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“Dispensario”, breves apuntes

Por domingo 17 de febrero de 2013 Un comentario

Por Juan Diego González*

“Dispensario” es el poemario más reciente de Juan Manz, que fue presentado este martes 12 de febrero en el auditorio de la biblioteca pública “Jesús Corral Ruiz” de Cajeme, Sonora. Junto con el joven escritor Ismael Serna, fui invitado a hacer comentarios a la obra. He aquí un fragmento de las razones que enumeré para leer este libro y fueron escuchadas por un nutrido auditorio, sobre todo jóvenes.

Dispensario

Este libro viene en una edición realmente hermosa de La Otra ediciones, en la colección Temblor de cielo. En la portada se aprecia un grabado de del artista michoacano Octavio Bajonero, titulada “Soy la espera inútil”. El poeta Juan Manz tenía el original en su oficina hasta hace unas semanas, pero lo cambió con la idea de montar después todas las portadas de sus libros. José Ángel Leyva, poeta, periodista, narrador, editor, amigo, mostró mucho cuidado con este libro. Además tuvo el genial detalle de agregar una libreta de notas, con la portada en miniatura. Es muy práctica y de hecho, la utilicé para redactar el borrador de estos apuntes.

¿Por qué somos amigos? Conocí a Juan Manz en Hermosillo hace varios años, cuando mi oficio de reportero me dio la oportunidad de entrevistar a una variopinta cantidad de artistas de todas las disciplinas. Nuestro autor presentaba su poemario “Ciudad de siempre”, incluido en el libro Violento el mediodía de la colección Ala de Tigre de la UNAM (institución, dicho sea de paso, lo nombró el 2010, miembro distinguido de la Academia de Extensión Universitaria y Difusión de la Cultura en la Facultad de Estudios Superiores “Zaragoza”). Me acerqué a entrevistarlo antes de la presentación. El jardín de la escuela de Letras estaba lleno de sillas y a fondo, en la concha acústica que sirve de teatro/auditorio ya preparaban los micrófonos. Después de unas preguntas a las que respondió con amabilidad, le pedí permiso para copiar algunos poemas del libro. Se quedó serio, luego acarició la portada, como si se despidiera de un hijo. Me preguntó con cierta nostalgia: “¿Lo vas a leer completo?”. La verdad, no recuerdo la respuesta que le di, pero me regaló el libro. Ahora, para mí es muy significativo presentar su poemario más reciente, presentar este “Dispensario”.

Definamos la palabra. Según el diccionario de la Real Academia Española, significa: “establecimiento destinado a prestar asistencia médica y farmacéutica a enfermos que no se alojan en él”. Es decir, dispensario se liga íntimamente a las dolencias y la salud. ¿No es acaso la poesía una cura para los males del alma y los dolores del corazón? De esta manera el poeta juega con los subtítulos de cada poema con recomendaciones de salud. Así el primer poema Alaska, reza: “Poema a base de propóleo para curar gargantas afectadas.” Y los cuatro restantes hacen algo similar, ofrecen un artículo por dispensar. El poeta Manz se vuelve médico y farmacéutico que receta la lectura en voz alta y en ayunas para un pronto restablecimiento de cualquier afección del corazón. Podemos leer este libro, como si fuera instrucciones en la etiqueta del frasco medicinal:

Recomendado para los amantes de los viajes y las aventuras.
Déjese al alcance de los niños.
Vía de administración oftálmica.
Léase un poema a la vez.
Evitar el contacto directo con la piel, la poesía puede causar urticaria.
Las embarazadas deben leerlo dos veces sentadas y una de pie, para mejores efectos.

Reacciones secundarias: para nostálgicos y sentimentales, provoca suspiros prolongados. A los enamorados los lleva a soñar con el mar. Altamente recomendado leerse con un café humeante, si es posible de talega y recién colado.

El círculo o viaje se cierra con el poema V “Salute au Whitman”. En realidad el concepto atrapado en la frase de the journey lo considero más apropiado. No es un simple viaje. The journey implica una búsqueda de algo, alcanzar o revelar alguna cosa. El viajero se transforma en el camino, de manera que al llegar de regreso al origen es otro, su vida es otra o su manera de ver la vida ha cambiado. De aquí la relación entre el título del poema con la transformación del poeta. Como la jornada es larga, todo en ascenso hacia Machu Pichu, se requiere fuerza, por este motivo dice al principio: [Artículo por dispensar. Poema a base de infusión de hoja de coca para prevenir el mal de altura]. Las crónicas de la Conquista relatan la admiración de los españoles al observar a los indios cuzqueños trabajar por días sin parar, sin alimentos, tan sólo masticando hojas de coca. The journey revela el viaje hacia el misterio porque toda vuelta al origen es un retorno místico. En este caso aparece la figura de un águila en el poema. Metáfora de la altura; tanto de la elevación en las montañas como la elevación del espíritu que se purifica, para ascender al punto donde el tiempo deja de fluir. “Veo el futuro/ aquí mismo/ donde el tiempo/ se detuvo sin pensarlo,/ y miro cierta/ la razón de su retraso.” (Dispensario página 76).

Así se cierra el círculo, y el retorno inicia. El descenso de las alturas… pero el poeta no es el mismo, baja iluminado, como aseguran los libros del Pentateuco que bajara Moisés al descender del Monte Sinaí y debía cubrirse el rostro con un velo para no llamar la atención del pueblo. La poesía nos devela el esplendor del espíritu humano, como el conocimiento de nosotros mismos: “Veo, escucho y miro,/ y canto de euforia y alegría.” (Dispensario página 79). Con estos versos termina el poema quinto y el libro. Termina el viaje para recomenzar de nuevo. Abrir este poemario es aventurarse guiados por el autor y viajar con él, emprender una jornada para ver con su mirada; escuchar con sus oídos y regresar a nuestro propio origen y punto de partida, sin ser ya los mismos. Partimos enfermos de humanidad y retornamos saludables en poesía. Gracias

*Escritor y docente sonorense.

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