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2014: Mas Deseos que Propositos

Por domingo 5 de enero de 2014 Sin Comentarios

Por Jaime Irizar Lopez*

“Nada más parecido a la muerte que el hecho de perder toda fe y esperanza”.

2014-Mas-Deseos-Que-PropositosSe fue el 2013 y con él, las páginas de dolor y tristeza por las pérdida de seres queridos, y por los días que, como a casi todo el mundo, nos hizo caminar por estrecheces, penurias económicas e incertidumbres, pero siendo justos, también hay que reconocer que hubo un mayor incremento de las alegrías que producen los afectos y la solidaridad de los familiares y amigos. Es sin duda alguna los actos solidarios y la unidad, los abrevaderos de la fe y el fortalecimiento de toda esperanza. Pero sobretodo quiero resaltar que este año non que terminó, nos regaló 365 días para probarnos en la adversidad y salir fortalecidos, con todo el ánimo renovado para creer que los mañanas que traerá el 2014: serán mejores. Será el año que inicia, para los que pertenecemos a la generación que ya se va, otro periodo de vida que habrá de enseñarnos a mirar hacia afuera, a interesarnos en los demás, a entender que desprenderse es sinónimo de dar, que facilitar el camino a los que vienen arriando detrás, es una obligación histórica que estamos obligados moralmente a cumplir, contribuir a la felicidad de los demás que es el camino más corto para encontrar una poderosa razón para vivir con alegría.

Este año que termina, también es un año menos en nuestras vidas, razón por lo cual deberíamos pensar con profundidad para evitar, ya de salida caer en el egoísmo y la avaricia muy propio de los pobres de espíritu; para que aceptemos con humildad el paso de los años y el relevo generacional y propiciemos dicho proceso. Entendamos que Dios en cada día que transcurre, en cada evento sencillo o trascendente, nos quiere enseñar a morir para que vivamos el resto de nuestros días en plenitud. Es inobjetable que mi generación se está desmoronando, que la mazorca familiar se sigue desgranando lamentablemente y con ello voy entendiendo que el fin -, que otrora veía distante- y los males que solo creía que podían afectar a otros, ya son mis compañeros habituales, mismos que gradualmente me quieren convencer que la muerte a veces no es tan terrible como antes solía pensar, si esta es una opción que te puede liberar de dolores, soledades y tristezas.

Hoy reconozco que el tiempo está curvando mi columna, y hace que mis ojos se orienten hacia el suelo, tal vez para ayudarme a encontrar las huellas que dejan en el camino lo que ya se fueron, y aprenda de ellos al recoger sus enseñanzas y sabiduría y las aplique en mis acciones y actitudes. Por tal virtud les confieso que en este año serán más mis deseos y esperanzas que mis propósitos. De inicio les digo que ojalá que a mi patria no le fallen las grandes reformas realizadas en el 2013, mismas que hoy por hoy -creo-, son las constructoras de las grandes de esperanzas de todo un pueblo. Deseo de corazón creer en ello para el bien de las nuevas generaciones y que sirvan de base para paliar la pobreza de las actuales. Deseo y pido a mi dios que si no le es posible darme más, que cuando menos no me quite lo que tengo, ni merme mi calidad y nivel de vida. Yo haré la parte que me corresponde para no afectar más mi salud y poder disminuir así el inventario de mi botiquín personal, así como para contrarrestar los fallidos programas económicos que se empecinan en llevarnos cuesta abajo. Igualmente le pediré con vehemencia que las drogas y las enfermedades se alejen de mis familiares y amigos; que mis afectos sigan creciendo de manera ilimitada, pero no de igual forma nuestros cuerpos; que por favor nos de la voluntad suficiente para evitar se sigan ensanchando; en primer término por motivos de salud, segundo porque no alcanza el dinero para estar renovando guardarropa con tanta frecuencia, y sin olvidar por último que importa mucho en nuestros días: lo estético.

Con un cólico renal terminé el último día del 2013 y con el parto de un cálculo doloroso, inicie el 2014, pero quiero decir ya para finalizar, que tengo la convicción de que nada negativo habrá de influir en mi optimismo, entusiasmo y fe para poder vivir con alegría y plenitud el resto de los días de este año que apenas inicia, y que solo Dios sabe si serán mis últimos.

*Doctor y escritor.

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