Nacional

María Enriqueta, a los 45 Años de su Adiós

Por domingo 17 de febrero de 2013 Sin Comentarios

Por Juan Cervera Sanchís*

Maria-EnriquetaEl 13 de febrero de 1968 moría en la colonia Santa María de la Ribera, Ciudad de México, María Enriqueta Camarillo. Ella había nacido en Coatepec, Ver., el año de 1872. Ahí descansa hoy sus restos mortales. Poeta y educadora, María Enriqueta, publica sus primeros poemas el año de 1894 en el diario El Universal, cuando todavía los periódicos solían publicar, en recuadros muy leídos, poemas breves. María Enriqueta era una joven de veintidós años de edad. El destacado y prestigioso crítico literario español, don Fernando Onís dejó escrito lo siguiente al conocer la poesía de la joven autora mexicana:

“Tiene un lugar aparte y distinto entre las poetisas de su época. Muy sincera y femenina, huye su poesía tanto de los artilugios modernitas como de los románticos; es pura, recatada, sencilla y sentimental.”

En México, hoy, pocos la recuerdan y mucho menos la leen. Lamentablemente. Pero ella, es decir su poesía sobrevivirá a esta época y seguirá existiendo para esas minorías selectas que, ayer como hoy, se deleitan con lo genuinamente bello. Su voz permanecerá viva y fresca, aunque semioculta en el futuro, mientras nuestra castellana lengua exista.

¿Cómo podrán ser olvidados poemas como éste?:

“Por un momento cruzamos
juntas la ruta silente;
tú, con toilettes a la moda;
yo con mi trajes de siempre,
tú con el andar ritmado,
yo con el paso indolente;
tú cargando tu perrillo/
o tu Pierrot; yo, claveles;
tú, tus frases ampulosas;
yo, con frases sin relieve…
Mas…la ruta va empinándose…
ya mis pasos se devuelven…
¡Sigue tu camino sensual/
de alabanzas al deleite.
Yo voy camino del valle
para cantar a la fuente.
Si haces tú los versos largos,
he de hacerlos yo muy breves.
¡Sigue tú tras de las modas!
Yo no, porque soy rebelde.”

Sencillo y hermoso poema. Transparente lección de vida. Así era María Enriqueta, así su obra tan viva y entrañable. Su primer libro ve la luz impreso por Tipografía Carpeta, México 1902. Se titula “Las consecuencias de un sueño”. Es en realidad un solo poema. Seis años más tarde aparece “Rumores de mi huerto”.

Aparte de su labor creadora hay que recordar y destacar sus libros de lecturas para niños, que fueron cinco y salieron bajo el título de “Rosas de la infancia”.

En la lectura de estos libros se formó la sensibilidad de miles de niños mexicanos de aquel tiempo. En dichos libros imperó un gusto exquisito y bien valdría el gozo de reeditarlos para recreo de chicos y grandes.

Asimismo, María Enriqueta Camarillo, escribió numerosos cuentos infantiles y novelas, que se editaron en Madrid, Buenos Aires y París. Ya que no pocas de sus obras fueron traducidas al francés. Ella, a su vez, hizo traducciones al español de originales valiosos del portugués, francés, italiano e inglés.

Leer y releer a María Enriqueta siempre es un disfrute del que se sale bellamente enriquecido. En mi modo de sentir y de ver, lo mejor de su obra es la poesía. María Enriqueta es una voz única dentro de la poesía femenina en nuestra española lengua.

González Sala, el acucioso antólogo de la poesía femenina mexicana, se refiere a la obra poética de María Enriqueta de esta manera:

“Conocerla mejor será la mejor manera de homenajearla. Estampa de mujer entera, chapada al mejor metal mexicano.”

Gran poeta y gran mujer, María Enrique Camarillo. Sin embargo, este día podemos salir y recorrer todas las librerías de la ciudad de México y no encontrar un solo libro suyo. ¿No esto, culturalmente hablando un drama? Si lo es. ¿Cómo es posible que una figura de nuestras letras tan excepcional no pueda ser encontrada sino en milagrosas librerías de viejo o en las bibliotecas cerradas de algunos particulares amantes de nuestra cultura? El hecho en si es vergonzoso. Hoy, nosotros, a los cuarenta y cinco años de su deceso la recordamos aquí musitando uno de sus preciosos y musicales poemas breves:

“Muerta ya en mi toda queja
y tranquila con mi olvido,
ayer, en una calleja
hirió de pronto mi oído
un canto tras una reja.
¡Ah, de la triste canción
por tanto tiempo olvidada!
Desde ayer que oí tu son
tengo una espina clavada
en medio del corazón.”

María Enriqueta Camarillo. Hondura, claridad y belleza. Imposible olvidarla.

*Poeta y periodista andaluz.

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