Nacional

Religión y amor

Por domingo 21 de agosto de 2011 Sin Comentarios

Por Víctor Roura*

1. El estadounidense Warren Jeffs, el líder de la secta mormona Iglesia Fundamentalista Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, que tiene –o, mejor dicho, tenía- más de diez mil seguidores, acaba de ser condenado vaya uno a saber por cuántos años de prisión por haber violado sistemáticamente a niñas menores de edad durante el tiempo en que su doctrina pervivió: él tiene más de 60 años, pero su padre, Rulon Jeffs, ya fallecido, fue el anterior profeta, quien le heredara no sólo los cientos de miles de dólares con los que se han enriquecido a costa de la ingenuidad cristiana de creyentes ilusos sino también sus esposas, que son aproximadamente 90. Pero Warren no estaba conforme. Quería más. No se sabe, por ser un número inconcebible, a cuántas niñas ha violado; mas todas ellas le han sido dócilmente entregadas tanto por sus propios padres como por enceguecidas amistades que creen a pie juntillas en este enviado de su Dios, no se sabe a ciencia cierta cuál. Pero Warren jura hablar con él (¿será el propio Jesucristo su Dios?). Es más: durante el juicio le entregó a la jueza (¡una ofensa para él, ya que las damas, según su doctrina, en este mundo nacieron para ser sometidas por el varón!) una carta… ¡escrita por su Dios donde le ordenaba que dejara libre a su hijo; es decir, a Warren!, asunto que, por cierto, causó simuladas risas entre los miembros del jurado, entre los que se contaban -¡horror de los horrores!- varias mujeres. ¿Cómo pudo este hombre vivir por tanto tiempo bajo el amparo de la gracia divina, vaciando los bolsillos de sus seguidores, tomando a veintenas de hembras como circunstancias de culto, adquiriendo ranchos para llevar a cabo sus particulares homilías y esquivando con celeridad a la justicia? Pocos pueden responder a tal cuestionamiento sin vacilaciones. El hecho es que apenas en el mes de julio de este 2011 fue por fin consignado, luego de que el jurado oyera una grabación que el mismo Warren se hizo donde se escuchaba cómo violaba a una niña de 12 años aleccionándola mientras la sometía sexualmente: “Una buena mujer está preparada para acoger a su marido, y sigue el espíritu de la paz”, y ya, en el clímax de su vileza, se le oye el sermón final: “En el nombre de Jesucristo, amén”. Y el hombre no se ha arrepentido un gramo por todo lo que ha hecho, pues está convencido de que el sector masculino ha venido a este mundo para poseer a cuanta fémina pueda sin importar las formas: es su deber, y así se lo ha dicho su Dios, con quien dice hablar todos los días. Caray. No sólo eso. Muchas de su casi centenar de esposas en este preciso momento lo están llorando con lágrimas de sincera querencia. Por lo menos Warren Jeffs sabe que no va a estar solo en su celda: seguramente su Dios lo va a acompañar y consolar a cada hora.

2. La religión ha causado estropicios sensuales y sexuales a lo largo de los siglos, ciertamente. Marcial Maciel ha sido un caso de abominable hipocresía: también su Dios lo protegía para poder estar cerca de los niños, pederasta fervorizado como era. Sin embargo, aún hay quienes, incluso ya fallecido el creador de la secta Los Legionarios de Cristo, comulgan con él. En su Cotija natal, su casa es todavía centro de pasmo para el turismo, pero sobre todo para los lugareños, que vieron cómo un muchacho se abrió camino en la vida por su inquebrantable pulso, que lo convirtió prontamente -a partir de la década de los cuarenta del siglo XX- en un millonario exquisito que se comunicaba directamente no sólo con Dios sino con sus representantes terrenales en el Vaticano. ¡En el nombre de Dios cuánta atrocidad no se ha cometido!

*Periodista y editor cultural.

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