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Barras de Piaxtla. Maravilla Natural

Por domingo 11 de marzo de 2012 Sin Comentarios

Por Salvador Antonio Echeagaray Picos*

Los antecedentes en la historia regional, que comprende geográficamente la zona de playas, lagunas, marinas naturales, bahías y marismas del delta, configurado por la desembocadura del rio Piaxtla en las famosas Barras de Piaxtla, frente al poblado de Dimas, municipio de San Ignacio, Sinaloa, representan un enorme potencial de desarrollo turístico, transcendente no solo para Sinaloa, si no también para el resto de los estados que integran el noroeste del país.

Barras de Piaxtla comprende una superficie de 1,200 has, con 14 kilómetros de litoral frente al Océano Pacifico, al poniente y la autopista Culiacán-Mazatlán vía del ferrocarril de por medio y a la distancia de 54 kilómetros del puerto de Mazatlán y 166 kilómetros de la ciudad capital sinaloense, superficie en la que se admiran 6 bahías, esteros y un arco impresionante sobre lo que se llama acantilados.

En su extensión de playa, es de admirarse, desde playas hermosas, sistemas lacustres, acantilados de origen volcánico y la zona de amortiguamiento ecológico debido a la elevación compuesta de selva baja del área que comprende la llamada meseta de Cacaxtla que se desprende de la carretera internacional a la altura del kilómetro 60 y llega a las proximidades del Océano Pacifico, significando una enorme zona de protección ecológica, flora y fauna y sitio privilegiado para quienes gustan y disfrutan de el avistamiento de aves que en la región se cuenta con 43 especies endémicas y en cuanto a la fauna se cuenta al jaguar, puma, venado, jabalí, tigrillo, lobo y coyote entre otros.

Por su singular importancia histórica, es de destacarse la presencia de un impresionante número de rocas volcánicas que sobre la playa muestra variados signos o escritura pictográfica que se remonta al neolítico tallados por los aztecas en su recorrido hacia el valle de México desde Aztlán (en náhuatl “Lugar de garzas o de blancura”), que en su paso y asentamiento en Sinaloa, dejaron para la posteridad la impronta de su talento y destino en su ruta a la gran Tenochtitlán.

Este conjunto de rocas volcánicas se conoce como Las Labradas.

La supervía Mazatlán-Durango y Barras de Piaxtla

Esta magna obra carretera representa un potencial significativo, considerada como una portentosa obra de la ingeniería mexicana que atraviesa la impresionante Sierra Madre Occidental, será concluida a finales de este 2012, según la información difundida por la Presidencia de la República, acortando la distancia entre Mazatlán y la capital de Durango en solo dos horas con treinta minutos.

Repercusiones para el norte y el occidente del pais

Mazatlán como diana geográfica del impacto que representa esta portentosa obra, se encuentra ya como eje central de las políticas publicas del Gobierno Federal en el objetivo de obtener en el plazo máximo –se dice– de quince a veinte años, un mega desarrollo turístico con lo que todo esto conlleva o significa, contándose ya, ahora mismo, con la primera fase de la inversión aplicada a la necesaria obra de infraestructura que se lleva a cabo en las playas de Las Cabras, rancho ganadero así llamado, que perteneció a la familia Toledo y que ahora representa el estimado y reconocido ex gobernador Antonio Toledo Corro, superficie de playa que albergará el mega proyecto turístico ya señalado, que se localiza en el municipio de Escuinapa, y que evidencia un primer avance de lo que constituirá mas adelante el centro turístico de mayor rango en el país.

Es de destacarse que el área de influencia de esta magna obra turística, como es lógico suponer, no solo significara un beneficio dentro de los linderos sureños del estado.

Como ya quedó señalado párrafos atrás, Barras de Piaxtla se localiza a solo 54 kilómetros de Mazatlán y en un comparativo fácil de realizar, las playas, las bahías, esteros y sistemas lagunares y el enorme caudal que representa la desembocadura del rio Piaxtla que precisamente entrega sus aguas en la zona de Barras, además de encontrarse a solo 160 kilómetros de la capital sinaloense, hace de esta zona costera, con área de protección ecológica y amortiguamiento de la citada meseta de Cacaxtla, un sitio privilegiado para que el gobierno de Sinaloa que encabeza el licenciado Mario López Valdez, con respaldo de recursos federales así como el apoyo de inversionistas que se interesen en el proyecto, desde luego, considere la elaboración de un mega proyecto que promueva y rescate la paupérrima economía del municipio de San Ignacio y el entorno que representa la vecindad de Elota y Cosalá.

Corredor turistico:

Chihuahua, Coahuila, Nuevo León, Tamaulipas y el sur de Estados Unidos. Y por lo que respecta a Sinaloa los beneficios inherentes para Escuinapa, Mazatlán, El Quelite, Cosalá, San Ignacio e Isla Cortés del municipio de Culiacán.

La corta distancia que representará la súper vía Mazatlán-Durango, Barras de Piaxtla e Isla Cortés, así como la belleza de todo lo que se pueda observar por el viajero ávido de emociones o de descanso, que comprende: montañas, playas, bahías, reservas ecológicas, sistemas lagunarios, actividades cinegéticas, de pesca, avistamiento de aves, y fauna, permite sugerir y promover el recorrido de la ruta que atestigua el paso y asentamiento en Sinaloa de la obra de conquista evangelizadora que se aprecia ahora mismo por su buen estado de conservación y que el turismo religioso de cualquier parte del mundo apreciaría sin duda alguna.

La necesidad de preservar para las futuras generaciones las bellezas naturales de Barras de Piaxtla

A la fecha y desde hace cuando menos veinte años atrás, la acción depredadora, en mayor porcentaje ilegal, en lo que hace a invasiones y despojos de tierras, con frente de playa, contando evidentemente con la complacencia, por acción u omisión, de las autoridades municipales y personal responsable de áreas federales que tienen que ver con la protección de flora y fauna ha propiciado el evidente y lamentable deterioro y en varios casos, la destrucción de los recursos de playa y zona de amortiguamiento de lo que representa Barras de Piaxtla, lo que es comprobable con una simple observación visualestá a la vista-, de cualquier observador.

Afortunadamente el daño que se advierte representa solo una mínima parte de las hectáreas que forman Barras de Piaxtla, aunque se avizora que sin la intervención de las autoridades competentes tanto estatales como municipales y la acción de los organismos federales no solo obligados a evitar el daño ecológico irrecuperable, sino a promover programas de protección ambiental, tengamos el peligro de la desaparición o destrucción de lo que aun podemos ofrecer al visitante como lo que es todavía una maravilla de la naturaleza de la que podemos presumir los sinaloenses.

El estado, la federación y los hombres de negocios visionarios tienen la palabra.

*Notario Público No. 113.

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