Estatal

La normalización del mal

Por martes 30 de junio de 2015 Sin Comentarios

Por: Carlos Varela Nájera

Es un libro que me acaba de publicar colección Hablalma, de la editorial de la Facultad de Psicología de la Universidad Autónoma de Sinaloa, cuyo Director el maestro Maurilio Hernández, gestionó para que este proyecto diera a luz, y de igual manera a una mujer incanzable que sabe de letras nuestra amiga Laura Beatriz Verdugo Montoya que supo poner los significantes en su lugar, y a nuestro amigo el Dr. Fidencio López Beltrán por su apoyo ya que él es promotor de la causa académica en nuestra Universidad, gracias a ellos este libro sale a la superficie a hacer lo que hace un libro, mover los debates sin quedar reducido a un manual de buro, sino que sus páginas movilicen la ratio.

Hace unos días nuestra Universidad celebró el día de la libertad de expresión, esa conmemoración debería de hacer reflexionar a todos los poderes que se encuentran sosteniendo una función ya que la tolerancia y la convivencia deberían de ser… sin menoscabo alguno.

A diario observamos libros, autores y opiniones de prensa con los cuales no se está de acuerdo, mas no por ello se intentará despertar la Santa Inquisición que tal parece a algunos nos habita, ya que son otras nuestras razones y nuestros valores académicos, y como el pensamiento es universal y diverso, debemos aceptar esa pluralidad, ya que la universidad es eso universo y opiniones distintas, de lo contrario la libertad de expresión es letra muerta, asumiendo incluso el nivel ético detrás de lo que se escribe, no se debe de hablar o escribir a tontas y a locas.

Sabemos que así como hay filosofías diversas, existe también en el campo de la psicología orientaciones distintas, esta pluralidad debe sostenerse en contra de los malentendidos de particulares, haciendo la razón del ser, del pensamiento y su complejidad. La normalización del Mal, es un libro que escribí a través del discurso complejo que es el psicoanálisis, analizando los desfiladeros del mal, de lo siniestro, su tesis central la asumo junto con Jacques-Alain Miller, quien sostiene que no hay nada más humano que el crimen, en este texto analizo su implicación, su finalidad, cuyo saldo además de sangre es el dolor de los sufrientes, este libro analiza lo que se encuentra detrás del crimen, incluso del acto agresivo, y la pertinencia de sostener un saber que dé cuenta de esa inclinación a dañar, a explotar, a asesinar al otro, generando en el asesino una satisfacción siniestra, y es plus que nosotros llamamos plus de goce, no se combate con cárceles, es su ganancia su pequeño añadido, el goce.

Pero este goce por dañar al prójimo se encuentra tambien estructurado en profesionistas, académicos, profesores, se observa en la atmosfera laboral como se da el chisme, los mitotes, cómo acabar con el otro, de eso habla mi libro, de cómo el sujeto se satisface fregándose al otro, en todos los sentidos, goza calumniando, levantando falsos, incriminando, odiando en todo sentido de la palabra, el odio es un lazo trágico que une a todos los sujetos.

Por ello lo afirmo en este libro, la normalización del mal aparece como un invitado indeseable, esta ahí agazapado en el dicho, el mal es ese indeseable que se nos ha colado por todas las ventanas a humanistas y deshumanizados, el mal está latente en cada uno de nosotros, algunas veces saltan esquirlas de intolerancia, en otros ráfagas de metralla pero el mal es nuestra pieza suelta que se desborda psíquicamente.

La violencia generalizada que es algo ilógico pero existente, el amor necrofílico, esa pasión perversa por lo muerto, por lo pútrido, que convierte al mal en nuestro amo, generando desde la angustia una servidumbre voluntaria, y mientras que Mario Arturo Ramos el poeta le canta a la vida, el mal como amo del sujeto le canta a la muerte, al odio, al chisme, a dañar al otro que como enemigo aparece ante los delirios muy particulares, termino en mi libro diciendo que “mi semejante especularmente es mi enemigo. El mal tiene que dejarse salir, pero debemos reorientar al sujeto frente a ese goce desbordado. La tarea seria escucharlo y encauzarlo, en lugar de diagnosticarlo y medicarlo”.

* Licenciado en Psicología y Doctor en Educación
Profesor e Investigador

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