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JOSÉ MARÍA VELASCO… CENTENARIO LUCTUOSO

Por domingo 2 de septiembre de 2012 Un comentario

Por Alberto Ángel ”El Cuervo”*

Hace varios años, en Julio del 2001, para ser más exactos, en el entonces llamado Hotel Casino De La Selva en Cuernavaca, Morelos, se cometió un acto terrible de agresión al arte… Ahí, se habían pintado murales por manos del Maestro José Reyes Meza, uno de nuestros grandes muralistas y por parte de un gran pintor español, el Maestro Josep Renau, quienes aprovechando la emoción del exuberante paisaje de ese bello estado, dejaron obra mural en el recinto… La cadena “Cotsco”, compró la propiedad y se le hizo fácil destruir el edificio sin detenerse a meditar el daño que realizaba en busca de una vulgar comercialización. Finalmente, ante la protesta de la UNESCO y un numeroso grupo de artistas del mundo entero, la destrucción se detuvo. Pero ahí quedó como mudo testigo, la obra mutilada por el ignominioso afán del comercio… Mutilada… Y la mutilación en esta época parece ser una costumbre malsana… Y así, debo ahora comentarles a mis lectores… No sé cuántos, pero lectores de todo mi respeto, que surgió el “Mochatextos de la Voz del Norte”… Así que debo decirles que, para mi defensa, respondo a sus mensajes de la siguiente manera: El final de mi artículo “Crónica de una Clausura Anunciada”, no fue una mariguanada, como me dijo alguien en un mensaje, ni fue solamente manifestarme contra la ola inglesa por joder, como dijera un correo recibido a causa de lo mismo… La culpa es de quien sin piedad mochara media página, por lo que resulta difícil entender el artículo sobre todo al final… Pero vuelvo a las artes plásticas y al final anexaré la media cuartilla que se eliminó tal vez por un acérrimo admirador del rock inglés, No lo sé bien a bien. Hablando de grandes pintores y las motivaciones del paisaje en los mismos, hoy Domingo 26 de Agosto, se cumplen cien años del aniversario luctuoso de quien debe ser considerado por derecho propio como el más grande paisajista de México: José María Velasco. Desde luego uno de los valores indiscutibles del Maestro Velasco, es su gran técnica que le valió ser considerado dentro de los grandes del mundo. Pero el valor testimonial de sus paisajes mexicanos es fabuloso… Quién haya visitado el sur de la Ciudad de México alguna vez, habrá visto algunos letreros que indican la Avenida “Barranca del Muerto”… Desde luego, la Barranca del Muerto en la actualidad, es completamente distinta a la que pintara José María Velasco… En el cuadro “Barranca del Muerto” que pintara el Maestro Velasco, puede verse un puente sobre un arroyo que corre en una barranca como si hubiera sido una premonición del puente actual del periférico. Nace José María Tranquilino Francisco de Jesús Velasco Gómez Obregón, el día 6 de Julio de 1840 en Temascalsingo, Edo. De México. La naturaleza ejercía un atractivo cuasi mágico para Velasco, por eso estudió en varias instituciones, Geología, Zoología, Botánica, Anatomía, Matemáticas y Física. Todo ello, como complemento de su formación como pintor en la Real Academia de San Carlos de la Ciudad de México. A punto de abandonar el arte por su precaria situación económica, se hace merecedor de una pensión en un concurso organizado por quien fuera su maestro en paisajismo, el italiano Eugenio Landesio y por Santiago Rebull, entonces Director de la Academia de San Carlos. Es el propio Landesio, quien descubre la genialidad de Velasco para el paisajismo… José María tenía una especial intuición para el manejo de la perspectiva, misma que aplicó brillantemente en sus majestuosos paisajes del México de entonces. Estando de moda en México la pintura de la figura humana con temáticas místico-religiosas, Velasco fue considerado un gran innovador al dedicarse básicamente al paisaje. Para ello, se pasaba largas temporadas en el campo, estudiando y aplicando sus conocimientos en Ciencias Naturales para comprender así el paisaje mexicano y plasmarlo de manera tal, que le valió el reconocimiento mundial y su inmortalidad en la plástica. Ese profundo conocimiento científico, lo llevó a escribir y publicar “La Flora en el Valle de México” y le valió para ingresar como miembro de número a la Sociedad de Historia Natural. Fue dibujante y Fotógrafo del Museo Nacional y aunque no se sabe cuándo expuso su pintura por primera vez, ahí queda como testimonio, el gran número de premios que le fueron otorgados en todo el orbe por su gran calidad. Su mejor obra, ha sido considerada Valle de México, Óleo sobre tela de 160 X 229 cm para la que prácticamente se instaló a vivir en una casa de campaña que montó en un cerro cerca de la Villa de Guadalupe. Perspectiva genial, manejo extraordinario de la luz y ese sutil concepto al plasmar el aire… Nadie como él para capturar el mensaje poético de la naturaleza en ese su estilo peculiar y privativo que le sigue valiendo el reconocimiento a cien años de su fallecimiento…. Nadie como él para captar plenamente el paisaje mexicano con todo lo que implica, sin omitir ni mutilar nada… Y ya que de nueva cuenta menciono las mutilaciones, anexo ahora, la parte del final de mi artículo “Crónica de una Clausura Anunciada” que se mutilara sin piedad haciendo incomprensible mi crónica….

“… Fue cuando la voz de alguno de los sapientísimos comentaristas televisivos, dijo: “¡Esto es la Olimpiada… Estos son los verdaderos juegos olímpicos… Qué manera de cerrar las competencias!” al escuchar eso, pensé que me había perdido de alguna dramatización que simbolizara los Juegos Olímpicos en su historia, en su ideología etc. Pero no, el grito eufórico del locutor era debido a la música en turno y justo en ese momento, uno de los viejillos ruckeros, perdón, rockeros, al intentar dar un brinco como seguramente brincaba en sus épocas de adolescente rebelde, estuvo a punto de quedar tendido y con alguna articulación luxada. Aquellos admiradores acérrimos de los Beatles y la ola inglesa, dentro de los que no me cuento, me acusarán tal vez de sacrilegio, pero el caso es que no cayó y supo disfrazarlo de emoción escénica… “¡Esto es una cátedra de la cultura occidental!” volvió a decir el locutor, lo que me hizo pensar: Ah caray, entonces John Locke, Francis Bacon y Bertrand Rusell por nombrar dos célebres filósofos ingleses… O Miguel de Cervantes y Saavedra… O Friedrich Hegel, o García Lorca, o Mozart y mil nombres más que representan la CULTURA OCCIDENTAL, así con mayúscula ¿ya valieron…? ¿Qué pensará mi estimado locutor acerca de esos grandes pensadores o poetas o músicos…? ¿Acaso para ese comunicador de la televisión no hay nada más allá de los Beatles, Queen, The Who y las Spice Girls…? verdaderamente es sorprendente su concepción… Ahora me explico por qué no alcanza mi capacidad intelectual para comprender el elevado pensamiento de nuestros comunicadores… Pero volvamos al concepto del principio: Lenguaje Universal… Para que algo logre cumplir con ello, debe trascender barreras de cualquier tipo, idiomáticas (en primera instancia). Y con todo respeto para los adoradores de la ola inglesa, la prueba de que no es lenguaje universal es la falta de emoción que se veía tanto en atletas como en público cuando después de casi tres horas de “radio ruck” se ponían a platicar o simplemente se iban marchando del estadio… Claro, las cámaras no tomaban eso, sólo se veía al fondo… Y ¿el espíritu olímpico…? ¿y la elegía a la unión del mundo por medio del deporte…? No llegó nunca… Se convirtió en radio sinfonola de los ingleses para regocijo de muchos fanáticos claro… Pensaba que ahí acabaría todo, pero por fortuna vino a salvarlo un cuadro de danza simbolizando al ave fénix… La danza, uno de los lenguajes universales por antonomasia, hizo vibrar en la maravillosa interpretación de la célebre Darcey Bussel quien con un simbólico soplido, apagó el fuego olímpico que renacerá como el ave fénix dentro de cuatro años en Brasil… Por cierto, bastaron un par de minutos, para que Brasil, por medio de la danza, el teatro y el celebérrimo barrendero del zambódromo Renato Sorriso, mostraran lo que es un mensaje universal… En fin, esta fue la Crónica de una Clausura Anunciada…” Los dejo pues aún con el temor de un nuevo ataque literario del mocha textos y celebrando el aniversario luctuoso del Maestro José María Velasco.

*Cantante, compositor y escritor.

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