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LA TUMBA DE LOS REYES MAGOS

Por domingo 12 de enero de 2014 Un comentario

Por Alberto Ángel “El Cuervo”*

La-Tumba-De-Los-Reyes-MagosLa emoción se desbordaba de una manera muy especial… ¿Sería quizá que en cierta forma estar ahí nos remitía a aquellos misterios de la infancia? Finalmente el hecho de situarse frente a las reliquias de los llamados Reyes Magos no dejaba de ser extremadamente mágico… La Catedral de Colonia cobraba otro significado… Ya no sería una Iglesia más por visitar en el viejo continente, no… A partir de ese momento se convertiría en el punto de referencia para recuperar en la memoria infantil aquellas horas de ilusión en el amanecer del día 6 de enero de todos los años… Ese día, era para salir a aprovechar los nortes veracruzanos que hacían disminuir la temperatura a grado tal que corríamos a desempolvar la chamarra de borrega y sentirnos un poco rebeldes sin causa al estilo de James Dean en aquella película entonces de moda… Y ahora, en este helado 6 de enero, vuelo hasta aquel encuentro con la tumba de los reyes magos…

—¿Cómo saben que son los restos de los Reyes Magos… En qué se basan para afirmarlo…?

—Bueno, para comenzar, fueron traídas a Colonia en el año 1164…

—Pero eso no comprueba que sean los restos de los mencionados Reyes…

—Permíteme terminar… Las reliquias fueron traídas desde Milán, por el Emperador Federico I de Hohenstaufen, mejor conocido como Federico I Barbaroja, debido esto al color de su barba… Fue este Rey quien logró que se diera la unión del imperio llamado Sacro Imperio Romano Germano

—Sigo sin entender cómo determinaron que ahí están los Reyes Magos…

—¡Pero qué impaciencia la tuya, jajajaja…! Sigo… Barba Roja fue el responsable de consolidar el imperio. Debemos tomar en cuenta que muchas de las ciudades que conformaban el Imperio Romano ya eran ciudades estado y por tanto autogobernadas e independientes, por lo que había que buscar que se diera de forma definitiva la unión… Esa fue una de las razones de que Federico I llevara las reliquias de los Reyes Sabios o Reyes Magos desde Milán para entregarlas a Reinaldo de Dassel, Arzobispo de Colonia en el año 1164… Una vez que las reliquias fueron entregadas a Alemania, lógicamente las peregrinaciones no se hicieron esperar y fue construido un sarcófago triple o bien tres sarcófagos superpuestos realizados en madera la parte correspondiente a la estructura. Esta misma se cubrió decorándola en oro y plata y se calcula que el relicario en su totalidad tiene alrededor de mil piedras preciosas… La construcción del relicario fue encargada a Nicolás de Verdún, uno de los más afamados orfebres de la edad media… Fue un gran innovador en el manejo de los metales preciosos y el esmalte. Su talento le valió el ser reconocido en toda Europa por lo que le fue encargada esta obra de tanto significado religioso y cultural… El relicario, que tiene esculturas de los apóstoles y de escenas de la vida de Cristo, tardó cerca de cincuenta años en ser terminado para depositar ahí los restos, las reliquias de los Reyes Sabios… Así, la catedral de Colonia se convirtió en el más importante santuario para la veneración de los Santos Reyes o Reyes Magos…

—Muy interesante saber todo eso acerca del relicario, pero lo que quiero entender es cómo saben que son los restos de Melchor, Gaspar y Baltazar… Eso es lo que quiero averiguar… Porque, para comenzar, los mismos historiadores no se ponen de acuerdo ni siquiera en el número de los famosos Reyes Magos, no digamos acerca de su origen, su nombre y la forma en que llegaron al pesebre dónde estaban Jesús, María y José…

—Si me permites seguir, tal vez entiendas, pero por principio es menester cobrar conciencia que la Historia en general, no obstante que es considerada ciencia y parte muy importante de las llamadas Ciencias Sociales, en muchos momentos y situaciones casi resulta ser un dogma de fe…

—Bueno, si a esas vamos, pues ya qué caso tendría preguntarte cómo llegaron a la conclusión de que son los restos de los Reyes Magos los que descansan ahí en ese relicario de la Catedral de Colonia, finalmente todo sería por fe…

—No, no todo, pero en fin… Ubiquémonos en el momento del nacimiento de Jesús de Nazareth…

—¿En cuál de ellos? Porque algunos de los historiadores hablan de que Jesús nació en Mayo y no en diciembre y otros más dan otras fechas distintas incluso en el año de nacimiento…

—Efectivamente, existen muchas confusiones al respecto, y sí, la fecha de la natividad como el 25 de diciembre determinada en el siglo IV se concluye por lógica que obedeció a razones de proselitismo con el fin de hacer coincidir las diferentes culturas cuyos rituales más importantes caían en estas fechas alrededor del llamado solsticio de invierno… Pero también hay datos que nos hablan acerca de la existencia de los llamados buscadores de la verdad, o magós, mismos que son considerados como una casta sacerdotal muy especial de la cultura medo-persa, imperio situado entre el Mar Caspio y los ríos de la región de Mesopotamia el Tigris y el Eúfrates… Estos sacerdotes o sabios o magos, recorrían el mundo entero (cabe señalar que en aquel entonces el mundo estaba conformado por Europa, Asia y Africa) buscando la verdad… Y cada noticia que les llegaba acerca de los sucesos varios que se daban en el mundo conocido, era investigada in situ. Es decir, viajaban al lugar de los hechos para corroborar o desaprobar los mismos… Así, la Historia cuenta…

—¿Cuál Historia, la considerada ciencia o aquella que nos pide que creamos por fe todo lo que nos dicen…?

—Pues ambas…

—¿No estarías cayendo en contradicciones con esto que dices…?

—Contradicciones vamos a encontrar en absolutamente toda la Historia Universal. Debemos tomar en cuenta muchos factores comenzando por aquel que nos dice que la Historia la escriben los vencedores…

—Vaya, estamos por fin entrando a consideraciones un poco más reales… Qué cuenta entonces la Historia, según tú…

—No, no es según yo… Me refiero a los muchos autores que han investigado acerca de la Epifanía que es el nombre correcto de la celebración del día 6 de enero. La Epifanía es algo así como la llegada de Dios al mundo… En fin, esos buscadores de la verdad, llegaron a Jerusalén preguntando por el niño profeta que sería en un futuro el Rey de Los Judíos… Herodes al enterarse, manda llamar a los Sabios recién llegados y los entrevista encargándoles que investigaran el lugar exacto donde se encontraba el recién nacido y regresaran a informarle para hacerle los honores conducentes siendo el niño una figura de tanta importancia… Marchan los Sabios a Belén y ahí encuentran al niño Jesús… Es aquí donde la parte religiosa hace su intervención diciendo que un ángel hace su aparición y les advierte que Herodes tenía la intención de asesinar a Jesús para que no amenazara su reino. Los Reyes Sabios entonces, deciden no regresar y se dirige cada quién a su tierra de origen para predicar la verdad encontrada acerca del nacimiento de Jesús. Otros autores nos dicen que llegaron provenientes de Persia y que no eran tres sino diez o incluso hay quien menciona doce. Se cuenta que una vez que Jesús resucita, el apóstol Tomás encuentra a los Magos en Saba, ahí fueron bautizados y nombrados Obispos…

—¿De dónde se origina entonces la creencia de que eran Reyes…?

—Voy para allá… Paciencia… Los Obispos, dada la situación de la persecución sufrida por los cristianos, fueron martirizados hasta la muerte y sus restos conservados como una de las más valiosas reliquias del cristianismo… Los restos fueron llevados y guardados con gran recelo en la ciudad de Milán, lugar donde también fueron resguardados muchos de los símbolos del cristianismo durante mucho tiempo y como un secreto sagrado… Ahora bien, aunque datos históricos nos señalan que el origen de los sabios era persa, también hay otros datos que nos hablan de que venían del lugar donde estaba el Preste Juan en Etiopia, en África… Por razones convenientes al proselitismo, se determina situar a los tres Reyes Sabios o Reyes Magos, como representantes de los tres continentes conocidos: Asia, África y Europa y así se llega a las figuras a caballo, camello y elefante respectivamente de Gaspar, Melchor y Baltazar. El caso es que a México llega esta tradición y como todo en nuestra cultura, cobra carta de naturalización al coincidir con festividades de origen prehispánico. De este modo, surge la costumbre de partir el día 5 de enero la rosca de reyes como sucedía en las festividades prehispánicas donde se hacía un pan con forma humana y representaba la carne de los dioses. De ahí el niño dios de las roscas y la bebida no podía ser otra que el chocolate, una aportación de México al mundo. Se tiene en México, lo que puede ser considerado como el segundo santuario más importante del mundo en torno a los Reyes Magos en Tizimín, Yucatán, donde cada año acuden miles de peregrinos a venerarlos… ¿Donde comienza la ficción y termina la verdad? Imposible de saber… Será un secreto que los sabios se llevaron y permanece en esas urnas de oro, plata y piedras preciosas situada en la catedral de Colonia, en Alemania como mudo testigo de la intención de unificar a los pueblos… De cualquier manera, difícilmente se puede encontrar un niño en nuestro país, que no escriba con gran ilusión su cartita para los Reyes Magos y se levante a ver qué le dejaron en el zapato a manera de regalo como hicieran con el niño Jesús cuando le llevaron como ofrenda oro, incienso y mirra hasta el pesebre de Belén…

Reflexionando acerca de la gélida celebración en todos los sentidos, que muchos de nuestros niños mexicanos deben haber tenido este pasado día de reyes…

*Cantante, compositor y escritor.

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