Nacional

La fundación del PNR en Querétaro en Marzo de 1929

Por domingo 23 de marzo de 2014 Sin Comentarios

Por Andres Garrido*

Al morir el presidente de la República electo, Álvaro Obregón, el Jefe Máximo de la Revolución Plutarco Elías Calles, convocó a la fundación de un partido nacional que conglomerara a todas las organizaciones y partidos políticos locales y regionales y para ello, junto con el presidente interino Emilio Portes Gil y el general Manuel Pérez Treviño, presidente de la comisión organizadora, designaron a la ciudad de Querétaro para ser la sede que recibiera a los delegados de toda la República para constituir lo que iba a ser llamado el Partido Nacional Revolucionario. Eran grupos dispersos, sin ideología definida de tipo nacional, que luchaban unos contra otros en busca de la hegemonía política.

¡Cientos de hombres venidos de todas partes que no tenían nada en común más que los ideales de la Revolución y la Constitución!

La asamblea constituyente de la nueva organización política nacional tenía dos objetivos: constituir el nuevo partido y designar candidato a presidente de la República para un período de cuatro años.

Todo era efervescencia y desorientación en Querétaro durante los días anteriores  a la Convención. Unos grupos simpatizaban con la precandidatura del licenciado Aarón Sáenz –conocido obregonista- y otros con la precandidatura del ingeniero Pascual Ortiz Rubio, recién llegado del Brasil donde era embajador. Los grupos políticos celebraban reuniones en diferentes lugares y la noche del 27 al 28 de febrero de 1929 se tomó la determinación de apoyar con decisión a Ortiz Rubio tras largos, acalorados y apasionados debates donde más de alguna vez se intentó llegar a las armas.

La situación del país no era de calma, había tensión provocada por la “guerra cristera”, por la trifulca “escobarista” y por alzamientos en Veracruz, Durango y Chihuahua que anunciaban nuevos derramamientos de sangre.

En esa época gobernaba a Querétaro Abraham Araujo, quien no era muy visto por los queretanos al haber cambiado a la plaza principal de la ciudad capital el viejo nombre de “jardín Zenea” por el de “jardín Obregón” en homenaje a su difunto jefe. Plutarco Elías Calles y Emilio Portes Gil tampoco estaban muy contestos con él, así que su caída se veía llegar.

La fuerza policíaca del Estado llegaba apenas a cuarenta gendarmes de policía, y tenían que contener a más de setecientos delegados que llegaron a la ciudad completamente armados y exaltados por la situación imperante en el país y en torno a las precandidaturas. Se dio la orden de que los cuarenta genízaros desarmaran a los delgados en las cercanías del Teatro de la República, sede del gran evento constitutivo del nuevo partido, y pocos hicieron caso de la orden, riéndose de la misma.

La obra de restauración del antiguo Teatro Iturbide fue encargada al ingeniero Adolfo de Rosensweig y éste ordenó la clausura de las puertas laterales , recorrió las azoteas e inspeccionó los sótanos para prevenir cualquier atentado proveniente de los saencistas y escobaristas que se encontraban a disgusto con la situación política que les era adversa.

Para reforzar la seguridad del recinto y de los queretanos se mandó traer de la ciudad de México al 19° Batallón de Infantería y otros contingentes militares de los estados vecinos. En un acto de provocación por su inminente derrota, los partidarios de Aarón Sáenz instalaron sus oficinas frente al Teatro de la República para desde ahí soltar toda clase de gritos y libelos en contra de Ortiz Rubio y de los organizadores de la Convención. Y fue el caso que unos días antes, al llegar los partidarios de Ortiz Rubio a Querétaro en tren, se bajaron en la estación ubicada al norte de la ciudad y por las calle de Invierno y Juárez marcharon al ritmo de la Banda de Música del Hospicio Josefa Vergara y, al pasar por la oficina de los afectos a Sáenz, éstos les arrojaron objetos y maldiciones al mayoreo, por lo que se pensó que se iba a llegar a las armas, pero la intervención del 29° Regimiento de Caballería evitó el choque sangriento. Con todo y eso, los de Ortiz Rubio reanudaron su fiesta musical y se fueron alegremente rumbo al jardín Zenea interpretando a todo pulmón aquella coplilla que se llama “El Adolorido”…”adolorido, adolorido, adolorido del corazón…”en una clara alusión al precandidato que ya ni siquiera se iba a presentar ante la Convención al verse derrotado de antemano. La delegación de Querétaro se inclinó por Ortiz Rubio.

Hubo un gran desorden a la hora de que los delegados comenzaron a ingresar al coliseo queretano, ya que solamente se podía penetrar a él por la puerta principal -con credencial en mano- y de las diez horas se cambió a las dieciséis la hora de entrada. Media hora se llevó el ingreso de los ochocientos setenta y cuatro delegados ante la mirada escrutadora de las fuerzas federales.

Cuando se discutían los principios y estatutos del partido un delegado de nombre Crisóforo Ibáñez tomó la palabra en forma cantinflesca y se excedió en el tiempo permitido para hacer uso de la voz, por lo que empezaron los siseos y chiflidos en su contra. Se estaba discutiendo lo de las escuelas prácticas de agricultura y ganadería y el susodicho se sentía conocedor del tema. El caso es que en lugar de terminar su aburrida perorata encaró a la asamblea y les dijo:”Pues ustedes dirán lo que quieran, pero nuestros estudiantes no saben distinguir entre una “manada de pollos” de una vaca“(sic). O sea, el dizque conocedor era un ignorante de primera.

Ni Plutarco Elías Calles ni Emilio Portes Gil acudieron al acto fundacional partidista: Pascual Ortiz Rubio sí estuvo y protestó como el primer candidato presidencial del ahora PRI.

El primer directivo del PNR en Querétaro fue el diputado Fernando E. Escamilla y a nivel nacional el primer presidente del CEN lo fue el general Manuel Pérez Treviño.

Sáenz, una vez aceptada su derrota, se incorporaría al naciente partido y en 1933 regresaría a Querétaro, al Teatro de la República, para proponer como candidato presidencial a Lázaro Cárdenas.

De país de caudillos pasamos a Estado de Instituciones.

*Doctor en Derecho y Cronista del Estado de Querétaro.

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