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Adrián García Cortés (1924-2014)

Por miércoles 31 de diciembre de 2014 Sin Comentarios

Por Teodoso Navidad Salazar*

Don Adrián García Cortés flanqueado por el Dr. Gilberto López Castillo y Teodoso Navidad Salazar, en Mocorito, Sinaloa

Don Adrián García Cortés flanqueado por el Dr. Gilberto López Castillo y Teodoso Navidad Salazar, en Mocorito, Sinaloa

Se me acabó el tiempo, nos dijo aquella noche, un par de semanas antes de su partida, en amena reunión en su casa, donde pese a su insuficiencia respiratoria, no dejó de hacer bromas, aconsejar y regañarnos de manera paternal, con alguna que otra palabra de subido tono.

Muy animado, recomendó: es necesario abrir espacios a la juventud; la Crónica necesita de manera urgente que se afilie gente nuevas, con ideas frescas que fortalezcan lo que hemos construido. Hay que darle paso a la juventud, reiteró, con una voz que se negaba a salir completa, por la falta de aire en sus pulmones.

Había perdido mucho peso, producto de un golpe de calor que meses lo había atacado y del cual no logró reponerse. Se me fue el apetito…estoy comiendo casi nada, nos dijo. Pero su lucidez y buen humor contrastaba con su frágil humanidad.

Presentes en aquella velada, los cronistas Francisco Padilla Beltrán, Ricardo Santos Aldana, Gabriela y Adriana Velderrain, María del Refugio Millán Rodríguez, el presidente actual de la Crónica de Sinaloa, A. C., Oscar Lara Salazar, y el que esto escribe.

Fue una noche de trabajo, aderezada con algunos tragos de vino tinto y tequila, queso, aceitunas y un jamón exquisito; los chistes y risas, no estuvieron ausentes. Salieron a colación anécdotas y comentarios de encuentros y congresos, tanto de la Crónica de Sinaloa, como de la Asociación Nacional de Cronistas de Ciudades Mexicanas, a  la cual estamos afiliados.

Malúa, su inseparable compañera, siempre pendiente de lo que necesitara. Cualquier gesto, movimiento de manos, era para ella señal de que don Adrián requería algo. Le  acercó el texto que contenían los estatutos y algunas hojas para que anotara alguna idea, que pudiera escapársele; después pasó copia de los mismos a los presentes para su lectura y análisis. Ese fue el motivo que nos congregó esa noche en su casa donde comprobamos su excelente anfitrionía. Sin duda sus aportaciones para reformar los estatutos de la Crónica, fueron muy buenas.

Con tranquilidad, le vimos tomar un poco de jamón, después una aceituna que acompañó con vino tinto. Y entre bromas y comentarios serios la noche avanzó, hasta que nos dijo; bueno, pues a trabajar; hay que dejar terminado este borrador y presentarlo a la consideración de los compañeros, hay que enviárselos por correo, para que en la asamblea de Quilá (encuentro que se realiza anualmente en el contexto de los festejos de la virgen de la Candelaria, en esa cabecera de sindicatura en Culiacán), podamos discutirlos.

Obra

La obra de don Adrián García Cortés, es amplia. Muchos libros se hicieron en el país sobre diferentes tópicos, merced a sus recomendaciones. Entre sus publicaciones están: Huicholes; Presa Netzahualcóyotl; México Tenochtitlan; Historia de la Plaza de la Constitución; José López Portillo, Raíces en Sinaloa; El Quehacer del Periodista Carlos Septién García. García Cortés dirigió el Instituto La Crónica de Culiacán de 2002, a 2013. Colaboró en la Revista de América; las revistas Presagio y Ciudad. Egresó de la Facultad de Filosofía y Letras del Centro Cultural Universitario Iberoamericano (hoy Universidad Iberoamericana). En la Ciudad de Madrid, España, realizó estudios de Periodismo y Relaciones Públicas. Laboró en los periódicos El Día, de Mazatlán; El Debate de Los Mochis; El Universal. El Universal Gráficos, El Noroeste. Prestó sus servicios en el sector público, tanto del estado como de la federación.

Don Adrián en una de las entrevistas en el programa de la sierra al mar, en W-Radio

Don Adrián en una de las entrevistas en el programa De la sierra al mar, en W-radio

Su influencia se reflejó en las nuevas generaciones de periodistas, historiadores y cronistas; de él, muchos aprendieron los secretos del ámbito editorial; las técnicas de redacción y de la investigación. Apoyó desde sus distintas responsabilidades a muchos escritores para que publicaran sus trabajos. Enseñó cómo tratar un documento histórico, buscar bibliografía adecuada para tal o cual investigación y cómo consultar en los archivos históricos.

Su obra quedó para la posteridad al rescatar los archivos municipales  de Culiacán, que fue ejemplo para otras entidades del país. Rastreó, ordenó, clasificó y puso a disposición de investigadores y cronistas, archivos que antes permanecieron dispersos en oscuros e inapropiados locales. Pero fue más allá, al motivar a los gobiernos locales, para qué buscaran recursos necesarios que dieran abrigo a la documentación. Logró  lo que para muchos parecía imposible, una utopía: construir un edificio, hoy llamado Palacio de la Memoria, y que en acto de elemental justicia lleva el nombre de don “Adrián García Cortés”.

Testimonios

Gabriela Velderrain, promotora cultural y miembro de la Crónica de Sinaloa, A.C., con respecto a la partida de don Adrián, comentó: en mi trabajo como reportera cultural, fui privilegiada, ya que conté con su amistad, cariño; sus consabidos regaños, a su estilo, pero muy merecidos, porque siempre estaba pendiente de todo y de todos. Seguí sus pasos desde el primer momento. Fui su fans, aunque se escuche frívolo; una de sus admiradoras. Me atreví a pedirle trabajo y tuve el privilegio de colaborar en el Instituto La Crónica de Culiacán que  dirigió; lo seguí en esa aventura llamada La Crónica de Sinaloa AC, que integró a cronistas oficiales y oficiosos de todo el estado.

Hoy con tristeza despedimos al amigo, al maestro dedicado, que honró su título de cronista. Hombre incluyente, que trabajó para la sociedad. Nos lega un trabajo difícil de superar. Fue para mí una magnífica persona, un adorado amigo.

El periodista Silvino Silva Lozano, señaló que… perdí a un gran amigo y Sinaloa pierde a un mejor historiador; el caricaturista Gilberto Ceceña Nuño, del periódico Noroeste, casa editorial que publicó las columnas de don Adrián por más de cuarenta años, lo calificó como… hombre probo y solidario, que hizo gran aportación como historiador y periodista. Fue un gran colector de información, precursor del periodismo científico en Sinaloa, respaldando siempre la información que publicó.

Por su parte Francisco Padilla, expresidente de la Crónica de Sinaloa, manifestó… el patrimonio material e inmaterial de Sinaloa ha perdido a uno de sus grandes  promotores; el periodismo veraz, fundamentado y crítico también resentirá su partida, La crónica, la historia y sus oficiantes lo echarán de menos. La ciudad de Culiacán perdió a unos de sus más fervientes amantes, “quién no conoce lo que tiene no sabrá quererlo” repetía constantemente citando al poeta romano Publio Ovidio. Le dolía la ciudad, cuando se destruía su patrimonio, le preocupaba su anarquía y se desvelaba buscando alternativas y normas que la pudieran ordenar y embellecer.

Le faltó vida, porque hasta en sus últimos días permaneció lúcido y con mil ideas en la mente. Adrian García Cortés, tu computadora, tus amigos, tus libros, tu ciudad y tus proyectos se han quedado muy tristes y desolados.

José Armando Infante, Cronista de Los Mochis, comentó… Si a alguien le debemos en Sinaloa el espíritu solidario que prevalece entre el gremio de cronistas del estado, sin duda es a don Adrián García Cortés. Él no sólo fue el de la idea de integrarnos en una asociación, sino que convocó, gestionó, animó a muchos que nos desempeñábamos en estos menesteres a fin de integrarnos y buscar la fortaleza que muchas veces nos hace falta para sacar adelante nuestras investigaciones; fue tenaz en la búsqueda de apoyos necesarios, en la gestión ante autoridades para el ejercicio cotidiano del oficio y para buscar mejores condiciones para difundir la historia, así como de la propia defensa de nuestro patrimonio histórico, cultural y documental.

Pero fundamentalmente, don Adrián supo ser amigo, maestro pródigo que no escatimaba oportunidades para dejar enseñanzas. Recuerdo hace poco más de un año, al término del congreso estatal de cronistas celebrado en Mazatlán, no quiso desaprovechar la oportunidad de conocer el puente Baluarte recién inaugurado. Se maravilló con la obra, pero quienes tuvimos el privilegio de acompañarlo, pudimos constatar que ni la edad, ni las enfermedades podían mermar su ansia de conocimiento y su afán por registrar todo aquello que fuese trascendente para Sinaloa, terminó comentando Infante Fierro.

Don Adrián con un grupo de cronistas en las afueras del Palacio de la Memoria, que hoy lleva su nombre.

Don Adrián con un grupo de cronistas en las afueras del Palacio de la Memoria, que hoy lleva su nombre.

Don Adrián nació el 8 de septiembre de 1924, en Guamúchil, cuyo polígono urbano estaba trazado por amplias calles y callejones polvosos. El pueblo era entonces una sindicatura del municipio de Mocorito, pero ya apuntaba a convertirse en punto de encuentro de la región del Évora.

Sus padres fueron la señora María Cortés y don José García, que había sido invitado para administrar un hotel en esa pujante ciudad, que en el transcurso de los años, merced al paso del ferrocarril, se convertiría en emporio comercial.

Por algunas circunstancias, nuestro personaje creció en el bello puerto mazatleco, donde con dificultades estudió la primaria, aunque su madre no estaba muy convencida de que eso era bueno. Se inclinó por la lectura desde  temprana edad, lo que causó admiración entre los niños de su edad y se convirtió desde entonces en asiduo lector. Desde muy joven incursionó en el periodismo y más tarde en la investigación que le permitió escribir tantos trabajos que hoy son refernte obligado de investigadores.

El Almirante de la Cultura, Adrián García Cortés, se fue la fría mañana del 27 de de diciembre. Sin protagonismos; tal y como fue su vida. Discreto pero siempre productivo. Siempre alerta. Detrás de fuerte carácter se escondía el hombre de buenos sentimientos, al que amamos los que estuvimos cerca de él. Esa terquedad y ferrea voluntad fueron determinantes para cosechar los frutos. Su obra es el mejor testimonio de su grandeza, pero también de su sencillez. El rescate de los archivos municipales, ejemplo para otros municipios del país, el palacio de la Memoria, que abriga toda esta documentación que ya consultan investigadores, cronistas y aficionados a la historia, y que son un legado sin precedentes.

Don Adrián García Cortés, conoció la geografía de Sinaloa así como a personajes de la cultura de nuevo y viejo cuño, a hombres de empresa y profesionistas, esas relaciones que le permitieron llevar a cabo magníficos proyectos editoriales. Laboró en la cadena periodística Noroeste, poco después de su fundación, instituyendo su columna Tropos, hasta los últimos días de su existencia.

*La Promesa, Eldorado, Sinaloa, Enero 2015.
Comentarios y sugerencias a teodosonavidad@hotmail.com

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