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200 Semanas de cultura… ¡Gracias a todos, es un honor!

Por domingo 23 de marzo de 2014 Sin Comentarios

Por Alberto Ángel “El Cuervo”*

Número 200… Doscientas semanas continuas publicando cultura, arte, ciencia, reflexión que proponga en beneficio total… Y es entonces momento de revisar lo hecho hasta ahora. Por principio, nos ostentamos de ser un periódico cultural. “El periódico cultural de Sinaloa”. La primer pregunta que surge entonces es:

¿Cuál es el concepto que manejamos del término cultura?

Habría que hacer referencia a diversos hechos o devenires históricos desde el surgimiento de la palabra y cómo ha ido modificándose semánticamente de acuerdo al contexto en que se utilice. Arte y cultura, son dos palabras que se han mantenido unidas cuasi indivisiblemente. Desde los tiempos de Platón y Aristóteles, se han manejado estos conceptos y han ido variando o acomodándose de acuerdo a la época, a la sociedad en donde se interpele, por ejemplo. Si nos remitimos al origen etimológico de la palabra cultura, tendríamos que hablar por lo menos en dos contextos diferenciados formalmente. Así, comenzamos por lo que sería el concepto básico, antiguo de cultura.  Proviene este término del latín cultus, que a su vez se origina en colere que significa cuidado del campo o del ganado. Con el tiempo, la palabra cultura, pasaría de referirse al cuidado de la parcela y el ganado en general a lo concerniente a la preparación del hombre, a su educación, a su refinamiento en las costumbres como lo señalaban los pensadores franceses del siglo XVIII. Es concretamente durante la llamada Ilustración, período que significa “Movimiento del hombre al salir de una puerilidad mental de la que él mismo es culpable”. La Ilustración se presenta a fines del siglo XVII y permanece hasta los primeros años del siglo XIX teniendo su auge durante todo el siglo XVIII. Fue un movimiento que se desarrolló básicamente en Inglaterra y Francia. En este movimiento se buscaba, según los ideólogos del mismo, “disipar las tinieblas de la humanidad mediante las luces de la razón”. Los más afamados representantes de la Ilustración, tienen entre otros a Charles Luis de Secondant, barón de Montesquieu; a Denis Diderot, escritor y filósofo francés; a Jean Jaques Rousseau etc.

Fue Ciceron, de nombre completo Marco Tulio Cicerón, célebre jurista, político, filósofo, escritor y orador romano en su obra Tusculanae Disputationes, quien por primera vez se refiere a la palabra cultura, como algo que fuera más allá del cuidado de la parcela y las propiedades o labores en torno a ello. El célebre filósofo, nos dice que debe pensarse en la cultura como la cultivación del alma, lo que en latín denominaba cultura animi. Fue así que tomando el término en su significado agrícola para elevarlo a una metáfora para describir el crecimiento, el desarrollo de un alma filosófica, realiza Cicerón la primera definición del término tal como lo conocemos en torno a la concepción contemporánea como sinónimo de civilización.

La cultura, en la época actual, es consensualmente entendida como la preparación de un individuo en torno al conocimiento en general y sobre todo en lo que se refiere a las artes. Pero también se entiende como cultura, dado que los grandes pensadores de todos los tiempos así lo han ido estableciendo a lo largo de la historia de la humanidad, como las costumbres y los métodos e incluso herramientas que posee un pueblo, una nación, una raza o un grupo que se cohesiona por alguna razón que le mantiene así.

De este modo, podemos hablar o escuchar decir acerca de la cultura africana, por ejemplo. O de la cultura del maíz, o la cultura de la costa o de la Huasteca etc., etc. Pero también, insisto, la cultura se refiere o se entiende en nuestra época a la parte de la información, del conocimiento en general y sobre todo del conocimiento de las artes.

Y aquí, habría que hacer un apartado en especial. Las artes, o el arte, es un término que ha sufrido, al igual que el término cultura, modificaciones en su significado a lo largo de la historia de la humanidad. Así, Arte que viene del latín ars, artis y estos del griego, se entiende, o tal vez sea más correcto decir que se entendía en un principio, como cualquier actividad que tenga reglas idóneas para ser dirigida o realizada correctamente. Ahora bien, en el sentido contemporáneo de la palabra, no puede hablarse de un total consenso para definirlo aunque la mayoría de los autores se inclinan hacia lo que podría considerarse como la formación para la producción estética. La estética, de hecho, sería la parte que se encarga de la teorización y estudio de las artes según muchos filófofos. Es Platón, en el siglo III A. C. , quien hablaba del arte como las reglas para conseguir que una actividad cualquiera se lleve a cabo adecuadamente.  En este sentido, el filósofo griego no hacía una diferenciación entre arte y ciencia, por ejemplo. La definición de arte, al igual que la de cultura, ha sufrido muchas modificaciones. Por eso se considera la definición de arte como algo tan subjetivo, abierto, en discusión constante y por ende el concepto de este término y de la estética, cambian a veces de manera diametral en su consideración.

Si nos remontamos a la llamada antigüedad clásica griega o romana, donde podemos rastrear las primeras reflexiones acerca del concepto de arte, nos encontramos con que se consideraba a éste como una habilidad, como una destreza del ser humano para algo, lo que fuera. Así tenemos el arte de la guerra, o el arte de la oratoria o el arte del cirujano etc. Sin embargo, lo que ahora se considera como parte de las artes por antonomasia, la poesía, por ejemplo, no era contemplada dentro del arte. La poesía era producto de la inspiración  y por lo tanto no podía estar sujeta a reglas ni a perfeccionamientos técnicos. Es hasta el llamado Renacimiento, cuando el término arte sufre una diferenciación muy importante separándolo de los oficios y la ciencia. Es en ese período histórico, cuando la poesía se incorpora por primera vez al arte porque anterior al Renacimiento había sido enmarcada como un cierto tipo o clase de filosofía o incluso capacidad eurística. Es aquí, cuando los nobles y poderosos comienzan a interesarse por el arte, por la estética y el artista y sus productos logran un reconocimiento especial y por ende una posición social distinta a lo anterior. En el Renacimiento el arte y el artista se volvió admirado, deseado y protegido y surgen mecenazgos que apoyan al arte y al artista para procurarle una “dignidad”.

Surgen después variaciones en el concepto de la estética que en la actualidad han caído a niveles verdaderamente ridículos. Parecería que el arte o la estética en su concepto contemporáneo actual, intenta burlar a los protectores, promotores, críticos, mecenas y a la gente en su totalidad, para mostrar la falta de sensibilidad y conocimiento de ellos mismos. Así, la estética ha viajado de lo figurativo a lo abstracto, de lo placentero y relajante a lo angustiante y aterrador, el concepto de belleza ha ido modificándose de tal manera que el caos se presenta de manera cotidiana en casi todas las escuelas de arte y la búsqueda personal del artista. Pero no siempre ni en todas las culturas de todos los pueblos de la tierra fue así, no. Si nos remontamos, por ejemplo a las culturas prehispánicas, nos encontramos con conceptos muy definidos en torno al concepto que del arte se tenía en nuestros antepasados. El arte prehispánico, parece tener su fundamentación en la cultura tolteca. Su inspiración original, nos dice el Dr. Miguel León Portilla, gran investigador de las culturas prehispánicas, está en los tiempos toltecas. De hecho, la palabra misma toltécatl, significa algo así como artista.  De ahí se derivan muchos vocablos como ten-toltécatl que significa artista del labio, tlil-toltécatl que quiere decir artista de la tinta o pintor. Y muchos vocablos más que designan a los diferentes artistas y sus especialidades. Asimismo, nos dice León Portilla, puede añadirse que siempre que hablaban los nahuas de sus ideales en el arte y de sus más grandes artistas, nunca dejaban de referirse a ellos con el epíteto de toltecas. El origen del arte o la creatividad, lo adjudicaban los nahuas a la deidad Quetzalcóatl considerado dios de la sabiduría y el arte. En todos los escritos de lo que los investigadores llaman Flor y Canto prehispánicos, se encuentran manifestaciones poéticas que describen con palabras y conceptos muy precisos la función del arte y los artistas. Así, ha podido mantenerse la cultura de nuestro antiguo México hasta la actualidad gracias a la conservación, promoción y difusión del arte, del concepto de la Toltecayótl como doctrina de la cultura y las artes.

Así también, hemos contribuido durante ya doscientos números de La Voz del Norte, a la difusión de la cultura y las artes en nuestro país y allende las fronteras. Vaya mi felicitación a todos los colaboradores y nuestro agradecimiento a grupo Anjor por su invaluable apoyo sin el cual no hubiera sido posible llegar a esta etapa. Y qué mejor que cerrar mi colaboración con el concepto prehispánico de arte y artista que nos dejaron como un legado sobre el que vale mucho la pena reflexionar… ¡Si todos aquellos que intentan dedicarse a alguna ocupación de carácter artístico leyeran y entendieran lo que nos dicen nuestros antiguos mexicanos!

Toteca: artista, discípulo, abundante, múltiple, inquieto.
El verdadero artista: capáz, se adiestra, es hábil;
dialoga con su corazón, encuentra las cosas con su mente.

El verdadero artista todo lo saca de su corazón;
obra con deleite, hace las cosas con calma, con tiento,
obra como un tolteca, compone cosas, obra hábilmente, crea;
arregla las cosas, las hace atildadas, hace que se ajusten.

El torpe artista: Obra al azar, se burla de la gente,
opaca las cosas, pasa por encima del rostro de las cosas,
obra sin cuidado, defrauda a las personas, es un ladrón.

Agradecido con la oportunidad y el honor de colaborar durante estas 200 primeras publicaciones de La Voz del Norte.

*Cantante, compositor y escritor.

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