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«El Ciclón Mazatleco» en la temporada de toros de 1960 en el lienzo Rancho del Charro de Mazatlán.

Por domingo 17 de julio de 2011 Sin Comentarios

Por Luis Antonio Martínez Peña*

Iniciaba el mes de febrero de 1960 y entre la afición taurina mazatleca crecía la expectativa de ver en el ruedo del lienzo “Rancho del Charro” de la Colonia Juárez al triunfador torero mazatleco José Ramón Tirado. El cual había partido como novillero a España y regresaba a su tierra natal convertido en matador consumado, habiendo triunfado en las plazas de Córdoba, Barcelona, Palma de Mallorca, San Sebastián y Gijón en la península ibérica y recorrido plazas de sudamérica donde gozaba de extraordinaria popularidad. Por eso entre la afición taurina porteña y aun entre los no aficionados crecían las expectativas por asomarse al lienzo charro de la Juárez para disfrutar de las actitudes temerarias de un torero auténticamente mazatleco.

A partir del 6 de febrero se anunciaba el cartel en el El Sol del Pacífico diario que circulaba si no de manera única en Mazatlán si era el periódico de mayor constancia y presencia popular en aquellos años. En este diario se había anunciado en los primeros días de enero de 1960 el inicio de la administración municipal de Antonio Toledo Corro y las frecuentes presentaciones de Luis Pérez Meza el inolvidable “Trovador del Campo” en la terraza del Hotel Playa; el político de raíces escuinapenses y el otro un voz de oro nacida en los minerales de Cosalá.

En el ámbito carnavalero se anunció también el triunfo como reina del carnaval de Mazatlán de Lupita Rosete Aragón “Lupita IV” y para no variar, en el tono prohibitivo, las autoridades de la inspección de policía municipal y del patronato del carnaval recomendaban a los aguerridos y jacarandosos carnavaleros del puerto a que no utilizaran cascarones rellenos de porquerías, ni tomates podridos, ni lanzar las aun mas hirientes mentadas de madre a la gente local ni a los visitantes, como era usanza en los carnavales de aquellos años.

La expectativa sobre la fiesta brava crecía toda vez que en aquella temporada de toros se anunciaban la presencia de José Ramón Tirado en tres fechas: El domingo siete de febrero compartió cartel con el rejoneador potosino Gastón Santos , quien además de rejonear en ese tiempo ya era galán en películas de caballos y balazos en el cine nacional, el héroe iba montado en su caballo “Rayo de Plata” mismo que se anunciaba como atracción para la corrida del domingo, junto a otros ejemplares de su cuadra de equinos educados a la alta escuela.

Alternaba también el jalisciense José Gómez y los toros serían cinco ejemplares de la ganadería de Presillas. La corrida se organizaba en beneficio de la Cruz Roja local y los boletos de sol a veinte pesos y de sombra a treinta y se vendían en los hoteles de la localidad y en la refresquería Lux con el señor Juan Aguirre Rojo y en la sastrería Mendoza.

La corrida del domingo siete resultó plagada de incidentes para toreros y de sustos para el público que se dio cita en el lienzo Rancho del Charro de la Juárez a partir de las cuatro de la tarde, pues al novillero José Gómez el toro que le tocó lo elevó entre los pitones y le hizo ver las estrellas, pero afortunadamente sin consecuencias para el jalisciense. Otro que resultó con el traje de luces roto y revolcado fue José Ramón Tirado quien tratando de ponerle sabor a la corrida tuvo uno de sus arranques temerarios y quiso sacar partida a un segundo toro malo, pero muy agresivo y aunque anduvo un rato entre las patas del animal y el susto del público fue grande la revolcada no pasó a mayores. Pero lo curioso es que en el popular baile “De Domingo Siete” organizado por el club Muralla se anunciaba la invitación especial que el club hacía a José Ramón Tirado y al rejoneador y artista de cine Gastón Santos como gancho para atraer clientela y quien sabe si después de la revolcada y los trajines de la corrida torero y rejoneador tuvieron ánimos de echarse unas cervezas heladas y todavía de bailar en el club Muralla donde amenizó en siete tandas la popular orquesta de Nacho Millán y sus Interplanetarios.

La segunda fecha fue la corrida de lunes 29 de febrero Lunes de Carnaval, corrida de gran tradición durante las carnestolendas hasta la actualidad y en esa ocasión la corrida fue dedicada a S.G.M. Lupita IV la reina de las fiestas del Rey Momo. En está corrida José Ramón Tirado compartió cartel con el venezolano César Faraco en un mano a mano que se anunciaba de lujo por el locutor José Carlos Castillo en su programa “Hablando de Toros” transmitido por la XEOW radio. Los boletos costarían 30 pesos en sombra y 20 para los de Sol y estarían a la venta en la refresquería Lux y en los hoteles de la localidad.

En aquella corrida los toros fueron cuatro, en esa ocasión de la ganadería de Presillas. El resultado corrió así: fueron orejas del tercer toro para el venezolano Faraco quien dio vuelta al ruedo y saludó en los medios con merecida ovación del público, siendo que con el primero no tuvo fortuna y la decisión de otorgar orejas por el juez fue rechazada por el respetable y César Faraco tuvo que reconocer que sólo le correspondía una vuelta al ruedo. Mientras que José Ramón Tirado sólo cortó orejas del último de la tarde en una toreada que arrancó ovaciones y exageradas muestras de júbilo de sus paisanos que al final brincaron a la arena para cargar en hombros al torero en la vuelta al ruedo. En El Sol del Pacífico escribía la crónica taurina un personaje de apodo “Bragado” quien señaló las extraordinarias muestras de valor del torero mazatleco “con una faena personalísima, valiente y que cautivó al público desde el principio” un público entregado a su ídolo que celebraba sus lances con aplausos y con gritos de temor en los momentos aquellos cuando el toro casi rozaba el cuerpo del torero y los pitones le pasaban a milímetros escasos de la faja, mientras Tirado lleno de serenidad clavaba la mirada hacia algún lugar de los tendidos como lo hacen los toreros grandes.

Una tercera y muy mala corrida habría de culminar con la presentación de José Ramón Tirado en aquella temporada del Lienzo Rancho del Charro de la Juárez en Mazatlán. El domingo 27 de marzo compartiendo cartel con el guanajuatense Antonio Velázquez. Esa corrida deslució por las malas condiciones de los toros de la ganadería de Garabato. Animales que llegaron enfermos y muy maltratados por el viaje. En palabras del reportero de El Sol del Pacífico “la corrida fue infumable y duró menos de una hora”. Pero también se habla de un público escaso que salió echando chispas en contra de la ganadería por los “garabatos de toros enviados” y a tumbos por los hoyancos de las calles de la colonia Juárez.

En las tres corridas de la temporada de 1960 la afición mazatleca gozó de la participación del “Ciclón Mazatleco” un pata salada de carisma, un novillero al que por oficio se había ganado el boleto para torear en España en 1956 y que regresaba a su tierra natal convertido en torero. Un personaje que en el transcurso de los años de 1957 a 1959 había toreado en España, en Colombia y en las grandes plazas de México: en el Coso de Insurgentes, en el toreo de Cuatro Caminos, y en “El Progreso” de Guadalajara. José Ramón Tirado en este tiempo también había rendido su corazón y contraído nupcias con la cantante sinaloense Lola Beltrán, pero los amoríos de la cantante con el también torero y artista Alfredo Leal llevaron al fracaso su matrimonio y hundió a Tirado en una espiral de frustración y sentimientos encontrados que pretendió ahogar en el alcohol echando por la borda su carrera taurina, según cuentan las historias de toreros y artistas.

*Facultad de Ciencias Sociales, Mazatlán/UAS

 

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