupado diversos cargos honoríficos como: presidente del club deportivo Sinaloa, siendo el origen del actual Club de Veteranos, presidente del comité de JUMAPAS, presidente del Club de Caza y Pesca.

“Los Mapaches”, presidente del patronato de la Universidad Autónoma Indígena de México (UAIM), que si bien es cierto no concluyó en este proyecto, pero sí el de la Facultad de Contaduría y Administración de la UAS-Extensión Sinaloa de Leyva.

El actual edificio de esta Facultad es una evidencia de este esfuerzo. Ya van en la quinta generación de profesionistas.

Es sin duda alguna el profesor Raúl Baro Santos, un hombre muy importante y pieza clave en nuestro municipio ya que ha contribuido en la pirámide educativa desde el nivel básico hasta profesional y su participación desinteresada en puestos honoríficos, actualmente disfruta de su jubilación junto con su familia en Sinaloa de Leyva. Sin olvidar a su querido pueblo de Alhuey, Angostura. ¡Honor a quien honor merece!.

* Cronista de Sinaloa de Leyva

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