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Ciencia, Tecnología y Gadgets

Por domingo 17 de marzo de 2013 Un comentario

Por Carlos Varela Najera*

Ciencia01La ciencia ha atravesado por épocas muy delirantes como es el caso de la eugenesia, este era el ideal de la biología nazi, querer mejorar la raza, hasta construir un sujeto puro, para ello se realizaban modificaciones genéticas, no muy distinto a lo que observamos hoy pero de manera encubierta. Recordemos el caso Dolly, esa oveja clonada cuya vida artificial tuvo que ser sacrificada ya que le aparece una enfermedad progresiva en los pulmones, habría que ver que nos depara lo artificial de la clonación y que nuevas enfermedades nos traerá.

Jacques-Alain Miller en su texto, el Otro que no existe y sus comités de ética, menciona que la tecnología de la reproducción tocó de manera inquietante lo real de la vida, recordemos que lo real aparece distinto a la realidad, lo real es lo imposible, lo descarnado, lo que se encuentra siempre bordeando lo simbólico, a ese real se remite Miller, argumentando que quienes clonaron a Dolly mencionaron que no se tocará al hombre, de lo cual infiere este psicoanalista… se tocará.

La realidad y lo real serían dos modos de procesar la mundaneidad, sin caer en eso que Ferrater Mora ubica como realismo ingenuo, donde este supondría que el conocimiento es una reproducción exacta de la realidad, existen otros tantos realismos como el científico religioso, de lo cual podemos desprender que, cierto cientificismo caería en equiparar ese realismo ingenuo con la realidad, existen de igual modo dimensiones fenomenológicas y dimensiones simbólicas, esta última nos viene de la cultura.

Para el experimentalismo el sujeto es sólo un órgano del cual se pueden hacer copias, para el psicoanálisis en cambio, el sujeto es producto del deseo, lanzándolo a la dimensión simbólica, de tal modo que existe un cuerpo simbólico que va más allá de lo orgánico, cuerpo pulsional recortado en cada uno de nosotros por nuestros fantasmas, los cuales son el producto de la historia de cada uno de nosotros, somos, nos guste o no, el producto de nuestra historia, de esa escena surgen los fantasmas que a algunos atormentan, a otros los llena de felicidad, otros viven ataviados de angustia, pero cada uno se las tiene que arreglar con su fantasma, este echa a andar un cuerpo por encima del órgano al cual cubre.

Ciencia02Los fantasmas de cada uno están hechos de pequeños detalles que, inscritos como representaciones, invisten huellas cargándolas de memoria, de ahí que nos historiza e histeriza nuestro fantasma. Gracias a este no somos robots, lo cual sería el ideal de ciertos discursos academicistas que insisten en igualarnos a las máquinas, pero lo que nos separa de los robots son nuestros fantasmas, que mudados a fantasías nos llenan de colorido psíquico, instalando culturalmente lo humano.

Más allá de concebirlo sólo como un órgano, la otra condición que impide que seamos una simple máquina es el lenguaje, ya que este se juega desde el malentendido, el lenguaje no sólo es símbolo o algoritmo, tampoco se reduce a un concepto, no sólo sirve para la comunicación, sino que el lenguaje inscribe la nominación, solo existe aquello que puede ser nombrado. Por el lenguaje entra el malentendido, de igual modo la dimensión significante que hace que la palabra tome distintos significados, sabemos desde Hegel (pasando por Lacan) que la palabra es la muerte de la cosa, esto apuntaría hacia el cenit que quiero decir, que el inconsciente está estructurado como un lenguaje. Entonces, el órgano del cuerpo humano es el lenguaje, gracias a este órgano de lengua será posible instalar realidades distintas nominando gadgets fantasmatizados para que la vida sea soportable.

“Borremos, por un momento el “es” y la frase “el árbol es”. Supongamos que todavía no hubiese sido dicha, intentemos entonces de decir: el árbol es hermoso; el árbol es un Manzano; el árbol rinde poco. Sin aquel “es” en la frase “el árbol es”, todos estos enunciados juntamente con toda la ciencia botánica se despeñarían en el vacío. Y no es esto solo; toda actitud humana frente a algo, toda estancia humana en medio de tal o cual sector del ente se precipitaría sin César al vacío. Si no hablara el “es”, el ser humano ni siquiera podría precipitarse fuera de aquí y al vacío, pues, para esto se requiere haber estado previamente dentro del aquí” (Martín Heidegger).

*Licenciado en Psicología por la UAS Psicoanalista,
Doctor en Educación, Profesor e Investigador.

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Un Comentario

  • RAFAEL VILLARREAL dice:

    MUY ACERTADO EL CONCEPTO DEL FANTASMA. AL ENTENDER ESTE PROCESO, ENTIENDO EL PORQUE SOPORTAMOS LOS FRACASA, EL PORQUE NO NOS DA UNA EMBOLIA CEREBRAL O UN INFARTO FULMINANTE CON UNA SORPRESA INESPERADA. NUESTRO FANTASMA ES EL QUE AMORTIGUA LO BUENO Y LO MALO QUE NOS PASA EN LA VIDA, EN LA AUSENCIA DE ESTE FANTASMA SE NOS PRESENTAS LA INFINIDAD DE ENFERMEDADES QUE PADECE LA HUMANIDAD

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