Nacional

Los mayas… Las profecias y el makech

Por domingo 4 de marzo de 2012 Sin Comentarios

Por Alberto Ángel El Cuervo*

Los mayas, más que nunca antes, han estado en boca del mundo desde hace un par de años y se ha ido incrementando este fenómeno a medida que se acerca la fecha de la conjunción de los planetas… Y es que según la interpretación de algunas personas, esa fecha será el final del mundo… Pobres mayas… Si no se acaba el mundo los van a hacer pedazos en su reputación y todo por los fines agoreros de los oráculos de banqueta…

—¿Por qué dice “Papágrande” que soy maya, mami..? ¿qué es eso de que tengo “waa”?

—Porque cuando naciste tenías una manchita morada en el coxis, en la colita… Todos ustedes la tuvieron… Y en Yucatán, dicen que aquellos que nacen con esa mancha, son mayas… Y a esa mancha le dicen: “waá”.

—¿Entonces sí somos mayas, papá..? ¿tú también tuviste “waá”..?

—Tu abuelo es muy vacilador… Y esa mancha a la que le llaman “wáa”, se conoce como mancha mongólica, es una melanocitocis que aparece en algunos bebés. Se supone que es característica de ciertas razas y que en las razas que tienen un tronco común con los mongoles, por eso se le llama también así… Pero tu abuelo y todos mis paisanos yucatecos dicen que si un bebé tiene “wáa” es maya seguro…

Durante años, los años eternos que dura la infancia, vigilaba mi mancha al espejo todos los días después de bañarme… Me sentía orgulloso de saberme heredero de los mayas y procuraba aprenderme algunas palabras en ese idioma de sonido poético y mágico… De ahí que memorizara posteriormente, como casi todos los que tenemos herencia yucateca, “Purushon Kawich”… Esa simpática canción que los turistas visitantes de Mérida, la “Ciudad blanca”, esperaban ansiosos en la variedad de aquella popularísima cantina “La Prosperidad” ya convertida solamente en recuerdo… Ir a Mérida y no visitar “La Prosperidad” para escuchar a “Cheto y Petrona” cantar “Purushon Kawich”, era como no haber ido en realidad… “Purushon kawich/ nacido en Kak-mek/ Un pobre “winik”/ con cara de “pek”… “ y la gente feliz festejaba el canto coralmente entre “panuchos” “salbutes” y platos de sopa de lima, “pok chuk” o “but negro”… Ah, y la infaltable cerveza yucateca… La verdadera, aquella que se hacía de manera especial en Yucatán y que la comprara una marca para desvirtuarla… Con el tiempo, aprendería que según decía mi abuela Candita, quien según nuestro árbol genealógico descendía de los mayas al igual que mi abuelo Alonso, los que teníamos sangre maya teníamos esa mancha porque al igual que otras razas del mundo, veníamos de los míticos atlantes… Y que otra característica es la de tener el segundo dedo del pie más largo… Con el tiempo también, desistí de aprender “la maya” pero disfrutaba intensamente de escuchar hablar al tío Herbert hablando con el tío Arturo en el más puro maya en una especie de concurso informal hasta que aquel que utilizara una palabra en “castilla” en vez de maya, perdía… Mágico, en verdad era mágico el sonido que la lengua de mis ancestros tenía… Y es que alrededor de ese pueblo misterioso y antiguo, se tejen historias con la más intensa magia que la humanidad imaginara… Tan mágico es el pueblo maya, que hoy en día, tienen al mundo de cabeza por sus famosas profecías… Y es que además de misteriosos, eran poseedores de un conocimiento científico asombroso… Al grado que su exactitud predictiva astronómica sigue insuperable… La invención y utilización del número cero… La utilización de técnicas quirúrgicas que siguen asombrando al mundo… Definitivamente ¡Mágicos…! en todo, en la ciencia, la arquitectura, la filosofía… Esa filosofía que era enseñada a los niños mayas con historias deliciosas como la historia de “El Makech”…

—¿Cómo lo hiciste…? ¿es un imán..? Sí, es un imán…

—¡jajajaja! No, es un “makech”…

—¿Un qué…?

—Un makech que me trajo mi papá de Mérida, es un prendedor vivo…

Nuestro asombro no tenía límite, la fascinación que el prendedor de “La Güera” ejercía sobre nosotros, nos hizo proponerle el trueque del makech por el bat jonronero que me había regalado José “Pasitos” Echeverría… O por el pedacito de máscara que el Chato había guardado de “Blue Demon” cuando fue a luchar a Mina… Lo que fuera por tener ese escarabajo adornado con pedrería brillante y que con una cadena se movía sobre el vestido… Cuenta la leyenda maya de una bella y joven princesa llamada Cuzán que significa golondrína. La joven, razón de vivir para su padre el gran señor Ahnú Dtundtuncaán, vivía feliz teniéndolo todo… Un día, su padre le anunció que la había prometido en matrimonio al príncipe Ek Chapat (ciempiés negro) por razones que convenían políticamente. Pero la princesa se había enamorado por completo de Chalpol (cabeza roja), un joven guerrero que la cautivara al solamente verlo… Se encontraban en los jardines y sentía estremecerse profundamente con su mirada… Hasta que una noche que se encontraron bajo “La Ceiba sagrada”, su amor se desbordó en la entrega sin que importara nada ni nadie… Así, siguieron amándose entre sombras, ya que la princesa estaba prometida al príncipe Chapat. Un día, el padre de la princesa los descubrió y ordenó la muerte de Chalpol… Cuzán, la princesa, al enterarse, de rodillas imploró el perdón para su amado, pero no logró conmover a su padre… Después de pintar de azul el cuerpo del guerrero y quemar copal para expulsar los malos espíritus, se disponía la ejecución… Cuzán bañada en llanto suplicó a su padre nuevamente piedad para el joven guerrero prometiéndole jamás volver a verlo… Su padre la envió a sus aposentos y al cabo de un tiempo la mandó llamar… La princesa, recibió de manos del hechicero un escarabajo entre sus manos… Asombrada, preguntó qué significaba… El padre respondió que había perdonado la vida al joven Chalpol, pero que como castigo se le había convertido en escarabajo y de esa forma era entregado a la princesa… Ella lo guardó amorosamente, le hizo cubrir de ricas joyas y dijo: “Makech”… Eres hombre… Y como hombre, que la luz de la mañana hiera tus pupilas para que puedas mirar mi pena y que la noche te sorprenda dormido en mi regazo. Los dioses tuvieron compasión de nosotros y así pegado a mi piel suave y palpitante, podrás oír mi voz y mi sangre recordándote mi juramento de no abandonarte ni olvidarte nunca. Desde entonces, el joven guerrero convertido en insecto vivió unido a la princesa quien hasta la muerte le prodigó su amor… Basada en esa leyenda, se acostumbra regalar a las damas un “makech” que simboliza la permanencia del amor de quien lo regala en el regazo de la dama como símbolo del amor hasta la muerte…

La magia de sus leyendas, su ciencia, su impresionante arquitectura y sobre todo en la actualidad de sus profecías, hacen de los mayas un tema de actualidad… El consejo de ancianos y sacerdotes mayas de Yucatán… nos dice que el 21 de diciembre de este año, nos enfrentaremos a la transición del quinto al sexto sol… Y “el sexto sol es la muerte, la desaparición de la humanidad, en el caso de que no cuidemos el equilibrio de la Tierra…”

*Cantante, compositor y escritor.

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