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La Enramada y la fiesta de la Purísima, riqueza tradicional de mi pueblo

Por domingo 7 de diciembre de 2014 Sin Comentarios

Por Juan Carlos González*
Fotos: Ramón Lozoya

pag 8 juan carlos gonzalez1Alguna vez, el periodista y escritor mexicano Carlos Fuentes dijo que para crear debes estar consciente de las tradiciones, pero para mantener las tradiciones debes de crear algo nuevo. En eso, de manera personal estoy de acuerdo, pues viene a mi memoria cómo es que los mocoritenses hemos sido tan creativos, pero con relación a lo que me motiva a escribir para esta entrega, estábamos un poco aletargados. Me refiero a las “Fiestas de la Purísima”.

Para los carnavales, por ejemplo, cada año se procura hacerlos cada vez distintos pero con más calidad, presencia y creatividad, pero en el caso de nuestras fiestas más tradicionales habíamos permitido que pasaran en blanco en lo que al festejo popular hace referencia. Por lo que toca al plano religioso, se celebró un docenario por los barrios, con misas en las que oficiaban sacerdotes invitados de otras parroquias, kermeses de cooperación, una misa solemne concelebrada que presidió el Sr. Obispo, Don Jonás Guerrero, la misa de media noche en la que al finalizar se escucharon las mañanitas en las que participaron bandas de música de estudiantes de la prepa Lázaro Cárdenas y la Secundaria, así como la Banda Purísima, entre otras tantas actividades. Pero platiquemos de la fiesta popular. La motivación empezó a crecer, cuando personal de la Dirección de Obras inició con la instalación de la tan añorada Enramada, en la que, para preservar los trabajos de adoquinado, se cuidaron hasta los últimos detalles al utilizar envases de 50 y 200 litros, en los que se insertaron los horcones que habrían de sostener esa rústica construcción, lo que permitió instalarla sin dañar el hermoso piso que le llaman sangre de pichón.

En este 2014, el gobierno municipal y la sociedad en su conjunto hicieron que Mocorito estuviera en el plano regional, estatal y hasta internacional al celebrar “como Dios manda” esta tradición con un rico programa establecido con antelación, en el que estaban presentes diversos elementos, como el ya instituido Viernes de Plaza con el que dio inicio y en el que por dos horas, en el kiosco, la banda Clave Azul tuvo su presentación ante cientos de personas quienes pasada la serenata se instalaron en las mesas dispuestas en la enramada para presenciar el primer baile con un grupo norteño. El día sábado 6, los funcionarios municipales acudieron a una misa en el templo de la Inmaculada Concepción, el cual lucía majestuoso, estrenando iluminación y con miles de banderitas en colores blanco y azul colocadas desde  días antes, pues como ya lo he escrito en otros años, el motivo de estas fiestas es celebrar a Nuestra Patrona, la virgen de la Purísima. Por la noche y después de casi una década sin hacerlo, volvió a sonar la música más tradicional de los sinaloenses con los acordes de la Banda Mocorito, una organización nueva, pero con un archivo musical que hace el deleite de los conocedores de la auténtica música de banda.

pag 8 juan carlos gonzalez2El día siete de diciembre, la agenda estaba llena de actividades, desde antes de las siete de la mañana, cientos de ciclistas estaban listos para iniciar la Carrera de Montaña, recorriendo los caminos de la sierra baja de nuestro municipio. Llegaron desde distintos puntos del estado y algunos de los estados vecinos quienes se citaron en el parque Alameda, el cual fue punto de partida y llegada; después del mediodía inició el juego de la Ulama, que está presente cada vez con más fuerza en Mocorito y desde luego, en el taste del mismo parque.

Fueron cientos quienes presenciaron los encuentros, al igual que las tacuachadas, carreras parejeras sin mucha formalidad, pero muy atractivas para los aficionados de las carreras de caballos. Por la noche, la mejor banda de música netamente sinaloense se presentó en la enramada. Los Hermanos Rubio hicieron que la piel se enchinara, pues parecía que ya no los volveríamos a ver en ese escenario, que distingue a mi tierra de las demás fiestas. El lunes 8, el día grande, la fiesta ya estaba en su apogeo y para deleitar a los asistentes al baile, los Hermanos Cota de Guasave, pusieron a tal cantidad de gente a bailar, que no fue suficiente la pista de la enramada, pues hubo quienes bailaban en los pasillos de acceso y hasta fuera de ésta.

Aquí es cuando quisiera tener la capacidad de descripción para comentar la alegría que se veía en los rostros de quienes, tanto locales como foráneos, estuvieron en las fiestas. La plazuela fue de nuevo el punto más importante, rodeada de puestecitos de diversa índole, lotería, un carrusel con caballos pony´s de verdad, mesas de futbolitos, tiro al blanco, ventas de ropa, cobijas, muchos puestos de comida, los cuales no tuvieron descanso para atender a los comensales, el palo encebado, el puesto de churros, la kermes de la parroquia, la quema del castillo, música por doquier, mucha vigilancia, pero sobre todo ese sentimiento de unidad que propicia la identidad social con la celebración de una tradición que por lo exitosa, vuelve por sus fueros y se habrá de quedar por mucho tiempo.

Felicidades a quienes hicieron posible el rescate de esta tradición, de manera especial al Presidente Municipal, cuerpo de regidores y al pueblo en general.

*Maestro de la UAS del Campus Mocorito.

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