Nacional

La conquista de Cuernavaca narrada por Cortés

Por domingo 18 de agosto de 2013 Sin Comentarios

Por Carlos Lavín F*

La-Conquista1Cortés y su huestes ya habían entrado al la Ciudad de México el 8 de noviembre de 1519, después de avatares fueron recibidos pacíficamente y hospedados por Moctezuma que en principio se oponía a su arribo. Durante su estancia en la Gran Ciudad y en ausencia temporal del conquistador la tropa cometió abusos y crímenes durante una ceremonia donde los señores principales llevaban adornos de oro que les arrebataron haciendo una matanza. Días después los españoles fueron expulsados por las armas huyendo en “La Noche Triste”, era 30 de junio de 1520. Cortés elabora un plan para tomar la Gran Ciudad y recuperar el oro que dejaron tirado en su huida que consistía en “liberar” a todos los pueblos avasallados por los aztecas que están alrededor del Gran Lago, entre ellos Cuahunàhuac y se aliarán a los conquistadores. Cortés inicia el llamado Machacamiento y va conquistando esos pueblos partiendo de Texcoco y bajando a Oaxtepec entra con sus huestes al hoy estado de Morelos…

La-Conquista2

Lo que sigue es parte de la Tercera Carta de Relación enviada al emperador Carlos V, fechada el 15 de mayo de 1522:

Muy alto y potentísimo príncipe, muy católico e invictísimo emperador, rey y señor”.


[…] Y otro día partimos, y a las ocho horas del día, llegamos a un señorío que se dice Yautepeque, […] y comenzaron a huir los naturales, […] y con los treinta de a caballo, dimos tras ellos bien dos leguas, (dos horas de distancia) hasta encerrarlos en otro pueblo que se dice Gilutepeque (Jiutepec). […] y vinieron ciertas personas del pueblo que se dice Yautepeque, y rogáronme que lo perdonase, y que ellos se querían dar por vasallos de vuestra majestad. Yo los recibí de buena voluntad, porque en ellos se había hecho ya buen castigo.

La-Conquista3Aquel día que partí, a las nueve del día llegué a vista de un pueblo muy fuerte, que se llama Coadnabaced [así le dice a Cuernavaca], y dentro de él había mucha gente de guerra (eran texcocanos que resguardaban la ciudad conquistada por la Triple Alianza); y era tan fuerte el pueblo y cercado de tantos cerros y barrancas, que algunas había de diez estados de hondura (alturas de un hombre), y no podía entrar ninguna gente de caballo, salvo por dos partes, y éstas entonces no las sabíamos, y aun para entrar por aquéllas habíamos de rodear más de legua y media; también se podía entrar por puentes de madera (Puente de Amanalco), pero teníanlos alzados, y estaban tan fuertes y tan a su salvo, que aunque fuéramos diez veces más no nos temieran en nada; y llegándonos hacia ellos, tirándonos muchas varas, flechas y piedras, y estando así muy revueltos con nosotros, un indio (su aliado) de Tascaltecal (Tlaxcala) pasó de tal manera que no le vieron, por un paso muy peligroso. Y como los enemigos le vieron así de súbito, creyeron que los españoles les entraban por ahí, y así, ciegos y espantados, comenzaron a ponerse en huida, el indio tras ellos, y tres o cuatro mancebos míos y otros dos de una capitanía, como vieron pasar al indio, siguiéronle y pasaron de la otra parte, y yo con los de caballo comencé a guiar hacia la sierra (Ajusco) para buscar la entrada al pueblo y los indios nuestros enemigos (texcocanos), no hacían sino tirarnos varas y flechas, porque entre ellos y nosotros no había más de una barranca; y como estaban embebecidos en pelear con nosotros y éstos no habían visto los cinco españoles, llegan de improviso por las espaldas y comienzan a darles de cuchilladas; y como los tomaron de tan sobresalto y sin pensamiento que por las espaldas se les podía hacer alguna ofensa, porque ellos no sabían que los suyos habían desamparado el paso por donde los españoles y el indio habían pasado, estaban espantados y no osaban pelear y los españoles mataban en ellos; y desde que cayeron en la burla (engaño), comenzaron a huir (eran los texcocanos). Y ya nuestra gente de (a) pie estaba dentro del pueblo, y le comenzaban a quemar, y los enemigos todos a desampararle; y así, huyendo se acogieron a la sierra aunque murieron muchos de ellos, y los de (a) caballo siguieron y mataron muchos. Y después que hallamos por dónde entrar al pueblo (que fue en el hoy Puente del Diablo), que sería mediodía aposentámonos en las casas de una huerta (Acapantzingo) porque lo hallamos ya casi todo quemado. Y ya bien tarde, el señor y algunos otros principales, viendo que en cosa tan fuerte como su pueblo no se habían podido defender y temiendo que allá en la sierra los habíamos de ir a matar, acordaron de venirse a ofrecer por vasallos de vuestra majestad, y yo los recibí por tales, y prometiéronme de ahí en adelante ser siempre nuestros amigos”. (Era el 13 de abril de 1521).

La-Conquista4[…] Aquella noche dormimos en aquel pueblo, y por la mañana seguimos nuestro camino por una tierra de pinales (Sierra del Ajusco), despoblada y sin ninguna agua, la cual y un puerto pasamos con grandísimo trabajo y sin beber; tanto, que muchos de los indios que iban con nosotros perecieron de sed, y a siete leguas de aquel pueblo, en unas estancias (caseríos), paramos aquella noche. Y en amaneciendo tomamos nuestro camino y llegamos a la vista de una gentil ciudad que se dice Suchimilco.” Termina parte de esa carta, los paréntesis y corchetes están adicionados.

La gente de guerra que menciona el conquistador eran guerreros texcocanos que en ese tiempo resguardaban la ciudad de Cuauhnáhuac conquistada por la Triple Alianza de la que eran parte. Los tlahuicas, en ese tiempo, no tenían ejército ni gente armada, no les estaba permitido, eran gente dedicada a la producción para pagar tributos. Que los conquistadores mataron miles de tlahuicas es un error que resulta por no entrar al análisis de forma y fondo, lo que necesitaban eran aliados, mataron principalmente a los texcocanos que conformaban la Triple Alianza con los aztecas y de los de Tlacopan (Tacuba). Y de Cuernavaca se encaminaron a la conquista de la Gran Ciudad de México-Tenochtitlán que fue sitiada durante cuatro meses conquistándola el 13 de agosto de 1521, solo 13 meses después de ser echados en aquella “Noche Triste”.

Fuente; “FUNDACIÓN”. INÉDITO. Mismo autor; D.R. 2010, © 1001 pp.

*Cronista de Cuernavaca.

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