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José Rojo Eseverri. (1797-1875). Candidato a gobernador, liberal. Su hijo Juan B Rojo político porfirista

Por sábado 28 de febrero de 2015 Sin Comentarios

Por Juan Manuel Véliz Fonseca*

Jose Rojo EseverriDon Francisco Fernández Rojo Álvarez de la­Bandera, oriundo de la ciudad de Culiacán, y doña Carmen Eseverri, radicada en el pueblo de Sivirijoa,se juraron amor eterno aunque él se casaba por tercera ocasión. De esta unión surge nuestro personaje don José Rojo Eseverri, viendo la luz por primera vez en el año de 1797. Algunos autores dicen que nació en la ciudad de Culiacán, otros que nació en la villa de Si­naloa, pues fue en esta donde conoció y se enamoró de la señorita Carmen Norzagaray y se casó con ella estableciendo su domicilio por la calle de la Parroquia (hoy Francisco I Madero) de esta villa. Años más tarde nacería su único hijo, Juan Bautista Rojo Norzagaray. (1849-1912) quien fue diputado local e integrante de las legislaturas en los siguientes periodos: (1877-1878), (1888-1890), (1890-1892), (1892-1894), (1894-1896), (1896-1898), (1898-1900), (1900-1902), (1902-1904) y fue gobernador interino tres veces cubriendo las au­sencias del general Francisco Cañedo. Alguna razón muy poderosa tuvo don José para quitarse el apellido de Fernández y sólo quedarse con el apellido Rojo. Al­gunas crónicas como las de Antonio Nakayama, en su “libro Sinaloa el drama y sus actores”, cito lo siguien­te: “José Rojo y Eseverri. Nativo de Culiacán, parece que se dedicó al comercio y más tarde a la política, aunque no hemos hallado evidencias de los puestos que desempeñó. Sin embargo, su prestigio de hombre limpio y honrado era muy amplio;tanto que en 1848, (29 de febrero) en que se efectuaron las elecciones para renovar los poderes, el partido veguista, (Rafael de la Vega y Rábago y otros) para apantallar al pue­blo lanzó como candidato a la gubernatura a don José de Esquerro, otro político de gran prestigio y de limpia trayectoria, y como vicegobernador, a don José Rojo y Eseverri. Al verificarse los comicios Esquerro, que no comulgaba con los Vega, declinó a la gubernatura sin tomar posesión, (1 de marzo siendo sustituido de manera provisional por José María Vasavilbazo) y Rojo, que actuó solamente un mes, renunció al cargo (30 de abril es sustituido por Pomposo Verdugo) pues tam­poco podía conciliar su honradez y la limpieza de su nombre con la actuación del Clan”; en referencia a los Vega. Partidario de la política liberal del gobernador, licenciado Eustaquio Buelna Pérez, así también era amigo y paisano del licenciado Francisco Peña Mon­toya, quien fungía como secretario de gobierno. En 1875 era el último año del gobernador en turno, el Lic. Buelna, se reúne su grupo y deciden lanzar como can­didato a primer mandatario estatal a don José Rojo y Eseverri, y vicegobernador Antonio H. Paredes, ya que era la mejor fórmula para enfrentar en esta contienda electoral a gobernador al licenciado José María Gaxio­la y a su compañero de fórmula (vicegobernador)al ge­neral Domingo Rubí Velarde que eran apoyados por los Lerdistas (en honor del presidente de la republica Se­bastián Lerdo de Tejada, que ya buscaba la reelección) y los porfiristas (que lo querían llevar a la Presidencia de la Republica); mientras que don José Rojo gozaba de la simpatía de Buelna y del pueblo. Fue tanta la presión que ejercieron sus contrarios sobre don Eusta­quio Buelna, que buscando ser imparcial, presenta su renuncia, para así evitar cualquier señalamiento, pero dejando debilitado a Rojo-Paredes al dejar en manos de los Lerdistas y porfiristas los órganos electorales. Ya sin cargo alguno en el gobierno decide apoyar abierta­mente a la fórmula Rojo-Paredes,no sin antes combatir las guerrillas que se habían levantado en su contra en las plazas de Cosalá y San Ignacio. Entonces el congre­so local se la aceptó (11 de mayo de 1875 y lo sustitu­yó Ángel Urrea) quien juró ser imparcial en el proceso electoral. Pero su conducta era tendenciosa en apoyo a la fórmula Gaxiola-Rubí. A una semana se llevaría a cabo la jornada electoral en un cierre de campaña que se llevó a cabo en la villa de Sinaloa cuando se en­frentaron por la calle principal (hoy calle Benito Juárez) a golpes, balazos y puñaladas simpatizantes de Rojo y de Gaxiola.El resultado fue un muerto y 9 heridos; en­tre ellos se encontraba el reportero Adalberto Gómez Gallardo del periódico El Malcriado, que había sido invitado a esta villa a reportear información electoral. Mientras que don José Rojo fue encarcelado junto con sus partidarios y de esa manera supuestamente lo hacían para proteger sus vidas. Ante esta situación el gobernador Urrea, buscando beneficiar a su candidato cambia al prefecto político de este distrito a cargo que ocupaba don Antonio S. Ramos, quien estaba casado con Carmen Rojo, prima de don José Rojo, y le envía a don Adelaido Izábal, originario de la ciudad de Culia­cán.Todo con el objetivo de manipular los resultados a favor de la fórmula Gaxiola-Rubí. Lo mismo realizaba la fuerza militar federal a cargo de Manuel Zevada, re­corriendo los pueblos como Bamoa, Ocoroni y Bacu­birito e intimidando a sus dirigentes por el sólo hecho de apoyar la fórmula Rojo-Paredes. Se llega el 6 de ju­nio, día de la jornada electoral, para renovar el poder ejecutivo en el Estado. ¿Cuál fue el resultado? Ningún solo voto en el distrito de Sinaloa para José Rojo Eseve­rri. La campaña de represión y miedo dio resultado. En cambio, en la capital, Culiacán, José Rojo arrasó. En los demás distritos el licenciado Jesús María Gaxiola ganó utilizando los mismos métodos y para al final alcanzar una victoria con más de mil votos en todo el estado. El 22 de septiembrede 1875, el congreso local declaró gobernador electo al licenciado.Tomó posesión el día 6 de octubre, culminando esta imposición. Mientras que días más tarde, el 30 de octubre de ese mismo año, en lo que fue su última morada en la villa de Sinaloa por la calle de la Parroquia, fue encontrado muerto en su cama don José Rojo Eseverri, de una“congestión cere­bral”, diría el parte médico; pero el pueblo no se la cre­yó ya que se corrió muy fuerte la versión de que había sido envenenado. Fue un sepelio muy concurrido de todos los habitantes de la villa de Sinaloa, también de lugares cercanos, así como de personajes y amigos de todo el estado, entre ellos resalta la figura del licencia­do Eustaquio Buelna Pérez, que se sumaron y acom­pañaron a su última morada, en la que expresó: “Era una persona notable por su prudencia, energía y buen juicio, habiendo tenido por muchos años gran parte en la política del Estado, sin desempeñar empleo alguno”. Seguramente los restos de don José Rojo Eseverri fue­ron sepultados en algún lugar del panteón histórico de Sinaloa de Leyva, donde nos fue imposible localizar su tumba.

Fuentes consultadas.

Antonio Nakayama, Sinaloa, el Drama y sus Autores, Instituto Na­cional de Antropología e Historia, Centro Regional del Noroeste, 1975, Sinaloa. Carlos Grande, Sinaloa en la Historia, de la Indepen­dencia a los preludios de la Revolución Mexicana, Tomo II, 1998, Universidad Autónoma de Sinaloa. Crescencio Flores Contreras, El congreso de Sinaloa, Antecedentes, Estructura y Funcionamiento, 2004, Partido de la Revolución Democrática. Compiladores, Ser­gio Ortega-Edgardo López Mañón, 1 Sinaloa Textos de su Historia, 1987, Gobierno del Estado de Sinaloa. Félix Brito Rodríguez, La po­lítica Durante el Porfiriato, 1998, DIFOCUR, FOECA, CONACULTA. Héctor R. Olea, Eustaquio Buelna, Fundador de la Universidad Au­tónoma de Sinaloa, 1987, Universidad Autónoma de Sinaloa.

*Cronista de Sinaloa de Leyva.

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