Nacional

Un Sabio Mexicano José Apolinario Nieto

Por domingo 3 de marzo de 2013 Sin Comentarios

Por Juan Cervera Sanchís*

En 1873 murió José Apolinario Nieto en Córdoba, Veracruz, a los 63 años de edad. Había nacido en San Miguel Hiloxochitlán del mismo estado en 1810.

Apenas contaba nueve años de edad cuando quedó huérfano de padre e inmerso en la mayor pobreza. Al cumplir los 15 años pudo ir a la escuela deseoso de aprender las primeras letras. Mostró una gran inteligencia. No obstante, como carecía de medios, se vio obligado a dejar la escuela con el fin de obtener unos centavos para poder comer. Entró de aprendiz de sastre y, rápidamente, conoció y dominó el oficio y así pudo ganarse el diario sustento y, sobre todo, ayudar a su madre enferma. Como sastre de pueblo hubiera podido transcurrir y acabar su vida. Por fortuna, el destino, no quiso que fuese así. Un hombre rico de Orizaba, que además era culto, don José María Aguilar. lo conoció en su sastrería y se sorprendió al conversar con él y descubrir su brillante y ágil inteligencia y la pasión que mostraba por los libros.

Don José María, que admiraba el saber, descubrió que el joven sastre poseía una mente fuera de lo común. Hombre noble y generoso, Aguilar, no dudó en invitarlo a seguir estudiando con todos los gastos pagados. Eran tiempos aquellos, en mitad de sus carencias, donde todavía había hombres ricos con espíritu de mecenazgo. Nieto aceptó lleno de alegría el generoso ofrecimiento. Fue así que se le abrieron otras puertas e hizo nuevos y valiosos amigos con inquietudes científicas y culturales como él. Nieto, empero, no acabó ninguna carrera en particular. Sí adquirió una amplia cultura general.

Invitado por don José María Aguilar llegó en 1832 a Orizaba el naturalista francés Alexandre Leseur, comisionado por Chevrolat y con la misión de formar la primera colección entomológica mexicana. Gracias a ello, José Apolinario Nieto, tuvo la fortuna de convertirse en ayudante de Leseur y trabajar a su lado. Curiosamente Leseur no sabía español y Nieto, a su vez, francés. No obstante, al poco tiempo Leseur hablaba español y Nieto francés. Los dos fueron sus propios maestros entre sí. Nieto llegó a perfeccionar su francés y a escribirlo correctamente al tiempo que ampliaba sus conocimientos del mundo natural bajo la guía de Leseur.

En 1838, Nieto, pasó a vivir a Córdoba. Allí aplicó sus conocimientos en historia natural. Intentó aclimatar el gusano de seda de la China, aunque no lo consiguió, pero si logró la aclimatación de grandes plantíos de moreras.

Contrajo matrimonio y retornó a Orizaba donde abrió una fábrica de ladrillos, así, José Apolinario Nieto, construía con sus ladrillos, en terrenos adquiridos por él, casas que rifaba entre la población.

Este hombre, estudioso e ingenioso, sufrió un accidente en 1850 y perdió parte de sus facultades físicas. Ello no le impidió que continuara trabajando y estudiando con admirable voluntad. La Sociedad Entomológica de Francia le encargó la tarea de colectar multitud de especies de coleópteros.

En un país, como era México, agitado por constantes convulsiones políticas, Nieto investigaba y trabajaba sin descanso. Junto con la entomología dominó la meteorología y fue, en tal sentido, un adelantado de su tiempo. Cooperó en el establecimiento del ferrocarril y en el de las líneas telegráficas que, entonces, unieron al Estado de Veracruz con la capital de la República.

Al final de su vida trabajó en el cultivo y aclimatación de plantas como la quina, tan importante entonces para el combate contra el paludismo.

La Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística ayudó con tal fin al investigador veracruzano. Por sus éxitos recibió importantes reconocimientos de varias sociedades científicas. En 1855, la Exposición Universal de Agricultura, Industria y Bellas Artes de París, le concedió una medalla.

En 1856 fue recibido como miembro corresponsal de la Sociedad Mexicana de Geofrafía y Estadística. En 1860 de la Entomológica y Meteorológica de Francia.

En 1864 de la Entomológica de Filadelfia. Recibió en vida muchos y satisfactorios reconocimientos. Los naturalistas mexicanos Peñafiel y Villalón dedicaron a Nieto una especie de nueva cantárida descubierta por ellos en 1864 en el Estado de Hidalgo.

Su memoria fue honrada por importantes sociedades científicas después de su muerte. Este 2013 se cumplen ciento cuarenta años de su fallecimiento. Nosotros, atentos al devenir de cuantos hombres valiosos nos han precedido en el paso por esta vida, queremos, desde esta páginas, rendir un humilde recuerdo a José Apolinario Nieto, admirable naturalista mexicano.

*Poeta y periodista andaluz.

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