Nacional

SANTA CLARA, HISTORIAS QUE EL COBRE ENCIERRA…

Por domingo 12 de agosto de 2012 Sin Comentarios

Por Alberto Ángel ‘‘El Cuervo’’*

Un Volkswagen de color crema, con radio, solamente con radio que no todo el tiempo lograba sintonizar alguna estación… Por lo tanto, había que equiparme para el viaje con una grabadora portátil, muchos cassettes y una caja de zapatos llena de pilas de las grandes para garantizar el funcionamiento de la grabadora durante ida y regreso… Era joven, muy joven… Me había unido a Mary, mi mujer, con esa entrega que la juventud conoce… Los sueños, la esperanza compartida, la fe en esa emociones maravillosas de aquellos años, hacían posible que enfrentara cualquier cosa en busca del destino idealizado… Mis hijos, en la frontera de esas edades de bebé-niño, alimentaban con toda la ternura amorosa de que se pueda ser capaz de sentir, el camino y los temores propios del oficio de cantor… Una tras otra, las canciones motivaban a veces sonrisas, a veces una lágrima y siempre una opresión que nos obliga a pensar que se ama y se extraña a aquellos a quienes amamos, con algún punto que se ubica por abajo del esternón… Destino: Apatzingán, en el Estado de Michoacán… En aquel entonces, las carreteras de mi amado país, eran transitables a toda hora con toda tranquilidad… La noche, benignamente regalaba una asombrosa luna llena tan intensa que casi hubiera podido circular sin luces… Canté en el Palenque… Minúsculo palenque… De regreso, vuelvo a encender la grabadora ya con la mitad de la dotación de pilas agotada… Un letrero llama mi atención: Santa Clara del Cobre 5 Km… Las artesanías son verdaderamente sorprendentes… Las maderas laqueadas, las vajillas hermosísimas, pero sobre todo, hay algo que llama mi atención, la infinita variedad de objetos de cobre, de donde viene precisamente el nombre de la población… Según cuentan los enterados, esta pequeña población de aproximadamente seis mil habitantes, ya trabajaba el cobre con la técnica del martillado desde épocas prehispánicas… Fueron pues, los Purépechas, quienes comenzaron la tradición que diera fama a esta pequeña y muy bella población del estado de Michoacán. Fue aproximadamente en el año 900, principios del siglo diez, cuando se realizaba ya en toda la costa del pacífico la explotación metalúrgica especialmente en lo referente a plata, oro, cobre, estaño y plomo. El oro era básicamente obtenido por el lavado de la arena en los arroyos mientras que la plata y el cobre se obtenían por excavación. Y fue justamente en esta población de Santa Clara donde comienza a trabajarse el cobre con la técnica del martilleo para la realización de objetos diversos. Así por ejemplo, se encuentran en excavaciones datadas en tiempos prehispánicos, coas y azadas para la agricultura con puntas de cobre… De la misma manera, se han encontrado objetos de ornato como pulseras, collares, pectorales, placas cosidas a los vestidos y algunos cascabeles que eran de gran importancia en las culturas de la región purépecha. Aunque se sabe que utilizaban técnicas como el fundido, la técnica que prevaleció en la región, fue la del martillado, que consiste en ir moldeando una placa de cobre entre varios de manera sincronizada, posteriormente, se le va dando forma fina y así nos encontramos con verdaderas filigranas de los orfebres de Santa Clara, cuyo trabajo les ha valido una gran fama en el mundo entero. Santa Clara del cobre obtuvo el Premio Nacional de Ciencias y Artes en el año de 1984 y la denominación de “Pueblo Mágico” en 2010. Hay quien dice que Santa Clara del Cobre, fue fundado por Vasco de Quiroga. Incluso, cada año, sale de Santa Clara y de Quiroga, Michoacán, una peregrinación que llega a la tierra del afamado fraile. Pero existe una opinión discordante que nos comenta que en realidad la fundó el misionero agustino Francisco de Villafuerte, y que fue él mismo quien gestionó la famosa Cédula de fundación en el año 1553. Desde luego, quien haya sido el verdadero fundador, lo cierto es que hasta la fecha los pobladores de la región, le rinden homenaje permanente a Vasco de Quiroga por todas las enseñanzas que les dejó en otro tipo de labores como las maderas laqueadas o la laudería que también goza de gran fama nacional e internacional allá en Paracho, Michoacán. Con el tiempo, Santa Clara fue bautizada como Villa Escalante, en honor a Salvador Escalante quien se levantó en armas apoyando a Madero. Sin embargo, la gente siguió llamándole Santa Clara del Cobre aún cuando en realidad, la cédula de nombramiento municipal, esté bajo el nombre de Villa Escalante… Pues ahí, en Santa Clara, me detuve extasiándome con tantas cosas por demás bellas… Intenté comprar un gran cazo, un cazo gigantesco… Pero en aquel Volkswagen, o metía el cazo o me metía yo y decidí que era prioritaria mi presencia para poder manejar y regresar. Claro, subyugado por la enorme variedad en la creatividad de los artesanos de Santa Clara del Cobre, compré una jarra… Fue de los primeros utensilios que llevé a mi casa sintiéndome orgulloso de haber podido pagarla sin regatear… Esa jarra, aún la conservamos en casa después de casi cuarenta años… Compré también algunos juguetes de cobre para mis hijos, mis bebés entonces… Curiosamente, Mary, mi mujer, me entregó hace unos días, un folleto de Santa Clara del Cobre diciéndome: “Mira, ya te tengo tema para tu siguiente colaboración…” De inmediato me transportó a aquel camino en solitario que recorrí, trayendo lo que fue nuestra primera vajilla… Pregunté por aquella jarra de cobre y ahí está, ya convertida en florero de nuestra casa… Me disponía a escribir pues acerca de Santa Clara del Cobre, recobrando mágicamente su recuerdo, cuando entró la llamada de mi hijo… Nuevamente volé hasta aquellos juguetitos de cobre que les traje entonces… Pero ya los niños de la familia, son adultos y los juguetes son ahora recuerdo solamente…

—Hola, papá… ¿Pueden ponerse los tres en la extensión? Tenemos algo que comunicarles Do y yo…

—Sí, hijo, claro, ya estamos los tres: mamá, Mary y yo… ¿Qué sucede?

—Pues que les queremos decir que Do está embarazada… Van a ser abuelos y tía…

La emoción de inmediato se convirtió en gritos, risas y por supuesto que estos ojos necios, no pudieron soportar las lágrimas… Mi nieto está en camino… Bendito Dios… Bendito destino, bendito seas, mi niño… Aquí te esperamos amándote desde ya… Santa Clara del Cobre, de nueva cuenta fue marco para la emoción familiar… De nueva cuenta, encierra historias bellas, tan bellas como la que comienza a forjarse con ese nuevo y bellísimo ser, hijo de mi hijo…

*Cantante, compositor y escritor.

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