Nacional

Se Fue El Maestro De La Palabra: DON PEDRO FERRIZ SANTA CRUZ

Por domingo 20 de octubre de 2013 Sin Comentarios

Por Andrés Garrido del Toral*

Pedro-Ferris1Uno de los más cultos personajes de la televisión y radio mexicanas ha partido este 3 de septiembre de 2013, cuya voz fue cotidiana para los mexicanos y queretanos tanto en el aparato de radio y televisión como en los noticiarios antes de empezar una película en el cine Plaza, Alameda o Reforma. Estos cortos culturales y noticiosos lo hicieron popular entre el gran público porque era una forma de premiarte el que hubieras llegado temprano al cine y no aburrirte en lo que empezaban los famosos cortos y luego la película principal.

Don Pedro Ferriz Santacruz terminó las carreras universitarias de Historia, Filosofía y Derecho en facultades diversas de la UNAM, perteneciendo en ésta a una generación de oro como la que formaron Carlos Fuentes Macías, Mario Moya Palencia, Miguel Alemán Velasco, José López Portillo y Pacheco, Luis Echeverría Álvarez entre otros.

Además de los altos cargos en materia de comunicación social que ocupó en la oficina de la Presidencia de la República, se le recuerda como maestro de ceremonias en todos los eventos importantes de la Nación, vestido siempre con su glamoroso smokin y elegante en su decir.

Además de los novedosos programas de extra terrestres como el inolvidable “Un mundo nos vigila”, se le recuerda principalmente por aquel de contenido cultural denominado “La Pregunta de los 64 mil pesos”, que fue transmitido por Telesistema Mexicano (hoy Televisa) por más de cuarenta años, para llevárselo después al Canal Trece donde sobrevivió hasta 1994, ya privatizada la televisión oficial mexicana. Pasaba los sábados por la tarde noche y las familias mexicanas y queretanas se congregaban en sus casas para ver el desarrollo de las preguntas y respuestas, causando emoción ver cómo el concursante era introducido a una cabina y se oía una música mortuoria mientras transcurría el minuto que don pedro te daba para contestar después de hacer la pregunta.

Siempre soñé con participar en ese programa en un tema histórico o de música, pero lo fui dejando a la desidia por aquello de que había que hacer una solicitud y llevarla a la Televisión del Ajusco, donde un consejo consultivo analizaba el tema propuesto y te decidían después de largos meses de espera. Si era aceptado te daban fecha y lugar para empezar el primer programa, mismo que podía celebrarse en cualquier parte del país a tu cuenta y riesgo. Si no te equivocabas en ninguna pregunta podías ir avanzando hasta completar los ocho programas y ganar el premio de sesenta cuatro mil pesos, mismos que cuando comenzó el programa eran una fortuna. Para cuando yo gané en marzo de 1994 eran sesenta y cuatro mil nuevos pesos, lo que alcanzaba solamente para pagar deudas.

Pedro-Ferris2Pues resulta que en enero de 1994 me va a ver a mi oficina de Director de Organización y Documentación en el gobierno del Lic. Enrique Burgos un excelente alumno, Carlitos Alcántara Rabell, para que lo asesorara en materia del Congreso Constituyente de 1916- 1917, en la vida de los doscientos diecinueve diputados constituyentes que en él participaron, en el texto original y en las quinientas reformas que se habían hecho a la Constitución hasta ese año que Dios guarde en su memoria, porque había la guerrilla en Chiapas y la campaña de Colosio no prendía. A los treinta días de ese mes de enero me avisa el vocero oficial del Lic. Burgos, Carlos Jiménez Esquivel, que me preparara yo para el concurso de don Pedro Ferriz porque se había enfermado Carlitos Alcántara, y que el gobernador me había dado la encomienda. ¡uttttaa! ¡El primer programa se grabaría el dos de febrero y había qué ingarle! Yo tenía más qué perder que ganar en ese reto. Si ganaba iba a decir la perrada que “era normal porque yo daba esa clase en la Uni”; pero sí perdía no hubiera soportado la burla der mis malquerientes.

Mi primera entrevista con don Pedro en el patio de San Agustín fue inolvidable, por su sonrisa, por su trato fino y por la bondad de su señora esposa, Nina De Con de Ferriz, de nacencia vasca. La mirada perruna era del productor Alexis Pola y de los que pagaban a los concursantes: los de Telmex, empresa recién privatizada en ese entonces y quienes a su vez hacían las preguntas a los concursantes con el afán de que perdieran. Los muy codos eran los autores de esas preguntas capciosas como aquello de “¿cuál era el color de los calzones de Venustiano Carranza?” ¿cómo se llamaba el tatarabuelo de Álvaro Obregón?” Mucho se lamentaba don Pedro de este tipo de preguntas que no servían para nada al gran público, sobre todo las que versaban sobre el número de artículos constitucionales. Don Pedro quería que las preguntas no fueran de vil memoria sino de razonamiento, con exposición y todo, argumentando, no repitiendo como loro. Pero los patrocinadores eran cerrados.

Después de ser un afortunado en que el programa se grabara íntegramente en mi tierra, acompañado de mi familia y amigos, en locaciones que yo escogía y hablando de mi segunda novia que es La Constitución, pues gané y también ganó Querétaro, pues en la medida que yo avanzara el Estado se promocionaría con publicidad gratuita del canal 13. Mi amistad con don Pedro siguió, yo procuraba hablarle cada año por navidades y a veces hasta visitarlo en su eterna casa tipo años sesentas en El Pedregal, al sur de la ciudad de México. Creí que moriría inmediatamente después de que murió su amor eterno, doña Nina, pero Dios le dio todavía vida para conocer a su bisnieto de nombre Pedro, hijo de Pedro tercero que también es periodista como su abuelo y su padre.

Hasta luego al gran humanista y maestro.

*Cronista del Estado de Querétaro.

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