Nacional

A 190 AÑOS DE LA CREACIÓN DEL ESTADO DE QUERÉTARO

Por domingo 13 de octubre de 2013 Sin Comentarios

Por Andrés Garrido del Toral*

190-Años1Qué bien que el Lic. José Calzada Rovirosa retome la celebración del nacimiento del hoy Estado de Querétaro –cosa que no sucede desde 1974 en que el gobernador Antonio Calzada celebró los 150 años de la entidad queretana- que tuvo lugar el 31 de enero de 1824 cuando fue expedida el Acta Constitutiva de la Federación Mexicana por el Segundo Congreso Constituyente del México independiente y que tuvo lugar entre 1823 y 1824. Este documento es anterior a la famosa Constitución del 4 de octubre de 1824, creando el sistema federal mexicano. Atrás había quedado el sueño monárquico de Iturbide y su arrebato despótico de disolver al Primer Congreso Constituyente del México libre, para coronarse emperador, pero, ya fusilado don Agustín, las opciones eran república centralista o república federal, auspiciada ésta abiertamente por los masones del rito de York y aquélla por los del rito escocés. Mucho cabildeó el embajador norteamericano Joel R. Poinsett para que surgiera el federalismo en nuestro país, aduciendo el líder de los federalistas mexicanos, Miguel Ramos Arizpe, que si Estados Unidos no hubiera inventado la forma de estado federal, México lo hubiera hecho por la gran diversidad de regiones, costumbres, usos, lenguas, culturas y climas. El líder centralista era fray Servando de Teresa y Mier, quien tenía de su lado la costumbre inveterada de trescientos años de centralismo azteca y trescientos años de centralismo virreinal. El gran debate fue si las nacientes entidades iban a ser “soberanas” o solamente “libres e independientes”, reservándole la característica de “soberana” sólo al Estado Nacional. Para hacer la nueva división territorial se tomó como base la el sistema de intendencias de 1789, fruto de la reforma administrativa borbónica, sustituyendo a los antiguos reinos, pero las provincias –que eran las que seguían en el orden jerárquico de subdivisión- alzaron su grito de libertad para exigir la categoría de “Estados libres y soberanos”, animadas por lo vasto de sus territorios. Querétaro, ante tales pretensiones de otras demarcaciones, estaba en desventaja, por su pequeñez geográfica (aunque ya tenía desde el 19 de julio de 1823 la alcaldía mayor de Cadereyta, además de estar formado desde dos siglos atrás por las alcaldías mayores de San Juan del Río y Tolimán) y que en la reforma borbónica nunca tuvo una gran libertad como corregimiento de Letras por pertenecer siempre al reino –primero- y después intendencia de México, cuya ciudad principal era la mismísima ciudad de México, capital del virreinato de la Nueva España. Cabe mencionar que el generalísimo Morelos y Pavón sí consideró a Querétaro como provincia en su inmortal obra “Sentimientos de la Nación” de 1813.

Los diputados constituyentes por el antiguo Corregimiento de Letras de Querétaro fueron Félix Osores, Manuel López de Ecala y Joaquín Guerra, suplente del diputado y general Luis Quintanar que pidió licencia para irse a tomar posesión como primer gobernador de Jalisco. Nos dice Héctor Samperio que también fue electo por Querétaro el médico Ramón Covarrubias, pero no me aparece entre los diputados constituyentes asistentes.

190-Años2Félix Osores nació en 1760 en Tulancingo del Reino de México, hoy población del estado de Hidalgo, hijo de familia realista, cambió su filia política al tener contacto desde las Cortes de Cádiz en 1821 con los diputados Ramos Arizpe y de Teresa y Mier, o con los liberales Valentín Gómez Farías y Manuel Crescencio Rejón, el creador del juicio de amparo. También fue electo diputado por Querétaro para el primer congreso constituyente de 1822. Le tocó ser el párroco que levantó el actual templo de Santa Ana en el entonces alejado barrio del mismo nombre, porque antes de su llegada había solamente una humilde capillita del siglo XVIII. Duró en allí de febrero de 1806 a febrero de 1822, sucediéndolo su hermano Fermín, mismo que permaneció en tal parroquia hasta 1854, por lo que concluyo que los hermanos Osores gobernaron la vida parroquial santanera durante 48 años. El doctor Samperio Gutiérrez piensa que otro motivo que tuvo Osores para cambiar al partido liberal y dejar atrás su realismo fue su compadrazgo con doña Josefa Ortiz y don Miguel Domínguez, a los que les bautizó su penúltima hija, la nacida en prisión el 14 de marzo de 1811: Magdalena.

Me atrevo a asegurar que Querétaro significó mucho para Félix Osores, como éste, a su debido tiempo, significó mucho para Querétaro. Pienso que si Arteaga no hubiera muerto en circunstancias tan publicitadas y crueles, el merecedor de que nuestro Estado llevara su nombre sería sin duda Félix Nabor Osores Sotomayor García.

La ciudad de Querétaro del tiempo de Osores tenía una población de 50 mil habitantes, era una de las ciudades más grandes y más pobladas del hemisferio occidental, ni más ni menos. La integración inmediata del doctor Osores con la comunidad mestiza, criolla e indígena no admite dudas, por algo fue electo tres veces diputado constituyente, pero también fue un fervoroso defensor de los indios mecos de Sierra Gorda que llegaban encadenados a trabajar en los telares y batanes de Santa Ana, a lo largo del río Querétaro y de la hoy calle de Escobedo. Su hermano Fermín había nacido en Río Blanco Peñamiller y conocían el maltrato a los chichimecas.

190-Años3No fue en las Cortes Gaditanas ni en el frustrado Constituyente de 1822 donde brilló Félix Osores sino en el de 1823- 1824, cuando con su célebre discurso del 21 de diciembre de 1823 en el viejo palacio legislativo nacional –hoy Asamblea Legislativa del D.F.- evitó que el antiguo Corregimiento de Letras de Querétaro se anexara entero al naciente estado de México o que su territorio se repartiera entre la entidad mexiquense, Guanajuato y San Luis Potosí (Hidalgo fue creado hasta 1868). Aun cuando claramente no se atacaba a Querétaro en el Constituyente, sí se advertía la resistencia a concederle la categoría de estado porque, se argumentaba, su pequeñez y pobreza hacían imposible que tuviera lo necesario para sostenerse como entidad federativa. Tlaxcala, más pequeña que Querétaro, no sufrió estos embates en forma tan directa porque se alegaba su rico pasado prehispánico y su lucha histórica contra el centralismo azteca, los cuales nunca pudieron vencer a los tlaxcaltecas ni lograr que les pagaran tributo. Con su intervención – reparada primero en forma de folleto llamado “De la capacidad de Querétaro para ser Estado Federal”- demostró que nuestra entidad tenía muchos méritos en el arte y en la cultura, en la historia, en el humanismo y en la política, gran población a pesar de lo reducido de su territorio, la cual era más grande que la población de San Luis Potosí, Veracruz y Durango, al decir del profesor Loarca Castillo; abundancia de tierras fértiles, minas, bosques, intervención en la conspiración de Independencia, aportación de hijos ilustres, bastión para conquistar y civilizar otros territorios, privilegiada ubicación geográfica y recursos acuíferos importantes como para asegurar su autosuficiencia sin ser una carga para nadie. Pienso que el argumento más grande del elocuente discurso del doctor Osores fue cuando le dijo a la asamblea constituyente que “si alguno pone en duda la suficiencia de Querétaro y lo quiere agregar a otra provincia (sic), no es porque nada vale, o por lo que no es, sino por lo que cierta y realmente es…”

Estados Unidos Mexicanos del 4 de octubre de 1824, con el Acta Constitutiva fueron menos.

El triunfo más resonante coronó la intervención del doctor Osores, quien tejió fino con su amigo y líder Miguel Ramos Arizpe, y Querétaro apareció como Estado Libre y Soberano por primera vez en el artículo 7 del Acta Constitutiva de la Federación, además de ser estado fundador del Pacto Federal, ratificado en la Constitución del 4 de octubre de ese año de 1824, distinción de la que no gozaron por sí solos los estados de Durango, Chihuahua, Coahuila, Nuevo León y Tejas, infinitamente más extensos que mi tierra. Es así que Querétaro tenía una deuda de gratitud con Osores, misma que vino a saldarse cuando el arquitecto Calzada Urquiza y la Legislatura local instituyen la presea “Félix Osores” al mérito federalista en 1976, llevándolo el gobierno estatal de Mariano Palacios Alcocer al Panteón de los Queretanos Ilustres en febrero de 1989 e imponiéndole su nombre a una importante delegación municipal al norte de la capital del Estado desde 1988.

*Cronista del Estado de Querétaro

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