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México de mis temblores

Por domingo 25 de marzo de 2012 Sin Comentarios

Por Alberto Ángel El Cuervo*

Está temblando…
—No, qué temblando ni que nada… Tú te quedaste en la mareada de cuando te “barriste en home”…
—Está temblando, te digo… Está temblando y fuerte…
—¡Sí, está temblando… Vámonos… Salgan todos…
—¡No, pónganse abajo del marco de las puertas..!—No, vamos afuera, vamos…

Y al día siguiente nos enteraríamos de que Jáltipan había sido verdaderamente derruído por el terremoto de aquel entonces… No recuerdo jamás haber sentido con tanta seguridad que era el fin del mundo… Así lo hacía sentir la educación que provenía de la escuela católica… Siempre con la angustia apocalíptica… Las casas antiguas de la colonia “18 de Marzo”, habían sufrido grandes daños… Era entendible, según mi manera de pensar, en tanto que casas construídas por los ingleses en la época de la compañía “El Aguila” que usufructuaba el petróleo de México… Esas casas habían sido destinadas a los ingenieros y técnicos extranjeros que llegaban a trabajar en la explotación de los riquísimos mantos del sureste… De aquel Minatitlán de todos mis recuerdos… Fuimos a misa temprano, y la charla de toda la gente, brotaba como una cascada de concurso a ver quién narraba lo más trágico de Jáltipan y de la propia “Mina” en torno a lo que el temblor había dejado a su paso…

Todo esto se vino de repente como una película que, tal vez a manera de defensa, me ausentaba del temblor que estaba sucediendo con toda la fuerza en ese momento… Es increíble la mimetización del tiempo en un sentido o en otro cuando los acontecimientos impactan tan fuerte. En el caso de los riesgos inminentes y ante la impotencia que se siente cuando la naturaleza arremete con toda la fuerza recordándonos que somos una minúscula parte de ella, cada segundo conlleva su propio universo de angustias, culpas y fantasías o historias alternas que nos vamos narrando para que el mecanismo de defensa nos aparte de la angustia.

—Sigue temblando… Ya duró mucho…

—¡Ya que termine… Por favor que ya termine..! Y vuelvo a sumergirme en una nueva historia, vuelvo a ausentarme… Se van a caer las placas de mármol de los edificios que están construyendo aquí abajo… El mármol es muy pesado… Es muy bello, pero muy pesado… Pensar que el mármol de la catedral de San Marco es robado, según me contaba Dario… Con razón se ve tan distinto en colores, vetas y tamaños y cortes de las placas que lo recubren y los bloques que lo conforman… Bella edificación, muy bella… Pesadísima… Es asombroso que la Catedral de San Marco no haya hundido parte de la isla veneciana donde se sitúa… ¿Qué tan pesada será la catedral de San Marco en comparación con Bellas Artes? Bellas Artes… Toda una historia… Desde antes de su existencia… Derrumbaron como si hubiera sido terremoto, el Teatro Nacional de México… Y fue cuando se planeó construir el majestuoso edificio. La obra fue encargada al arquitecto italiano Adamo Boari y comenzó el 2 de abril de 1904. Utilizando el estilo Art Deco y Art nouveau, fue traído de Carrara el mármol blanco con el que se hizo la fachada del Palacio. Y en el interior, mármol de diversos colores que se ven complementados por obras de grandes muralistas mexicanos como José Clemente Orozco, Diego Rivera, David Alfaro Siqueiros… El Palacio de Bellas Artes per se, es una atracción maravillosa, todo un museo cuya historia forma parte de la ciudad más grande del mundo. La construcción del edificio, había sido calculada terminarse en cuatro años, pero por mil causas como la Revolución, la huida del arquitecto italiano, etc, motivaron que se interrumpiera una y otra vez la obra, hasta que el arquitecto mexicano Federico Mariscal, la retoma en 1931 para inaugurarlo ya con el nombre formal de Palacio de Bellas Artes, el 24 de septiembre de 1934. Por esta razón, se pueden observar dentro del edificio, distintos estilos que dejaron los trabajos del italiano Boari y el mexicano que lo terminó. El teatro magnífico, fue inaugurado con la obra “La Verdad Sospechosa” de Juan Ruiz de Alarcón, célebre dramaturgo de nuestro país, en cuyo papel estelar, estaba la no menos célebre actriz María Teresa Montoya. Tan impactante en la vida del arte mexicano fue la construcción del Palacio, que dio lugar a que se fundara el Instituto Nacional de Bellas Artes, que hasta la fecha permanece y que fuera propuesta por decreto del Presidente Miguel Alemán Valdés en 1946. Pocos años después de comenzada la construcción del Palacio, comenzó a hundirse debido al enorme peso que la construcción con mármol tenía. Y siendo el subsuelo de la ciudad de México originalmente acuífero, el hundimiento se hizo inevitable. Si usted lector que me favorece por interés o por despistado, se sitúa frente a la fa hada principal del palacio, probablemente no se percate de el hundimiento, pero si camina unos pasos a su derecha o a su izquierda, verá que la base del edificio está aproximadamente dos metros y medio bajo el nivel de la calle… Una vez que fue fundado el INBA, se inauguró dentro del Palacio de Bellas Artes, lo que fuera nombrado Museo Nacional de las Artes Plásticas. La inauguración corrió a cargo del Presidente Miguel Alemán Valdés y el Maestro Carlos Chavez, legendario músico y compositor que fuera primer director del Instituto Nacional de Bellas Artes. En este museo, pueden apreciarse obras magistrales de Siqueiros, Montenegro, González Camarena y Diego Rivera. Muchas obras han sido estrenadas en el Palacio, dentro de las cuáles merece mención especial la ópera La Mulata de Córdoba, con libreto de Xavier Villaurrutia, ese celebérrimo escritor orgullo de nuestro país, y con música del enorme compositor mexicano también José Pablo Moncayo, autor de esa obra infaltable en la mayoría de los repertorios de las grandes orquestas clásicas del mundo entero: “Huapango”… ¿Tendría algo que ver el hundimiento del Palacio de Bellas Artes con los temblores que se han dado desde siempre en la ciudad? No, pensaba, preguntaba y respondía intentando escaparme de la angustia que el terremoto del martes previo al equinoccio de primavera causaba…

—Ya está pasando… Ya…
—No, ya volvió a arreciar…
—Es la sensación que queda, ya terminó, miren el agua de la fuente… Ya se mueve menos…
—No, yo creo que sigue temblando, pero ya más leve…

Finalmente, el recuerdo de la gran tragedia del 85, estaba latente como disparador de angustia a la primera demostración de fuerza que la naturaleza hacía, recordándonos nuestra posición insignificante ante el universo… Calma, la taquicardia disminuye al ritmo del movimiento telúrico… Noticias… Menos mal… Muchos edificios dañados, puentes que aplastaron algún vehículo por fortuna vacío… Y, desde luego, los intentos de colgarse medallas por parte de las distintas corrientes partidistas por su pronta respuesta ante la población en vísperas electorales, que reía mirando a los diputados correr buscando la salida del recinto como ratones abandonando el barco en este México de mis temblores.

*Cantante, compositor y escritor.

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