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Origen de los gentilicios Y el muy mexicano uso de la equis

Por domingo 27 de enero de 2013 Sin Comentarios

Por Carlos Lavín F*

Origen-de-los-GentiliciosLos gentilicios tienen su origen seguramente desde que existen las lenguas, se hacían necesarios para identificar a los no oriundos. Las personas primero tenían un solo nombre, con él se les identificaba plenamente, después este ya no era suficiente y les agregaron un apodo como fulano, “el de la cueva”, “el del valle”, “el de la peña”, “el de la sierra”, “el del castillo”, su lugar de origen, de ahí también surgen la mayor parte de los primeros apellidos castellanos. Esas fueron las bases de los ahora gentilicios que daban identidad toponímica o geográfica a una persona. Gentil se menciona desde hace 3,500 años en el Antiguo Testamento, era para referirse a todos aquellos extraños que no eran judíos. Después las personas de cada lugar, para diferenciarse de otros, se auto asignaron un gentilicio propio que los pudiera relacionar directa y facialmente con su lugar de origen y pertenencia. Los primeros gentilicios ya como nombres propios empiezan a usarse en el medio oriente hace poco más de dos mil años, en Judea; nazareno era el de Nazaret, egipcio era el que llegaba de Egipto, griego el de Grecia, romano Roma. No hay un modo absoluto de escribirlos, como nombres propios no son regulados por la ortografía, pero generalmente coinciden con ella. Los gentilicios correctos, son aquellos que las personas oriundas y directamente relacionadas con cada lugar han preferido histórica y tradicionalmente, no los pone ni la Academia de la Lengua ni nadie más, ni están sujetos a modas, bogas o caprichos son de valor eterno. Por ejemplo los mexicanos unánimemente siempre hemos escrito el nombre de nuestro país México y su gentilicio mexicano con equis en lugar de jota, esta situación ha sido resuelta apenas en el año 1999 en la “Ortografía de la Lengua Española”, la que acepta y da valor a la versión mexicana con equis.

México con equis, se escribe desde la época de la conquista y la colonia cuando era usual escribirlo de esa forma al igual que Quixote, Ximena, dexar, baxar, esta forma tiene origen medieval y a partir del s. XVI va evolucionando a la jota. Así comenzaron a escribirse en aquel antiguo castellano nombres americanos como el mismo México, Xicoténcatl, Xalisco y Texas, recordemos que este último pertenecía a la Nueva España. Cuando la equis se sustituyó ortográficamente por la jota, fue sólo por el deseo de conservar la tradición que varios de esos nombres nativos se siguieron escribiendo con equis.

La gran mayoría de los gentilicios salvo excepciones, se forman primeramente con la misma base patrimonial que tiene el nombre del lugar, que ha de conservarse lo más completo y puro posible, sin artificios ni letras agregadas que lo descompongan con la finalidad de poder identificar plenamente la población de origen, es decir que topónimo y gentilicio comparten la misa base, pocos tienen distinta base, así de México surge mexicano. Es decir, a la base patrimonial o nombre de lugar se le agrega un sufijo-genitivo que denota procedencia y pertenencia, así el 25 % de los gentilicios terminan con el sufijo- genitivo “ense”, el 20 en “eño”, le siguen “ano, ero, es, ino”, y después otros en porcentajes muy menores como: a, -aco, -aíno, -ario, -eco, -ego, -enco, -eo, -ero, -esco, -í, -iego, -isco, -ita, -o, -ol, -ota, –uz. Los hay también aquellos pocos que vienen de topónimos indígenas siempre que sean propios del lugar. A pregunta expresa, la Academia Mexicana de la Lengua, me manifestó; “En efecto la forma que se prefiere por la Academia, es la que utilizan los oriundos del lugar en cuestión…”.

Los gentilicios indican la procedencia geográfica de humanos y no humanos y por extensión de tangibles e intangibles, junto con los topónimos son nombres propios que reflejan la historia de la cada población, razón por la cual poblaciones con el mismo nombre tienen diferentes gentilicios, es el caso de diversas ciudades llamadas Santiago, cuyos gentilicios son; santiagués, santiaguero, santiaguino, santiagueño…

Es tal su importancia que la ONU conjuntamente con las 22 academias de la lengua de igual número de países, tiene registrada una lista de los principales gentilicios “que recomienda” pero nunca los impone.

No hay que confundirlos con los hipocorísticos o adjetivos cariñosos, con los eufemismos o palabras decorosas, con los apodos coloquiales de uso popular.

El uso de la equis:

En México y fuera de él, la equis ha sido motivo de múltiples comentarios. De modo general se escribe con equis todo término de origen español que así lo requiera, como excepción, existencia, extremo, extraño, en estos casos la equis se pronuncia como ks. Pero en el caso de las voces nativas la regla no esta tan estandarizada ni es necesariamente conocida en el resto de los países hispanohablantes.

En México la equis tiene cuatro valores distintos:

El convencional “ks” como en los ejemplos arriba señalados y como Tlaxcala.

El valor “sh” empleado en voces de origen náhuatl como mixiote, o poblaciones como Ayoxustla en Puebla o Xandaní del zapoteco de Tehuantepec. Incluso en Madrid escuché decir Méshico. Hasta hace pocos la Academia validaba solo Méjico con jota y así se escribía fuera de nuestro país, regla recién erradicada pero no todavía llevada a la práctica total. Ahora lo correcto universalmente es México.

El valor “j” se da en palabras como en Xalapa, axolote, y las mencionadas México y mexicano.

El valor “s” se da a Xochimilco y Taxco.

*Cronista de Cuernavaca.

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