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Max Linder Estrella indiscutible del cine mudo

Por domingo 7 de octubre de 2012 Sin Comentarios

Por Hector Armando Herrera*

Hay figuras que marcan pauta y estilo para el desarrollo de una tendencia. Su influencia y legado se convierte, a través de los anos, en un faro, una referencia o un punto de partida para sus seguidores pues la trascendencia que heredan una vez que no están mas con nosotros puede existir incluso mas allá de la personalidad de dicho icono, es decir, podrá olvidarse el mensajero pero el mensaje ha llegado para quedarse sin duda alguna. Hoy dedicaremos este artículo a un comediante, actor, director y productor de origen francés, quien desarrollo su carrera junto con los inicios de la cinematografía y, además, dejo un indudable y valioso legado en el séptimo arte. El gran Max Linder.

Gabriel-Maximilien Leuvielle nació en Saint-Loubes, Gironda en Francia durante 1883. Sus padres eran acaudalados propietarios de viñedos y esperaban que Max se dedicara al negocio familiar quien, desde muy temprana edad, había desarrollado una indiscutible pasión hacia el teatro y no tenía planes de continuar con la empresa de sus antecesores. Linder ya había planeado su propio porvenir con anterioridad. Fue así como, después de una breve carrera en compañías teatrales, decidió mudarse a Paris y logro entrar a los estudios de los hermanos Pathe, importantes empresarios franceses dedicados a la industria del cine y discos fonográficos a principios del siglo XX.

En 1905, habiendo adoptado formalmente el nombre artístico de Max Linder, inicio sus primeros trabajos como actor en pequeños papeles cómicos. Poco a poco el joven actor fue puliendo sus habilidades histriónicas hasta dar vida al personaje de ”Max”, considerado uno de los primeros personajes recurrentes en la historia del cine. Debuto como tal en la película llamada “The Skaters debut”, en el ano de 1907, la aceptación del filme fue más bien moderada y Linder continuo desarrollando diferentes papeles hasta que en 1909 descubrió que su personaje “Max” era el que gozaba de mayor popularidad y era ampliamente aceptado por la audiencia, se encargo de pulirlo y darle la clásica imagen de Dandy de la época, elegantemente vestido con traje frac, guantes blancos y sombrero de copa. “A young lady killer and a cure for cowardice” de ese mismo año es un ejemplo del gran trabajo de Linder y el director Louis J. Gasnier durante su etapa con los hermanos Pathe.

Para 1910 era uno de los actores más populares del medio, y el pilar principal para el sustento de las empresas Pathe. Comenzó a desarrollar aun mas su carrera encargándose de la co-dirección y guion de sus filmes. Inclusive rodo la producción de tinte autobiográfico “Max Linder film´s debut” donde hace referencia a las primeras etapas de su carrera. Para finales de ese ano era considerado de las estrellas más populares e internacionalmente reconocidas del ámbito cinematográfico, pero interrumpiría por un tiempo su carrera debido a una grave apendicitis que lo mantuvo inactivo durante unos meses. Para 1911 Max estaba de vuelta y el control total de su personaje era todo un hecho, pero fue en 1912 cuando alcanzo su pináculo creativo. Dicha actividad la mantuvo hasta 1914, año en que fue requerido para las filas del ejército por parte de su país para pelear en la primera guerra mundial. Su salud se vería gravemente afectada según algunas fuentes por sus exposiciones a los gases asfixiantes utilizados en batalla, por recibir un disparo en los pulmones o por haber contraído neumonía tras ocultarse del enemigo en un gélido rio durante horas. La realidad era que Max no volvería a ser el mismo.

Nuevamente la industria vería su regreso en 1916, trabajaría en Estados Unidos para la ex-compañía de Charles Chaplin, Essanay, el fin de este nuevo contrato era sustituir la ausencia de Chaplin y para esto, Linder, era igualmente virtuoso. Los cortometrajes producidos en el país fueron obtuvieron poca respuesta del público. Durante su estancia en Norteamérica el comediante sostuvo una profunda amistad con Chaplin y constantemente retroalimentaban su trabajo uno al otro. Linder regresaría a su país natal en 1917.

Una vez en Francia, se encargo de abrir su cine “Cine Max Linder” pero sus constantes estados de ánimo, depresivos y ansiosos, consecuencia de la guerra, lo alejaron de su profesión. Años después regresaría a Hollywood para protagonizar algunos largometrajes considerados también de sus mejores trabajos “Los tres mosqueteros”, “Siete anos de mala suerte” y “Au secours!” Un filme horror producido en 1924 con guiños cómicos y un gran ejemplo del talento actoral de Max. En 1925 el cine perdería a una de sus más importantes figuras. Linder se suicido junto con su esposa el 31 de Octubre después de varios anos de trastornos depresivos.

Es innegable la influencia de Max Linder en el cine de su época. Su trabajo trasciende la barrera del tiempo y, aun cuando pocos trabajos le sobreviven. Es un personaje entrañable e inolvidable que vale la pena recordar. Bien vale el apodo que alguna vez le otorgo Charles Pathe. “El Napoleón del cine”.

*Lic. en Psicología, músico y locutor.

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