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El Placer…

Por domingo 25 de agosto de 2013 Un comentario

Por Carlos Varela Nájera*

El placer sensorialmente se inscribe en cada sujeto de manera distinta, tiene una connotación más subjetiva plantea Ansermet, de tal suerte que, lo que es placentero para unos, para otros puede ser que no, así como en gustos se rompen… géneros. Freud no quiso quedarse en el reino ingenuo de lo sensorial, ahí se quedan los otros, Freud anticipa un principio, va más allá de lo sensorial, entendido este desde las psicologías de las superficies. El placer como principio instala el orden de la repetición y con ello apunta más a la pulsión de muerte que a hacerse cosquillitas los unos con los otros.

El-Placer

Desde este supuesto, el placer instala un reino de posibilidades, “goza lo menos posible”, en su momento, Freud planteo que el placer se opone al displacer, de ahí que Lacan saque sus conclusiones lógicas, y si el goce es más allá del placer, más allá del dolor, el placer se opone al goce. “Freud partió de una concepción del sistema nervioso según la cual éste siempre tiende a volver a un punto de equilibrio, […] trató de edificar sobre esta base una teoría del funcionamiento del sistema nervioso, mostrando que el cerebro opera como órgano- amortiguador entre el hombre y la realidad, como órgano de homeostato”. (El yo en la teoría de Freud, Jacques Lacan)

La radicalidad del pensamiento de Freud y Lacan consiste en que hacen de este principio una amenaza constante contra el sujeto, mientras que el discurso médico y psicológico manifiestan desde Freud hay que decirlo, el concepto de principio de constancia que hoy llaman homeostasis, los autores antes mencionados plantean un más allá del principio del placer donde el sujeto cae en el desborde bajo el principio de, todo el placer es mío, y cuando uno se exige todo el placer la respuesta inmediata puede ser la muerte porque el placer desde esta demanda de exceso topa con que el cuerpo no soporta mucho, no soporta mucho placer, no es cierto el discurso corriente de que todo lo que el cuerpo pida, no soporta el cuerpo mucho, no soporta mucha comida, se intoxica, si un usuario abusa de una droga en exceso muere porque el cuerpo no soporta todo lo que el cuerpo pida, en fin, el exsexo mata.

A ese exceso nosotros le llamamos goce, un principio des-homeostático, una amenaza a la quietud del organismo, a su silencio, recordando que la medicina llego a hablar de salud como el silencio de los órganos, pues bien este goce viene a ser lo contrario a la homeostasis. Es el goce lacaniano que los críticos se quedan sin argumento y no hayan más que decir que ¡Ah los psicoanalistas no son científicos! Yo digo que se usa ese pseudoargumento para negar el aporte freudiano a las dicursividades.

Más aún, el principio de placer es un concepto nuclear en nuestro dispositivo incluso que subvierte la noción misma de realidad: “ en el acoplamiento entre principio del placer y principio de realidad podría aparecer como una prolongación, una aplicación del principio del placer. Pero, por el contrario, esta posición dependiente y reducida parece hacer resurgir más allá año que gobierna, en el sentido más amplio, el conjunto de la relación con el mundo. Esta revelación, este nuevo hallazgo, es lo que está en juego en Más allá del principio del placer. Y en este proceso surge ante nuestra mirada el carácter problemático de lo que Freud fórmula bajo el término de realidad”. (Seminario sobre La ética, Jacques Lacan).

*Licenciado en Psicología por la UAS Psicoanalista,
Doctor en Educación, Profesor e Investigador.

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Un Comentario

  • Elizabeth Esparza dice:

    De lo que el sujeto no se quiere curar es del placer, es del exceso que encarna sus modos de gozar. Renegar de los aportes de estos conceptos fundamentales es promover el libertinaje Sadiano, hacerse guaje.

    Muy buen articulo

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