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Genaro Estrada, gloria de Sinaloa (1/2)

Por domingo 22 de mayo de 2011 Sin Comentarios

(Primera de dos partes)

Por Faustino López Osuna*

Sin restarle mérito alguno a nuestros prohombres sinaloenses, desde los que ocupan un lugar señero en nuestra historia, como Teófilo Noris, Domingo Rubí, Antonio Rosales, Agustina Ramírez, Ángel Flores y Rafael Buelna, entre otros, ninguno es tan universalmente reconocido como el mazatleco Genaro Estrada. Es el único sinaloense que figura en El Pequeño Larousse Ilustrado, donde se lee: “ESTRADA (Genaro). Poeta, escritor y diplomático mexicano (1887-1937), autor de cuatro libros de versos y de la novela Pero Galín.”

Genaro Estrada Félix, su nombre completo, nació el 2 de junio de 1887 en el puerto de Mazatlán, en una casona ubicada contra esquina de la plazuela Machado. Sus padres fueron don Genaro Estrada y doña Concepción Félix.

Desde su adolescencia Estrada Félix se sintió atraído por el periodismo, participando en publicaciones que se hacían tanto en Mazatlán como en El Rosario. Se considera que en 1907, cuando apenas contaba con 20 años de edad, dio a conocer su entrevista a Teófilo Noris, con la que inició su tarea de historiador.

Entre 1907 y 1911, Genaro Estrada, se dedicó, de lleno, a su vocación periodística, iniciándose como aprendiz de tipógrafo y luego como redactor del periódico El Monitor Si­naloense, que editaba en Culiacán su tío Faustino Díaz, apareciendo como director don Herlindo Elenes Gaxiola. Cabe agregar que dicha publicación se había convertido en el portavoz de un selecto grupo cultural, élite literaria, formado por el doctor Enrique González Martínez, Jesús Andrade, Gabriel F. Peláez, Francisco Medina, Esteban Flores, Julio G. Arce, Samuel Híjar, Ignacio M. Gastélum, ingeniero Francisco Sosa y Ávila, José Rentería, Manuel Bonilla, Norberto Domínguez y Ricardo Carricarte.

En el mismo 1911 Genaro Estrada se hizo cargo del Diario del Pacífico, que se publicaba en Mazatlán, redactando temas literarios e históricos. Al año siguiente, 1912, se mudó a la ciudad de México. Antes, fue regidor honorario del cabildo municipal de Culiacán. En 1913, ya en el Distrito Federal, inició labores como secretario de la Escuela Nacional Preparatoria, impartiendo clases de gramática. Hasta 1915 continuó trabajando para la Universidad Nacional de México.

Junto con el poeta Enrique González Martínez, Genaro Estrada fun­dó la revista Argos y continuó su labor periodística colaborando para la Revista de Revistas. Asimismo, fue secretario general de la Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística.

Como bibliófilo, Estrada Félix publicó de forma póstuma la obra Apuntes para la historia de Sinaloa, de Eustaquio Buelna. Del mismo modo, a la manera de Francisco Sosa Escalante y Joaquín García Icazbalceta, localizó y difundió fuentes documentales para la historia social y literaria de México.

Genaro Estrada colaboró, con espíritu visionario, en el gobierno de la República, en la era posterior a la Revolución Mexicana. Así, en 1917 fue jefe de la Oficina de Publicaciones de la Secretaría de Industria y Comercio. A los 33 años de edad, en 1921, ocupó la Oficialía Mayor de la Secretaría de Relaciones Exteriores. En 1927 fue nombrado subsecretario de la misma y de 1930 hasta 1932 fue titular de la cancillería, periodo en el que elaboró la llamada Doctrina Estrada, la cual presentó como Doctrina Mexicana, en la Sociedad de Naciones, antecesora de la ONU.

De enero de 1932 a fines de 1934, Genaro Estrada fue Embajador Extraordinario y Ministro Plenipotenciario en la República Española, donde escribió su Bibliografía de Goya, la más completa hasta ese momento. También representó a nuestro país ante Portugal y Turquía.

Poeta y literato, en 1926 Estrada escribió la novela Pero Galín, “una solapada autobiografía”, según Luis Mario Schneider, y cuatro libros más de poesía satírica y política. Para entonces, había publicado las obras Nuevos poetas mexicanos (1916), Lírica Mexicana (1919) y Bibliografía de Amado Nervo (1925). Posteriormente, entregó a la imprenta Escalera (1929), Paso a nivel (1933) y Genio y Figura de Picasso (1935), primer estudio global sobre el pintor, hecho desde Latinoamérica.

Quien considera escasa la obra literaria de Genaro Estrada, ignora que a ella dedicó, perseverante, 30 de sus 50 años de vida. Además de su histórica labor en la elaboración de la doctrina de su nombre, “el mayor respaldo ideológico y jurídico para los asuntos exteriores de la nación mexicana, conducta aprovechada y aprobada por otros países”, cita del mismo Schneider, encontrándose en la Secretaría de Relaciones Exteriores, acometió dos series de publicaciones, la titulada Archivo Histórico y Diplomático Mexicano, que consta de 39 volúmenes, algunos reunidos y prologados por él, y Monografías Bibliográficas Mexicanas.

La pluma inmortal de Alfonso Reyes escribió sobre Genaro Estrada. Su testimonio se puede apreciar en el Volumen XII de sus Obras Completas: Grata compañía, pasado inmediato, letras de la Nueva España. Colección Letras Mexicanas, Fondo de Cultura Económica. En el arte, su más fiel retratista fue Miguel Covarrubias. Lo dibujaron, igualmente, con admiración, Xavier Villaurrutia y Rufino Tamayo, el ortodoxo de la primera época.

Por problemas de salud Genaro Estrada se retiró en 1934, del cuerpo diplomático, pero no anularon su actividad creadora, escribiendo, todavía, algunos papeles para la historia de las bellas artes de México. Fundó, también, la Biblioteca Histórica Mexicana de Obras Inéditas. Pero la muerte truncó, el 29 de septiembre de 1937, su Bibliografía Mexicana.

Genaro Estrada, gloria de Sinaloa, fue miembro correspondiente de la Academia Mexicana de la Historia, ocupando el sillón 12, desde 1919 hasta 1937, año de su muerte. Y es el único sinaloense que reposa en la Rotonda de los Hombres Ilustres de México, hoy de las Personas Ilustres.

*Economista y compositor

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