Nacional

LUIS PÉREZ SABIDO, CRONISTA MUSICAL DEL MAYAB

Por viernes 15 de mayo de 2015 Sin Comentarios

Por: Ándres Garrido del Toral

Luis Perez SabidoEs una amistad que por 31 años he conservado y admirado; a pesar de que rara vez nos vemos nos une un cariño que supera las barreras del tiempo y el espacio. Él en su blanca Mérida y yo en mi peregrina ciudad de Santiago de Querétaro, pero cada vez que inicio mi peregrinar al Sureste mexicano voy a su encuentro sin saber en dónde está trabajando: siempre doy con él porque a cualquier mesero, taxista o recepcionista le preguntas por él y te saben decir dónde se ubica el Maestro, el Cronista Musical del Mayab que no es decir poco.

Todo nació el 3 de enero de 1984, cuando el presidente municipal de Querétaro, René Martínez Gutiérrez, invita a la Estudiantina de la U.A.Q., a ser artista única en el hermanamiento de las dos ciudades. También asistiría el gobernador Rafael Camacho Guzmán aunque el gobernador yucateco, general Alpuche Pinzón, no asistiera al acto principal de hermandad por estar castigado del sistema político y del presidente Miguel de la Madrid, enclaustrándose en su casa de donde nadie lo sacaba.

Tomamos el avión y todos felices, se podía fumar y beber sin límites en los aviones, incluso cantar sin que nadie te molestara. Ni el poderoso secretario del Ayuntamiento, Felipe López Valdelamar, nos echó alguna mirada de regaño. Como la reforma municipal apenas se iba a implementar, los ayuntamientos eran pobres y solamente a pocos miembros de la comitiva les dieron hotel, a todos los demás nos asignaron casas de funcionarios estatales y municipales.

A Chava García Alcocer, Chepe Luis Hernández y Miguel Muñoz les tocó ser recibidos por la hermosa y joven esposa del secretario de Obras Públicas, el que nunca estaba en su casa, por lo que la boshita se dedicó a atender sola en su sala a este trío de faunos. ¡No sabía el funcionario qué clase de alimañas se había echado en la bragueta y hasta chofer con camioneta y cartera ilimitada les dio!

A otros como Chango Mamolo, El Polivoz, Miguelito Epardo, El Espantado, El Brutus, los Pacheco, Bustamante Noguerón y Jorge Meré les tocó un hotel color verde escuela bastante jodido pero juntos y en libertad que se traducía en libertinaje en las madrugadas meridanas.

A Víctor Arreola, Jaime García Alcocer y Pipino Cubas les tocó en un hotelazo de lujo, en pleno centro histórico, pero su anfitrión fue un “refinado” funcionario de cultura muy amanerado y arregladito, mismo que se quiso pasar de listo una noche que vio a sus huéspedes a medios chiles, pero éstos le dieron una lección para que no volviera a acosar jovencitos queretanos: lo encerraron con engaños en el baño de la suite, se tomaron sus botellas de champagne y se empacaron sus finas latas de ultramar.

A todo esto voy para decirles que a Toño Pacheco Aguillón y a mí nos tocó ser recibidos por el maestro Luis Pérez Sabido, del que había escuchado algo por el productor Miguel Sabido de Televisa, quien es su primo. Don Luis vivía en una zona acomodada en las afueras de Mérida, frente a Armando Manzanero, su amigo y confidente, al que ya le había dado varias de sus letras para ser musicalizadas por el pequeño gigante.

El maestro nos paseó por sitios culturales y arqueológicos, nos llevó a conocer a gente importante en veladas caseras como las organizadas por la recién triunfadora del OTI, María Medina, Cacho y Cachito Medina –que tocan como los dioses—, don Santiago Manzanero –papá de Armando—, César Portillo de la Luz, Luis Demetrio, Sergio Esquivel, Ligia Cámara, Tony Espinoza y varios más, en unas peregrinas orgías de música, canto y poesía como jamás he vuelto a tener.

Qué nos importaba a Toño y a mí si por otros rumbos Chava García y Pipino Cubas le andaban viendo las bragas a una alcaldesa guapérrima o que una bola de urgidos tunos le hacían el favor a la muy rolliza chofer canadiense de nuestro camión urbano o que los dos migueles se emborrachaban en el bar Kukulkán. ¡Nosotros estábamos conviviendo con la crema y nata de la trova mayor de Yucatán. Eso sí, Toño me prohibió insinuar siquiera que queríamos cantar en tan exclusivas veladas. ¡Pinche ridículo hubiera hecho el Divo ante tan selecta concurrencia!

Luis Pez Sabido 2Al terminar los recorridos musicales llegábamos a la casa del maestro Pérez Sabido y nos ofrecía una copa más antes de tocarnos en su piano alguna bella melodía yucateca o de su propia autoría como aquella de “Injusta lejanía”. Una noche Toño me regañó con mirada aureliana cuando interrumpí al anfitrión para poner un disco donde Manuel Alejandro cantaba sus propias composiciones. ¡Nunca vas a ser de sociedad Divo! me advirtió Coño. Sospechaba yo que don Luis estaba separado en esa época porque ninguna señora o niño nos interrumpía las veladas caseras donde exclusivamente escuchábamos a los mejores artistas meridanos y él dirigía la Casa Municipal de la Cultura. Ahí nació mi cultura y admiración por el Mayab.

Lo volví a ver en 1990, con Conchita, Andy en el vientre, Boli y Elisa, y nos llevó a conocer la tumba de Carrillo Puerto y de Alma Reed; en 2003 con mi esposa e hijas me recibió en el Museo de la Canción Yucateca y me regaló y vendió verdaderos tesoros musicales; en 2010 y en 2014 me recibió en el Centro Regional de Investigación, Documentación y Difusión Musicales “Gerónimo Baqueiro Fóster” –el cual dirige—, y me obsequia sus libros sobre la trova, aparte de presentarme a los famosísimos y virtuosos “Juglares”. Quedamos que vendrá a Querétaro el 30 de abril de 2015 para dictar conferencias y dar entrevistas sobre la música peninsular.

Luis Pérez Sabido, el poeta maya, es un hombre con una amplísima cultura general y el mejor historiador e investigador en cuanto a la música más bella de México, por su poesía finísima y melodías dotadas de notas y acordes mágicos. Sigue inventando proyectos artísticos y de investigación a pesar de haber editado su mejor obra: Diccionario de la canción popular yucateca, una verdadera joya para los melómanos de todo el mundo que admiramos el Mayab.

Cuando le pregunto quién es su mejor compositor me contesta tajantemente “Guty Cárdenas y Armando Manzanero: el primero porque en escasos 29 años de edad compuso más canciones que Agustín Lara o José Alfredo Jiménez; y el segundo por haber liderado a los compositores mexicanos y hacer una obra reconocida, grabada e interpretada en todo el mundo, por los principales artistas”. Seguramente su mayor satisfacción en materia de popularidad es su canción –letra compuesta por el maestro Pérez Sabido y música de Manzanero— “Yo sé que volverás” y que le han interpretado Luis Miguel, Tania Libertad, Chamín Correa, y Manoella Torres, entre otros. Me dice que una vez en Mérida Manzanero lo presentó ante Luis Miguel y éste –ido siempre— fue muy parco y distante.

Pérez Sabido –quien cumplió 75 años— recibió un homenaje por su trayectoria de toda una vida como promotor cultural de la península durante el célebre programa Serenatas Yucatecas en el Parque de Santa Lucía que él fundó y viene presentando todos los jueves al público en el parque colonial Los Héroes –calle 60, por 55— a partir de las nueve de la noche, desde el 14 de enero de 1965.

Luis Pérez Sabido, una vida llena de poesía y trova. Su obra transita por los caminos de la poesía, la promoción cultural, la docencia, la investigación musical, el teatro, la composición, el periodismo y la musicalización, gracias al ejercicio diario del músculo de su escritura. También es presidente de la Sociedad Artística “Ricardo Palmerín”, director artístico de la Orquesta Típica Yukalpetén. Su creación en 56 años de carrera artística, comprenden hasta el momento, 16 libros, 80 canciones –con 20 coautores—, siete obras de teatro y cientos de publicaciones en periódicos. Además del Diccionario, su biografía sobre Guty Cárdenas no tiene pierde.

Por su destacada labor ha recibido, entre otras distinciones, la Medalla Guty Cárdenas –1981—, Medalla Fundación de Mérida –1984—, Medalla Yucatán –1994—, Medalla al Mérito Artístico –1999—, Medalla Héctor Victoria del Congreso del Estado –2006— y Medalla Eligio Ancona –2012— otorgada por el Gobierno del Estado y la Universidad Autónoma de Yucatán.

Fue para mí verdaderamente conmovedor que en el invierno 2014-2015, le presentara a Pérez Sabido al afamado compositor queretano Guillermo Muñoz Gutiérrez compositor del inmortal “El Bachiller” y el ilustre descendiente de los mayas empezó a tararear el famoso estribillo “no quiero ser abogado, ni quiero ser contador, quiero ser tu enamorado aunque nunca sea doctor”.

Es increíble que el maestro recordara dicha coplilla a 31 años de distancia; Memo se sintió conmovido. Todavía nos quedamos en el hotel Fiesta Americana del paseo Colón esquina con paseo Montejo para escuchar a “Los Juglares” interpretar las obras del Maestro Luis Ángel Pérez Sabido y “La Peregrina”. 30 de abril 2015.

*Cronista del estado de Querétaro

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