Nacional

LOS ADIOSES… (Cuento)

Por jueves 30 de abril de 2015 Sin Comentarios

Por: Alberto Ángel “El Cuervo”

Y ahora…

—¿Qué…?

—Cómo que qué…

—Pos tú dijiste “y ahora…” y te quedas callado, lo más lógico es qué yo pregunte ¿no?

—Pues la respuesta va implícita…

—¡Ah chingá chingá… háblame en cristiano, mi cabrón…!

—Y ahora qué sigue, pues…

—Pos eso sí quién sabe… Sólo Dios, como dice la canción…

—Por un lado, lo de siempre…

—Sí… ¿Qué es lo de siempre…?

—Pues ya sabes, las palabras de falsos elogios, los llantos con lágrimas de cocodrilos, hasta plañideras son capaces de traer…

—Pos sí… ‘ta cabrona la gente… Pero pos así es este asunto, pa’ qué nos hacemos guajes si ya sabemos que siempre es así… Hay que traer música… Buena música, pa’ que se vaya contento…

—Pues con que haya música…

—No, que sea buena… De por sí siempre nos puso como palo de gallina porque que’sque desafinados y la chingada… Imagínate si no le traimos música buena no, pos nos va a estar echando de maldiciones desde allá…

—Desde dónde… A ver, desde dónde… Dime… Anda, dime desde dónde…

—Pos desde ‘onde le toque…

—¿Donde le toque? Qué es eso, qué donde le toque… Dónde le puede tocar… no entiendes que no hay nada después de esto… ¡Nada…! Dónde le puede tocar…

—Pos… En el purgatorio… o en el infierno… En el cielo pos quién sabe ‘ta más difícil… La verdad… Con todo respeto… Digo ¿no?

—Esas no son más que consideraciones pequeñoburguesas coludidas con la ideología sinárquica para poder continuar obnubilando al pueblo y seguirlo explotando con la amenaza de un más allá. Entiende, termina el camino y listo. No hay nada más, que no te tengan esclavizado pensando que un día, debido a tu sufrimiento, te corresponderá el “reino de los cielos”…

—¡Ah, qué la jodida… Pero si te encanta enmarañar todo…! Y además, si tú no crees pos no creas y ya, pero hay gente que no es igual de hereje que tú y por eso venimos a rezarle…

 —Más que los rezos le hubieran servido otras cosas y en vida… En vida…

—Pos sí, pero ora sí que en vida le dieron muchos premios, por algo era famoso y respetado la mera verdá…

—Mira, los homenajes, las estatuillas, medallas y demás, no sirven de nada cuando apura la necesidad… Yo quiero ver quién salió a defenderlo cuando alzó la voz y aquel cabrón lo mandó golpear… Y lo peor del caso es que lo mandó golpear por defender lo justo y los derechos de otros… Quién salió al quite las veces que necesitó dinero… Las medallitas y diplomitas no sirven de nada… Con eso no se paga en el mercado…

—No, pos… Pos a’i sí ni quién diga nada…

—Esa es la razón por la cual dije: Yahora… Qué sigue… Qué sigue… Nada, no hay nada más… Se acabó el corrido y listo… Nada va a pasar… Los árboles seguirán siendo el lugar favorito de los perros… Los diputados y demás alimañas políticas seguirán sangrando al país… Y ahora qué sigue… Discursos… Discursos vanos en los que se ponderará una y otra vez su aportación a la cultura… “Su contribución al arte y la cultura, será recordada por siempre generación tras generación…” “Es una lamentable e irreparable pérdida para todos los mexicanos y el mundo de la cultura y el arte…” y pendejadas de esas que la gente que se hace presente siente que es obligación decir…

—Señor…

—Sí…

—Me informan que acaba de llegar el Diputado…

—Cuál diputado…

—El amigo del Maestro…

—Y…

—Pues que quiere saludarlo…

—¿Saludar al Maestro…? Pues pásalo, llévalo al ataúd… Y pues que lo salude…

—Ya está ahí, pero pregunta por usted…

—Nooo, no, para nada… suficiente tengo con los que han llegado como para encima y además aventarme otro discursito pendejo de un politiquillo más… No, dile que ya me fui…

—Es que lo vio al entrar…

—Pues entonces dile que no quiero verlo…

—Eso le dije, anticipándome, pero dice que si no está usted no le queda más que retirarse…

—Bueno, pues qué pesar que se retire… Ni siquiera fue convocado… Qué megalomanía de tipejo… ¿Ves…? Eso es lo que sigue… Los discursos vacíos que no logran más que la burla de los demás y que les hacen creer que están quedando como dioses… Ese Maestro… Se me hace que planeó todo para reírse de mí…

“Te has de estar riendo de mí… Podría asegurarlo… Si es que es verdad lo que dicen que durante las primeras 48 horas… ¿o era a las 72…? Aún hay actividad cerebral y que de alguna manera uno se apercibe de lo que pasa alrededor… Si es que es verdad, debes estar atacado de la risa… Iba a decir muerto de la risa jajajaja, pero qué sarta de pendejadas se ocurren en estos casos… Con razón los chistes y las ocurrencias tan irreverentes… Y todo esto debe haber sido orquestado por ti… Mira que mandarme al magistrado chingao… Nomás me falta que tenga que recibir a un representante de Cantoral…

No dudaría que lo hicieras… ¿Qué sentirás, sentirás algo…? Eso es algo que todo mundo debe preguntarse… Cuando menos yo siempre me lo he preguntado no obstante mi muerte anterior… Muerte anterior… Suena extraño ¿no? Pero la realidad es que así fue… Fue una muerte, así lo declararon los médicos… Clínicamente muerto durante dos minutos… Esa vez no sentí nada… O tal vez sería más apropiado decir que sentía una gran paz… Qué extraños se ven todos…

Como si se estuvieran moviendo en cámara lenta… Si hubiera probado las galletas diría que eso fue… Parece que fuera efecto de galletas de canabis… Así se sentía entonces… Se confunden las cosas… Tal vez estoy cansado… O tal vez… Y la música… ¿qué pasará con la música…? Te voy a poner a tu cuate Martín para que se te quite… Que se te quite… ¿Qué es lo que habría de quitarse…? Es extraño… Oigo a todos, es como si se mezclaran varias estaciones y a todas pudieras sintonizarlas…”

—¿Me escuchas…?
—No me escuchas, claro, no sé por qué te hago esta
pregunta…
—No te puedo escuchar porque estás muerto… Eso es
imposible…
—Cómo podrías escucharme… La muerte es una barrera
infranqueable…

“Nunca sabe uno cómo va a ser la despedida… Los adioses siempre son extraños y no dejan jamás de sorprendernos… Pero este adiós es sumamente extraño… Caray, tal vez sí me comí una de esas galletas… Y no dudaría que las hubieses mandado a hacer como una de tus últimas bromas… Yerba mala nunca muere… Eso decías… Y mira, pues el refrán valió madres como también retabas… Carajo, no sé por qué me confundo tanto… Los colores incluso están extraños… Taquicardia… No, al contrario… Bradicardia… Es increíblemente lento el ritmo… Eso es imposible… No puede latir tan lento… Pero pues así lo siento… Te digo que todo esto es muy extraño… Insisto, caray… Insisto en hablar contigo… Bueno, es un mecanismo de defensa para la elaboración del duelo… Eso decía Freud… ¿Defensa contra qué, o para qué…? No lo sé, los Psicólogos también son extraños… Todo esto es extraño… O ¿no piensas igual? Respóndeme…”

—Respóndeme si me escuchas… Has un movimiento, has que corra el aire, que se caiga un objeto…

—¿No me respondes…?

—¿No se supone que durante las primeras 48 horas después de haber fallecido hay manifestaciones paranormales…? O ¿es durante las primeras 72…? O quizá es después de ese lapso…

—No, cómo me vas a responder… Finalmente la muerte es silenciosa…

“Buena broma la tuya… Definitivamente te debes estar riendo de mí… Si es que existe algo después de la vida… Recuerdo que me comentaste que aquella mujer te lo preguntó… Se iba a suicidar, te dijo… ¿Sí te lo dijo… O fui yo quien te lo comentó…? No lo sé, te digo que todo es confuso, tal vez el cansancio… Te dijo que se iba a suicidar y preguntó si había algo después de la muerte… O ¿dijo después de la vida…? Es lo mismo, de todos modos le contestaste que no hay nada… Qué extraño me siento, es como si en vez de asistir a tu funeral asistiera al mío… Y si fuera que soy yo quien muere y no tú… ¿Cómo sería mi muerte…? ¿Me daría cuenta que estoy muriendo…? Tal vez haría que algo paranormal sucediera para hacer saber que aún estaba presente… Tal vez algo así como hacer que cayera algún objeto…”

—¿Qué fue eso…?

—Algo se cayó…

—¿Lo tiraron… O se cayó…?

—No, no… Se cayó… Debe haber sido el difuntito…

—No digan tarugadas, hombre… Debe haber estado mal puesto o un pequeño temblor y se cayó pero es natural…

“Te escuché… Eso lo escuché… O tal vez no… Quizá solamente lo percibí… Creo que estoy muerto… Por eso todo era confuso… Pero, eras tú quien estaba muriendo… ¿por qué resulto ser yo quien muere en lugar tuyo…? La muerte es misteriosa… Misteriosa… Como los adioses…”

* Cantante, compositor, escritor y pedagogo

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