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MECENAS… LABOR IMPORTANTÍSIMA EN PRO DE LA CULTURA

Por domingo 24 de noviembre de 2013 Sin Comentarios

Por Alberto Ángel “El Cuervo”*

MecenasEn el mundo de la plástica, suceden cosas que nos llevan del asombro a la indignación o incluso a la risa y a la ira. Estas emociones surgen dependiendo del caso del que estemos hablando. El asombro, por ejemplo, nos envuelve cuando nos enteramos de que el día 13 del presente mes, fue vendida en una subasta de la casa Chriestie’s una pintura de Francis Bacon por la suma de 127 millones de dólares, convirtiéndose en la obra más cotizada de este artista y en la pintura que se ha vendido más cara en alguna subasta de la historia. En contraste, alguien como Vincent Van Gogh no vendió un sólo cuadro en vida… Más aún, sus obras, que ahora se venden en millones de dólares, eran consideradas como faltas de calidad por la crítica… De no ser por su hermano que fungió como eterno mecenas de Van Gogh, quién sabe qué tan distinta hubiera sido la existencia de Vincent…. Tal vez no habría podido sobrevivir… Tal vez hubiera buscado otros panoramas… Tal vez, tal vez… Modigliani, otro gran artista, murió en la miseria en la calle… Y qué decir de Mozart, quien fue a la fosa común para vergüenza de su país… Muchos creadores del arte y casi todos los artistas plásticos, han podido sobrevivir gracias a la labor de mecenas que se encuentran en el camino. Gente que gusta de su obra y que les apoya a veces por el sólo interés de apoyar el arte, a veces por una labor visionaria, futurista, tomándolo como una inversión a largo plazo… A mí me tocó ver cuando un coleccionista del que no recuerdo el nombre ni quiero recordarlo, compraba la obra de mi admiradísimo y siempre recordado Maestro Alfredo Meneses a precios ahorcados debido a la precaria situación de Alfredo. Los cuadros los almacenaba y abiertamente comentaba: “Cuando el Maestro muera, estos cuadros valdrán muy buen dinero”…

Ha habido grandes verdaderos mecenas a lo largo de la historia. Así, por ejemplo, los Medici o Medicis, una poderosa familia de la ciudad de Florencia, en Italia, fueron muy afamados por su labor apoyando desinteresadamente a los artistas que eran de su predilección. Se sabe que los Medici, según los enterados en la materia, fueron de origen modesto y que hicieron su fortuna gracias a su incursión en la banca. Una de las instituciones financieras más prósperas y respetadas de Europa fue precisamente El Banco Medici. Gracias a la fortuna que hicieron, los Medici adquirieron un gran poder social y político en Florencia, en Italia y en todo el continente europeo. En Florencia, los Medici ocuparon el cargo de gonfaloniero o jefe de la ciudad desde el siglo XVI. Fue Juan de Médici, el primer banquero de la familia quien comenzó la etapa de poderío en el gobierno florentino pero sería allá por el año de 1434 cuando Cosme de Médici toma el título de Gran Maestro para asumir el poder de la familia hasta el año de 1537 cuando asesinan a Alejandro de Medicis. Fue tan importante la labor de mecenazgo de los Medici, que son referencia permanente de ello en la historia de Italia y el mundo… Se considera que el primer mecenas de la familia Medici, fue Juan de Bicci de Medici. Apoyó a Masaccio, cuyo nombre verdadero era Tommaso di Ser Giovanni di Mone Cassal. En la familia, patrocinaron muchos grandes artistas como Donatello y Fra Angelico. Pero tal vez la labor de mecenazgo más afamada de los Medici, haya sido la realizada con Miguel Angel Buonarroti. Parte de la labor que los Medici llevaban a cabo dentro del mecenazgo, era la adquisición de obras convirtiéndose en muy importantes coleccionistas de arte. Tanto así que en la actualidad su colección es una de las más importantes del mundo y se encuentra en la Galería Uffizi justamente en Florencia.

Otra de las grandes personalidades conocidas por su labor de mecenazgo, fue la norteamericana Peggy Guggenheim. Su colección es verdaderamente impresionante y ha fundado un gran número de museos en el mundo entero. Como en muchos otros casos, esta mujer que nace bajo el nombre de Marguerite Guggenheim, debe su poderosa economía a su extravagante familia que se había dedicado a hacer fortuna durante muchos años… “Todos eran muy extraños… Mi tío Washington (así se llamaba), tenía el hábito de masticar carbón, por eso tenía siempre los dientes negros… A sus sacos les mandaba poner un compartimento especial para guardar el carbón y también hielo que masticaba de la misma forma… Se suicidó a los 56 años dándose un balazo… Mi madre, repetía tres veces todo lo que decía… Eran extraños… Muy extraños…” Asimismo, la Guggenheim tenía fama por sus excentricidades. Heredera de dos y medio millones de dólares a sus 21 años, la vida le fue llevando hacia el camino del arte… Trabajó en una librería vanguardista lo que le permitió tener contacto con escritores y público comprometido con el arte y sobre todo las nuevas tendencias. Al irse a vivir a París en el año 1920, comienza a alternar con artistas de vanguardia en el barrio legendario de Montparnasse. Después de algunos tumbos en sus relaciones, Peggy se relacionó con grandes conocedores del arte como Duchamp, Beckett y sobre todo Max Ernst a quien amó profundamente además de admirarlo por todo lo que le enseñó acerca del arte y por su talento en sí. La labor de mecenazgo de Peggy Guggenheim, fue creciendo cada vez más… Mucha gente de gran relevancia como artistas tuvieron que ver con ella… Ezra Pound, el poeta; Isadora Duncan, la bailarina; pero más que nada los artistas plásticos. Fue ella quien descubre y apoya con todo al pintor norteamericano Jackson Pollock. En el año de 1943, cuando buscaba nuevos talentos para su nueva galería, llamada The Art of This Century Gallery, puso un anuncio en la revista Art Digest donde convocaba a cualquier artista norteamericano menor de 35 años de edad para que presentara su obra. El jurado calificador para decidir quién se haría merecedor de exponer en la galería de Peggy, estaba conformado por la propia Guggenheim, Piet Mondrían, Marcel Duchamp, Jemes Joseph Sweeney y James Thrall Soby, todos ellos grandes conocedores e impulsores del arte pictórico. Cuando conoció la obra de Pollock, Peggy se mostró renuente a apoyarlo. Más aún, su comentario fue que esa obra no era un verdadero arte, la calificó como bastante falta de disciplina. Pero gracias a Mondrian que dijo: “No lo sé, Peggy… Tengo el sentimiento de que esta puede ser la pintura más emocionante que he visto desde hace mucho mucho tiempo aquí o en Europa…” Pollock fue incluído. Hoy en día, la obra de pollock es vendida en precios elevadísimos cercanos a los cien millones de dólares. Así, podemos encontrarnos con muchos grandes mecenas a lo largo de la historia… Por supuesto, no puedo dejar de mencionar la importante labor que en nuestro país y nuestro caso, se ha dado por parte de mi querido amigo Carlos Antonio Sosa. Su impulso al arte ha sido de gran importancia para todos los que trabajamos en y por el arte y la cultura y que hemos tenido la fortuna de conocerlo y convivir con él. Simplemente, este periódico, este semanario cultural, permanece llegando a tus manos, lector que nos favoreces, gracias a su labor de mecenazgo que se sigue manifestando en nuestro buen amigo el Ingeniero… ¡Gracias por todo, Carlos… Y cuenta con nosotros!

Pero ¿dónde y cuándo surge el primer mecenas de la historia…? ¿Por qué se le llama mecenas a quien apoya el arte desinteresadamente? Corría el año 70 antes de Cristo, cuando nace en lo que hoy es la región de La Toscana en Italia, Cayo Clinio Mecenas, un noble romano que fuera confidente y consejero político de Cayo Octavio Turino posteriormente afamado bajo el nombre de César Augusto quien fuera tan importante que hoy en día llevan su nombre diversos sitios de Europa muy lejanos de Italia tal como Kaiser August en Suiza. Ahí se encuentran vestigios impresionantes y bellos de lo que fuera el imperio Romano… Afamadísimo por impulsar las artes, amigo y protector de poetas tales como Virgilio y Horacio, Cayo Clinio Mecenas llevó de manera constante su labor en pro del arte de forma absolutamente desinteresada. Tan constante y entusiasta fue esta labor, que su nombre terminó por convertirse en símbolo de aquel que protege, fomenta y patrocina las artes de manera desinteresada. Cayo Clinio Mecenas, fue un importante estadista y formó parte del cuadro de políticos de César Augusto. Gracias a ello, pudo obtener un poderío económico y sociopolítico que le permitió llevar a cabo la labor de protección al arte y los artistas. Fueron muchos los poetas a quienes impulsó y protegió. Admirador de la poesía, Cayo Clinio incursionó incluso en las letras. Desde luego, Mecenas era totalmente consciente de que sus trabajos no tenían ni remotamente la calidad de los escritos de los artistas, de los poetas que él protegía, pero no quiso quedarse con los deseos de escribir y lo hizo… De sus escritos, sus trabajos poéticos, por así llamarles, sobreviven un poco más de veinte obras tales como Symposium y el poema In Octavian que se traduce como “contra Octavia”. De esta forma, Cayo Clinio Mecenas, quedó ligado a la historia de la humanidad entera y sobre todo a la historia de las artes haciendo énfasis en la literatura por su apoyo y protección brindados a jóvenes poetas. A Horacio, por ejemplo, quien se convirtiera en el principal poeta lírico y satírico en lengua latina, le apoyó a tal grado que le regaló para su tranquilidad y posibilidad de crear, una finca hermosísima ubicada en las montañas Sabinas. Gracias a su apoyo, muchos poetas escribieron elogiosos trabajos dedicados a Cayo Clinio Mecenas. Así, Virgilio, por ejemplo. Uno de los grandes poetas de la época, célebre por ser el autor de La Eneida, escribió en honor de Mecenas la obra conocida como Geórgicas. Ojalá permanezca y crezca esta importante labor en pro del arte… Los mecenas hacen falta para que el jardín de la cultura florezca en vez del caos contemporáneo que padecemos mundialmente.

En la elegía interna por nuestros mecenas y a la espera de que surjan más y más.

*Cantante, compositor y escritor.

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