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La Magia De La Espátula… Y Alfredo Meneses.

Por domingo 24 de marzo de 2013 Sin Comentarios

Por Alberto Ángel “El Cuervo”*

La-Magia01Llegué a la galería cerca de las seis de la tarde… Tenía pensado llegar una hora antes, pero me llamó Maribel, mi corredora de arte, para informarme que la inauguración se posponía una hora. Las últimas semanas había estado trabajando a tambor batiente en mi estudio… Mi querido amigo Víctor Guadalajara, conociendo todos estos avatares del arte, me envió los últimos bastidores, unos en tela, otros en masonite, otorgándome crédito… Bastidores grandes, muy bien realizados por los compañeros del equipo técnico del Maestro Guadalajara… Obviamente no es un trabajo barato en tanto que su tamaño y su calidad… Y uno tras otro me fueron enviados sin preguntar siquiera por el pago… Eso es de agradecerse, sobre todo en esta época en la que incluso en la tiendita de la esquina estoy en buró… La espátula, mi instrumento de trazo favorito, corría incansablemente con ideas que brotaban para ser plasmadas en la superficie de los bastidores mencionados… El recuerdo de mi queridísimo y muy admirado Maestro Alfredo Meneses, con quien trabajé mucho tiempo, con quien me formé en gran parte, afloró mientras pintaba sin abandonarme hasta la hora de la inauguración y las horas que duró el convivio, el vernisage, el cocktail, el brindis… “La Magia de La Espátula” así se llama la exposición…

—Hermano… No seas codo, ponle más pintura jajajajaja…

—Sí ¿verdad…? Jajajaja… ¿no se justifica si digo que estoy buscando transparencias…?

—¿transparencias sobre la mera preparación…? Ya ni amuelas mi Beto jajajaja anda carga el pincel que no es mucho lo que vas a gastar jajajajaja…

La-Magia03Y entre bromas, botanas y ponerle más bacachá al vaso, las tardes en casa de Alfredo, en su estudio, se vivían con toda la intensidad que tenía en su pintura… Tal vez el más grande expresionista en la figura humana que haya tenido México y de los más grandes del mundo, mi querido maestro no tuvo jamás el reconocimiento que merece… Formado en San Carlos, siempre temperamental, plasmaba en cualquier papel que se encontrara, toda la emoción de la tormenta en que vivió… Alfredo supo de las profundidades del abismo al que nos lleva el ideal… Formó parte del movimiento del 68 junto con otros artistas que se manifestaron en ese entonces apoyando el movimiento que fuera parteaguas de generaciones… La obra de Meneses era el dolor humano reflejado en cada trazo… Incluso el erotismo plasmado por él era siempre doloroso… Cada pincelada que Alfredo Meneses daba, era verdaderamente parida desde sus infiernos, que etílicos o no, siempre le llevaban al extremo de la emoción absoluta… Ahí, a la entrada del edificio, pintó con gran maestría una mano apuntando al timbre del departamento donde vivía… De ese modo ¿Quién podría equivocarse al timbrar? No hacía falta poner nombre alguno, todos sabrían que ese timbre correspondía al genial Maestro… Maestro del expresionismo en la figura humana transfigurada, era capaz de llevar, de arrastrarnos hasta ese dolor que paría por medio del color denso y el trazo firme… Meneses siempre fue auténtico… Algunos, tal vez, le llamarían descarado incluso… pero el descarado se comporta como un sinvergüenza sin pudor ni respeto… Y Alfredo no era así… Solamente era auténtico y eso bastaba para ofender con la verdad por delante… En la puerta de su cocina, tenía un letrero que decía: “La liberación femenina es de aquí pa’ allá” pero al mismo tiempo, manifestaba su amor gigantesco por su mujer, la manzanita, a quien pusiera un cartel en la entrada de la casa que se había robado de algún poste donde pusieron los del gobierno del Distrito Federal (entonces era el Departamento del Distrito Federal) y que decía: “La Manzana es primero”… La Manzanita, su pareja, su mujer, su cómplice, dueña y esclava que sin ser un dechado de preparación intelectual, le servía de inspiración y análisis… La Manzanita, con los ojos grandes y el hijo recién nacido a pesar de sus 15 años de edad… La Manzanita que jamás le abandonó no obstante la neurosis de mi admirado hermano y maestro… Esa neurosis que le llevara un día a una mujer y a un amor que en la tormenta le hizo quemar quince cuadros porque el desamor experimentado así lo requería… Esa neurosis que por algún otro desamor le llevara a abrir sus venas y plasmar el dolor sobre algún lienzo… Con su sangre… Así era Alfredo Meneses… Un virtuoso que amaba la locura de la entrega y el existir entre las artes y la absoluta sinrazón… Un Maestro cuyo manejo mágico de la figura humana y la sutil lluvia de color que imprimía en cada obra le hizo ser inmortal no obstante la falta de reconocimiento… Marginado por su ideología, jamás pudo desprenderse del grillete que el poder le impuso… Por eso lo sorprendió la muerte sin haber concluido la taréa… Por eso… Por eso su conseja y su advertencia “¿Sabes, hermano Alberto…? Todo lo tienes… ¡Qué chinga…!” Y mi trazo habla por ti, maestrohermano… allá en el horizonte donde se hiciera tu historia extensión del paisaje, se perfila tu sonrisa eterna…

Miré el reloj una vez más… En algún lugar de la relatividad cuántica, se había escurrido mi conciencia… Algún doblez del universo me había permitido viajar en el tiempo… Y ahora de regreso, esperaba la llegada de Maricela Contreras, la Delegada de Tlalpan mientras charlaba con Sofía Trejo, Directora de Cultura de la Delegación… Los puntos de coincidencia nos llevaban a una plática amena, intensa, idealista donde desgarrábamos los años hasta llegar a aquella lejana CLETA, cuando en el foro Isabelino fundamos al lado de los hermanos Cisneros el taller de composición y tomamos la Casa del Lago para llevar el arte al pueblo…

—Ya nos avisaron que está a punto de llegar, paciencia…

—No hay ningún problema… La charla ha sido provechosa y por demás interesante… Me remontaste a la prehistoria…

—Alberto, ya están todas las cédulas… Las copas listas y los bocadillos… En el momento en que digan comienzan a servir…

—Muy bien, mi querida Maribel, pero vamos a esperar a que llegue la delegada ¿sí?

— ¡Claro, sí…! Yo solamente quería que supieras que todo está listo…

La-Magia02

Y el corte del listón de mi exposición “La Magia de la Espátula” se dio en tiempo y forma. Pero además un aroma de esperanza se podía sentir en aquel recinto… Curiosamente, hace 25 años, fue en esa sala donde tuve mi primera exposición individual abierta al público, ahí mismo en esa bellísima galería de la Casa de Cultura del Bosque de Tlalpan… ¿Qué hubiera dicho mi querido Maestro Alfredo Meneses si hubiera estado presente…? O tal vez, estuvo… Tal vez…

En la remembranza del aprendizaje invaluable del expresionismo en la figura humana.

*Cantante, compositor y escritor.

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