Nacional

El otro Borges y la no-entrevista

Por domingo 30 de junio de 2013 Sin Comentarios

Por Iván Escoto Mora*

Hace unos días platicaba con una amiga escritora, Gabriela Arciniegas. Llegaba de Colombia por primera vez a Oaxaca. Presentó en la Universidad su novela: “Rojo sombra”.

El-Otro-Borges

Surgió en la conversación un poema de Jorge Luis Borges: “Cristo en la Cruz” (1984). Desde aquella charla no logro sacarme de la cabeza una pregunta que ahora me veo forzado a transcribir: ¿dónde nacen los poemas?

“Cristo en la cruz” fue fechado en la ciudad de Kioto, en medio de escenarios que el propio Borges no logró conocer, como él mismo cuenta en la entrevista que concedió al diario El País, el 15 de junio de 1986.

Es curioso como el tiempo se dispara. El 15 de junio se cumplirán veintisiete años de una entrevista que concedió Borges en un lugar que jamás conoció. Quizá tampoco fueron sus palabras las que recogió el periodista en aquella ocasión y Borges no era Borges sino el sueño de un joven que imaginaba ser escritor y se entrevistaba a sí mismo en un lugar remoto en el que nunca tuvo oportunidad de estar.

Quién lo sabe, tal vez toda esta historia ocurrió mientras el verdadero Borges se encontraba sumado a la multitudinaria befa de una plebe plantada en las inmediaciones de Nahal Qidron. Ahí, Borges observa. Describe la humanidad en su rostro más común: Un hombre tocando la tierra con sus pies; un hombre doliente que gime; desde luego se trata de un hombre que no parece estar pensando en lo divino ni en lo eterno, lo consume el ardor de unos hierros que le clavan las plantas.

Aquel sujeto no luce como un guerrero ni un sabio, ni romano ni griego. Su facción es áspera. Qué se puede decir de él: “Nos ha dejado espléndidas metáforas y una doctrina del perdón que puede anular el pasado”, aunque esa frase ya la dijo alguien más, Borges lo recuerda bien, esas palabras de perdón las pronunció un irlandés enamorado condenado por amar, justo como ese otro hombre ahora, que condenado por amar, es coronado de espinas.

Oscurece un poco. El 14 de junio de 1986 una mosca ronda la carne quieta del Borges que narra la Cruz. Al día siguiente lo entrevisto. Se encuentra sentado en el solitario sillón del Hotel Palace que ni él ni yo logramos visitar. Otros fueron los personajes de aquella cita y sin embargo, nos despedimos con un apretón de manos. Borges tomó su bastón, de un golpe se levantó del asiento. Le pedí que me concediera una segunda entrevista. Con voz suave y tartamuda me dijo: “Te veo al otro lado del tiempo”. Hoy han pasado veintisiete años. Sigo buscando. Quizá nos encontremos de nuevo en las ruinas de otro sueño y logremos charlar un poco más.

*Abogado y filósofo/UNAM

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