Nacional

“La duplicidad del espíritu”

Por domingo 27 de abril de 2014 Sin Comentarios

Por Ernesto Ríos Rocha*

¿Entonces porque me pusiste carne y me metiste en un planeta?   La imperfecta carne casa del pecado-dije-  ¿Porque lo habito? -Porque es bello – respondió. ¿Y lo bello es pecado? –dije – No,  los actos lo son- Dijo, ‘’El cuerpo es tu proceso de evolución. Tu crecimiento, tu escuela.  Tus cuerpos son los grados hacia la graduación”.  ¿Por qué? ¿Cómo? Pregunté. Con ellos conseguirás, reír, sufrir, enfermar, disfrutar, sanar, morir, nacer, amar, odiar y discernir al final lo correcto de lo incorrecto, el bien del mal y la luz de la oscuridad. Y a toda esa información se le llama memoria holográfica, la cual al final del juicio pasa por un filtro de discernimiento convirtiéndose en sabiduría y luz.

¿El entendimiento requiere sufrimiento? Pregunté. -Si- Contestó. “¿Qué necesidad tendría un rico de tener carencia? ¿Qué necesidad tendrá el abundante de sentir hambre? ¿Cómo puede aprender a llorar el dichoso? ¿Cómo podría un espíritu eterno sentir el miedo a la muerte?: A través de la carne. La carne te deja esa información.  La carne vehículo’’.

Hasta entonces entendí la creación de la humanidad la cual un día crecerá de conciencia y superará la oscuridad. Entonces él desapareció y la pantalla se encogió hacia mí y vi una fecha en el aire, 7 de noviembre.

Regresé con Ernesto y me metí en él, habiendo entendido la idea de ser humano y sentir el dolor de un pellizco en mi carne. Tomé una piedra y golpeé mi pierna tratando de sentir dolor; y me fui a un velorio a llorar, porque deseaba que mi espíritu se conectara completamente con el cuerpo y olvidarme del chofer que volantea el vehículo. Pero no pude llorar. Ni el golpe me dolió. Dañé mi carne pero no sentí.  Entonces entendí que ya había salido demasiadas veces de mi cuerpo y separé demasiado al personaje interno del vehículo que lo conduce.

Yo no podía ver mi cuerpo como parte de mí si no como un aparato transporte terrestre solamente pues ya tenía en mi holograma el concepto acrecentado. Mis pantallas me presentaban constantemente los conceptos de los cuales debía tomar significados, frases, máximas y oraciones del señor H 32: ‘’Tu principal crecimiento se dio en la quinta vida. Tus errores te llevaron a sentir necesidad por conocer al padre. Ahí empezó tu oración.

Tus plegarias fueron profundas porque estabas a punto de arrepentirte de tu nacimiento. Mi padre te dio una piedra blanca solo como señal. Tu promesa no fue cumplida pero ya lograste saldar deudas. Hoy tienes en tu memoria los secretos de la vida,  pero te falta llegar a conocer la eternidad y para eso buscarás perfección. La tendrás en tu séptimo tiempo, ve a tu planeta astrológico; ahí encontrarás una vieja de mucha edad.  Ella te dirá como partirte en muchos y estar en varias partes’’.

Al cerrar mis ojos levanté el vuelo. El mismo universo que miraba fuera, estaba en mí.  Los planetas, el cosmos. Esa vez viajé muchas horas. Pero hubo un lugar que me debilitó y caí  inconsciente en el espacio. Mi espíritu sintió la energía directa de un planeta. Entonces desperté y esperé la alineación para cubrirme, dando vueltas. Pasé, y al fin llegué. Era una señora como de 30 metros. Los ángeles normales medían 15 metros solamente. La encontré en un planeta azul sin paisaje.

Su aposento era gris, y tal cual una adivina con luz en la frente, sentí que se iluminó toda y el destello me inundó y quedé sin visión. Me dijo: Quizá creas estar ciego, pero la verdad es que no tienes ojos; eres pensamiento, eres memoria, información y esos son tus ojos. Lo que veas es lo que crees que ves, pero no tu realidad; solo tu padre que te da línea para tu programación, sabe lo que en realidad es, y lo que crees que eres.

¿Qué día naciste? Me preguntó, le di fecha. ¡Dame lugar, hora y detalles! Trazó un diagrama circular frente a mí con sus dedos, con diagonales de color y vio mi ser moviéndose a gran velocidad. Todo ese planeta era geométrico, matemático y había tecnologías de medición, de energía, y también sensores captando constantemente la proyección y la presencia de cualquier visitante. Me leyó la carta diagrama. “Debes tener cuidado al viajar porque hay proyecciones magnéticas de tus extraños planetas, en revolución”.

“Ahora voy a partirte en 7, 70, 700 y 7000. Las llamas de tu cabeza están bien encendidas y hoy es el momento astrológico para conocerte a ti mismo”. Al señalarme, movió sus dedos a otros puntos y ahí aparecí duplicado muchas veces. Cada espíritu duplicado contenía la misma cantidad de archivos que yo mismo. 7 eran las copias y los demás eran copias de copias. En mi pantalla escritorio aparecieron como acceso directo a cada uno, para poder usarlos en cualquier momento.

Me dijo – “Por el momento usa dos de tus espíritus, no uses  los demás. Sólo el holográfico y el del vehículo terrestre”. Y desapareció mis demás espíritus del escritorio.          “Ve y obsérvate, conócete, perfecciónate y deberás tenerlo en secreto, solo ante el mundo, hasta que llegue el momento de la revelación, la de tu viaje al corazón de la sabiduría”.

Dejé a la mujer gris y regresé a la tierra. De repente desperté en mi cama con el ruido de alarma celular. Mi pareja de carne me señaló la hora nueve. Me encerré en el aposento altar y cerrada la puerta elevé mis manos en plegaria. Entendí que no necesitaba estar dentro de Ernesto, siendo él yo, y yo él, pues se había duplicado el espíritu brillante y salí de mí hacia mí mismo y pude verme.

De ahí en adelante el propósito de verme, encontrarme y corregir mis actos era entender ¿porque un humano siente ganas de tener materia?

Le di la rienda cotidiana a mi carne en el diario alimento y preocupaciones monetarias, así como deseos emocionales. Mi bella dama a mi lado siempre y yo captando su amor desinteresado. Me observé en la mesa del restaurant con mi gente, fotografías, periodistas y deseos de acrecentar mi nombre ante el mundo.

Entonces alcé mi mano holográfica y señalé al Ernesto cerebral de carne. Le di en su juicio y le dije: ¡revélate! Ernesto escuché y brillante exclamé.

Ahí me revelé y mi personalidad empezó sus cambios profundos a mis 49 años. En mi revelación empezaron mis manos a proyectar prodigios. Curaciones secretas. Entendí el porqué de la duplicidad de mi espíritu memoria holográfica, sin embargo, mi duda era cuál de los dos portaría el original. Yo holográfico, tenía varias nuevas experiencias secretas que para poder que aparecieran en la memoria de Ernesto, ocupaba grabarlos con transferencia interna; así Ernesto yo, podría utilizarlas.

*Pintor, escritor, narrador y pedagogo

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