Editorial

Editorial: Nº 232

Por domingo 2 de noviembre de 2014 Sin Comentarios

Este domingo es día de los muertos y la celebración encuentra en las páginas de nuestro semanario en su edición 232 un espacio para conmemorarse. En la Atenas de Sinaloa, el ya tradicional Concurso de los Altares Mocoritenses, tuvo el día 1º una edición más que contó con una concurrida participación dando realce a la fúnebre festividad nacional. El arqueólogo Eduardo Matos Moctezuma nos cuenta sus antecedentes: “El hombre prehispánico concebía la muerte como un proceso más de un ciclo constante, expresado en sus leyendas y mitos. La leyenda de los Soles no habla de estos ciclos que son otros tantos eslabones de ese ir y devenir, de la lucha entre la noche y el día, entre Tezcatlipoca y Quetzalcóatl. Es lo que lleva alimentar al Sol para que este no detenga su marcha y el por qué de considerar a la sangre como un elemento vital, generador de su movimiento. Es la muerte como germen de la vida. No es de extrañar que para el europeo el concepto de la muerte sea distinto. Bien dice Paul Westheim que el tema popular durante los siglos XIV al XVI en Europa, manifestado a través del teatro, la pintura, la poesía era el de “danse macabre”. En el recuerdo constante de una disyuntiva: la gloria o el infierno. No es una muerte dinámica (como en los pueblos precolombinos), es una muerte estática sujeta a un juicio… Y hasta allí.”  Este 2 de noviembre el sincretismo funerario toma vuelo y como señalé en líneas anteriores, nos sumamos al festejo con un viaje poético por el territorio de la muerte.

BREVES FRAGMENTOS

Alfonso Reyes. “Penuria en muerte”.
En la orillas de las sombras, el barquero/ con el remo a las almas detenía/ y a cada una el óbolo pedía/ que hasta el morir es cosa de dinero.

Manuel Gutiérrez Nájera. “Para entonces”
Quiero morir cuando decline el día/ en alta mar y con la cara al cielo/ donde parezca un sueño la agonía/ y el alma, un ave que remonta el vuelo.

Jaime Sabines. “Algo sobre la muerte del mayor Sabines”
Mientras los niños crecen, tú, con todos los muertos, / poco a poco te acabas. / Yo te he ido mirando a través de las noches/ por encima del mármol, en tu pequeña casa. Un día ya sin ojos, sin nariz, sin orejas/ otro día sin garganta/ la piel sobre tu frente agrietándose, hundiéndose, / tronchando obscuramente el trigal de tus canas…. /

Alberto Wainer. “Se muere parcialmente”
Se muere parcialmente de tanta hora vacía. / De tanto inútil y tanto aburrimiento. /Todos los días dejamos sobre el tiempo/ un trozo de cadáver/ un hermoso pedazo a los gusanos/ que ensucian nuestra edad.

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