Nacional

Infinitas recordaciones

Por domingo 15 de septiembre de 2013 Sin Comentarios

Por Víctor Roura*

Vicente Quirarte (Ciudad de México, 1954) es un poeta que parece siempre estar recordando, pareciera que su mundo acaba de suceder, que su vida cuenta a partir de ayer, y por eso desgrana las reminiscencias. Como en su afán por contar su entorno en sus crónicas, en su poesía el presente no roza sus manos:

Infinitas-Recordaciones

Más que la voluntad de hacer

La indolencia encendida de los ojos

Más que el aire invadido por los verdes

La ventana y el marco y la figura

Más que los antes los siempre los ya nunca

Este no ser y estar en el instante

Más que la herida fresca de la tinta

La serena sonrisa de sabernos

Ocupados finitos y completos

Cuerpo ya del paisaje

Que seguirá viviendo sin nosotros.

En su libro El peatón es asunto de la lluvia (Fondo de Cultura Económica, 1999), curiosamente, el editor apuntó que las letras de Quirarte era “un recordatorio” sobre el placer de los sentidos. Un recordatorio. Porque no hay, creo, hoy en día un poeta ensimismado en los recuerdos: “l precipicio / es la última terraza para el cielo. / Aquí termina el mundo. Aquí comienza. / La pisada puede elegir entre dos vías: / el peligroso vino de la vida / o el láudano rojo de la muerte / que aquí viste de blanco”. ¿Qué celebra el poeta? ¿Por qué escribe el cantor? Es un misterio, pero de misterios ciertamente es la vida, y la muerte. Vicente Quirarte celebra lo vivido (¿y si no estamos qué importa si bien sabemos que “el paisaje” aún “seguirá viviendo sin nosotros”?), pero es importante apuntarlo:

No volver a mirarte. Ni acariciarte
con el primer sentido. Amanecer
sin el preludio tenso de esperarte
con tu falda de estreno
o el arsenal mayor de tus encajes.
Esconderte tus cartas,
no besarte en tus letras
y callarle la boca a tu verano.
Evitar los lugares que consagró tu aroma
y saber que el destierro
no conoce en mi cuerpo domicilio.
Bravatas del ardido, no creídas
ni por este escudero de cantina
que solamente quiere
regresar a su casa, feliz por ya no estar
en este lado oscuro de la barra
donde el gran toro amor no tiene sueño.

El poeta que ansía retornar a casa, ése es Vicente Quirarte En El mar del otro lado (Ediciones Monte Carmelo, 2007) la muerte se ciñe a las altas mareas. ¿Y si en efecto la muerte está en el mar del otro lado, en ese mar que no podemos vislumbrar, en esas aguas donde jamás nos mojaremos?

De no ser esta ausencia
maduración y despertar de los sentidos,
el mundo sería sin ti.
Pero tú lo iluminas todavía.

¿Qué haría un poeta si no reconstruye constantemente su pasado? Quizás edificaría castillos de arena, quizás elaboraría pastelillos en el horno todas las mañanas, quizás amaría a una musa sin tocarla.

Pero no haría poesía.

*Periodista y editor cultural.

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