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La número 100

Por domingo 22 de abril de 2012 Sin Comentarios

Por Alberto Ángel El Cuervo*

—”Yo sé que andas diciendooooooo… Que nunca me has queridoooooo…”

—¿Qué es eso…?

—Pues una canción, obviamente…

—¿Cómo se llama…?

—La Número Cien…

—¿La Número cien? ¿Pues qué es de hace cien años? o qué…

—”Que sólo fui en tu vidaaaaa… Un rato de placeeeeer…”

No, no es de hace cien años, pero precisamente se llama “La Número Cien…”

—Me chocas… A quién se le ocurre escribir una canción con ese nombre… “La Número Cien…”

—”Que al verme te recuerdoooo… Un raro parecidoo…” Se le ocurrió al Maestro José Sabre Marroquín.

—¿Era compositor…?

—Así es… Todo un personaje, el Maestro. Su preparación musical muy cimentada aún cuando no haya sido totalmente formal e institucional. Sus estudios comenzaron con su propio padre que fuera director de una orquesta en San Luis Potosí, donde nació. Pero se dedicó a prepararse y tuvo logros muy importantes… En la Olimpiada del 68, que se hizo en México, compuso la música de las “fanfarrias” y del himno olímpico… Esas fanfarrias quedaron arraigadas en todos los que vivimos ese año de grandes contrastes…

—Pero ¿por qué le puso La Número Cien…?

—Pues si me dejas cantártela, la misma canción lo dice al final…

—Bueno, pues cántala…

A ver…

—¡Jajajajajjaja…! Bueno… ¿Dónde me quedé…? ¡Ah, sí…! “Con otro que hace tiempoooo… Dejaste de quereeeeeer….”

Y la pregunta de mi hija, me puso a pensar acerca del número cien… La verdad es que ese número ejerce desde su invención, un papel de gran relevancia en el ser humano. Una magia muy especial gira alrededor del número “cien”… Revisando, haciendo memoria nada más, veremos que por principio, es el número de años que marca un siglo… Y el tiempo, los humanos lo medimos en siglos… Cómo olvidar todo el tiempo que se desgastaba en esa discusión absurda de si deberíamos celebrar el siglo XXI en el año 2000 o hasta el 2001… Los siglos son etapas que marcan con esa magia del número cien, el número que marca también, por ejemplo, la ebullición del agua a nivel del mar en grados centígrados… Cuando en mi niñez escuché por primera vez hablar de ello, como muchos otros niños, en su afán de investigación, tuve que esconder el termómetro de medir la temperatura corporal, completamente roto al estallar cuando intenté comprobar la temperatura del agua hirviendo… Obviamente, el termómetro corporal no era suficiente para ello… Si hacemos la suma de los nueve primeros números primos: 2, 3, 5, 7, 11, 13, 17, 19, 23 nos encontramos conque nos da el mágico número Cien una vez más… Cuando hablamos de las diferentes monedas en el mundo entero, salvo raras excepciones, la unidad monetaria siempre se divide en cien: Un centavo es la moneda mínima utilizada… Cuántas canciones de antaño no hablan de dulces o mercancías “de a centavo”… Cuando andamos en condiciones paupérrimas, siempre decimos: No traigo ni un centavo… Hay muchos refranes en los que la palabra cien o ciento, son el eje del mismo: “Más vale pájaro en mano que un ciento volando”… La vida misma, tiene como un mágico parámetro a vencer el número cien… Así, aquellos que viven cien años o más, se vuelven míticos de la longevidad… Y pensando en todo lo mágico que tiene el número, seguía cantando la obra tan popular del Maestro Sabre Marroquín: “Y sé que estás mintieeeeendoooo… Porque sé que me quieeeeereeees… Me lo han dicho tus ooojooooos… Y tus laabios tambiéeeeeeeen…” Una llamada interrumpe el improvisado recital…

—Ya es la número cien…

—¿Cómo… Quién habla…?

—Mario…

—¿Cuál Mario… Y cuál número cien…?

—Mario Arturo… Y ya vamos a sacar la publicación número cien… Ya despiértate, Cuervo… Mejor ponte a trabajar y envía la colaboración…

—¡Ah, sí, claro… Precisamente eso estaba pensando… Que ya será el número cien del periódico…

—Quién sabe en qué estabas pensando, pero sí… Llegamos al número cien… Increíblemente ya vamos a la centésima publicación de La Voz Del Norte…

No era el único… La magia del número cien, contagia… Y así, Mario Arturo, quien me invitó en esta bellísima y cuasi mística aventura conocida como La Voz del Norte, me lleva a reflexionar alrededor de esta nueva concepción mágica del número “cien”… Cien semanas, cien periódicos… Parece increíble… Volé hasta mi primera visita a Mocorito, cuando tuve la suerte de conocer amigos que, teniendo la valía de un ciento de ellos cada uno, completaban el milenio… Cien amigos, cien experiencias, cien charlas en el Davimar de Guamúchil, cien camarones en aquella comida con Toño, Pancho, el viejo, El Gato y demás amigos de todo mi afecto… Cien publicaciones… Cien periódicos… Cien “expressos cortados” de grano recién molido en la máquina de Toño, incluído el famoso café del Kopi Lwak… Cien veces que abrimos las páginas de este que por derecho propio merece ser llamado el único periódico cultural de México para encontrar cien artículos cien por ciento interesantes… Cien proyectos que han ido cobrando forma y realidad a lo largo de este caminar en la cultura… Cien veces he llevado periódicos a cien amigos más… Cien abrazos a todos los que intervienen en la elaboración de este nuestro periódico… Cien felicitaciones a todos los colaboradores, amigos todos de todo mi reconocimiento… Cien veces más seguiremos con redoblados esfuerzos… Cien…

—¿Qué pasó con la número cien, entonces…?

—¿Cómo… ?

—La Número cien…

—Cómo sabes que vamos a publicar ya la edición número cien del periódico… ¿alcanzaste a escuchar a Mario Arturo…?

—No, para nada, no te estoy hablando del periódico, papá…

—Entonces… ¿De cuál número cien hablas?

—Pues de la canción, me dijiste que al final dice por qué se llama “La Número Cien…”

—¡Ah, sí…! ¿Dónde me quedé…? “Perdono tus ofeeensaaaaaas… Porque sé lo que ereeees… La mujer que en mi viiiiidaaaaaaa… Fue la número cieeeeeennn…”

—Qué más…

—Nada más, ahí termina, por eso se llama La Número Cien, porque un enamorado despechado intenta vengarse en ese personaje… Así lo imaginó el Maestro Sabre Marroquín… Y la canción fue tremendamente popular hace muchos años… ¿Qué te parece…?

—Pues… Qué bueno que la escribió hace muchos años, porque me parece muy misógina la resolución del tema y si la hubiera escrito en esta época, la hubieran rechazado… La Número Cien… Ya parece… La Número Cien…

*Cantante, compositor y escritor.

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