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El desarrollo y sus teorías

Por domingo 8 de mayo de 2011 Sin Comentarios

Por Francisco Torres Vega*

El concepto del desarrollo económico tiene profundas raíces en la filosofía, la sociología, la ética e incluso la estética, por tal razón, suscita innumerables discusio­nes acerca de su naturaleza, una de ellas gira en torno a la in­terpretación teórica para dar lugar al análisis del desempeño de la economía, esto es, porque algunos países pueden alcan­zar niveles de bienestar elevados y otros enfrentan sobreco­gedores niveles de pobreza y marginación, existiendo un gran despilfarro de recursos que podrían utilizarse en la construc­ción de la circunstancia que garantice el avance sostenido del bienestar social.

En el caso de México ha habido grandes quiebres en la es­trategia del desarrollo, esto es así, porque urge encontrar un modelo basado en una teoría sólida para encarar los grandes retos que representan el rezago econó­mico y la apabullante inequidad social, de hecho, desde mediada la década de los ochenta se modificó de manera ra­dical nuestra estrategia de desarrollo, pasamos del tradicional estilo naciona­lista revolucionario, apoyado en la intervención del Estado en la economía y en la industrialización basada en la sustitu­ción de importaciones y, se le reemplaza por un régimen neoliberal apoyado en la desregulación, la liberación financiera, la privatización de las empresas públicas y, sitúa al sector exportador como mo­tor del crecimiento y de la integración económica nacional con el movimiento globalizador.

Los teóricos del modelo neoliberal expusieron que apartado el sector públi­co de la economía, junto a los beneficios de la revolución tecnológica, el resultado sería un mayor desarrollo, mayores ga­nancias por la acelerada productividad y una notable declinación del desempleo. Pensaron que con la liberación del ca­pital habría menores tasas de interés y junto a ello, la inversión fluiría a los paí­ses pobres colmados de oportunidades, cerrándose de esta manera la distancia que los separa de los países ricos.

Sin embargo, en el sector externo de la economía las cosas ocurrían de dife­rente manera, la poca intensidad de las importaciones no logró encadenarse con las exportaciones y éstas no logra­ron dinamizar la demanda externa por nuestros bienes. El mercado interno, tampoco logró dinamizar la actividad productiva, la estrategia de contraer los salarios exacerbó la deficiencia de la de­manda y, con una débil demanda se in­tensificaron las presiones competitivas en las industrias clave, derivando en un círculo vicioso que generó un desarrollo crónicamente insuficiente.

Nuestra estructura productiva aún modificada no ha logrado reinsertar a la economía nacional en la senda del desarrollo, tampoco era di­ferente en los años ochenta cuando ocurría un modelo agotado que había producido grandes distorsiones en los precios y en la asignación de recursos, a partir de entonces, los economistas se han diferenciado en cuanto al enfoque teórico utilizado para formular hipótesis con proposiciones algunas muy poco proba­bles, juzgan el desarrollo mediante el comportamiento de al­gunas variables como el producto interno bruto, el desempleo y la inflación, asumiéndolos como criterios de verdad, cuando tenemos lacerantes índices de desigualdad social.

El camino del desarrollo sea liberalismo o estatismo en cualquiera de sus puntos intermedios, son una suma de manifestaciones que reflejan la inquietud por encontrar nuevos puntos de referencia para respondernos, cómo conseguir un proceso de desarrollo sostenido? Las siguientes son las ideas más eficientemente elaboradas y que han tenido mayor influencia en la teoría acerca del desarrollo:

a) La teoría clásica seguida por la corrien­te neoclásica, plantea que el desarrollo de los países pobres se logra a través de transitar por la vía del capitalismo, la pobreza puede superarse siguiendo el camino que realizaron los países ri­cos, esto es, mediante la acumulación de riquezas basada en el aumento de la producción y la innovación tecnológica. Por la simplicidad con que considera la creciente desigualdad entre países ri­cos y pobres, por tratar a la propiedad privada como el máximo fundamento para lograr el bienestar social y por el individualismo excesivo que en ella subyace, la economía de los clásicos es considerada como amoral debido principalmente a abstracciones llevadas demasiado lejos.

b) La teoría de Keynes ha sido de extraordinaria influencia entre los economistas contemporáneos, plantea que el desarrollo tiene fallas, lo que hace necesario reformas, estructurales, básicamente la intervención del sector pu­blico en la economía para superar la insuficiencia de la demanda, el meollo del asunto es que debe haber pleno empleo para que se realicen todos los bienes y servicios producidos. Para los clásicos la realización sucedía siem­pre, para Keynes, esto puede ocurrir o no ocurrir, si se quiere evitar las depresiones económicas el Estado debe provocar la demanda con medidas fiscales y/o monetarias e inversión por cuenta propia para estimular el mercado interno, haciéndose acompañar de poca dependencia ex­terna. La crítica a los keynesianos es que ignoraron que los mercados de bienes primarios producidos por los países pobres, son competitivos y esto lleva a menores precios. Contrario es lo que sucede con los mercados de bienes de capital producidos por los países ricos, que son oligopó­licos que llevan al incremento de los precios de sus bie­nes y a menores costos de producción. En pocas palabras, según esta teoría el aumento de la inversión es el factor necesario para el desarrollo, sin embargo, con los ingresos y los precios descendentes de los países pobres se carece de incentivos para incrementar la inversión.

c) El aporte del marxismo, en cuanto al desarrollo económico, es que aún cuando los países pobres realicen reformas para estimular el mercado interno y transformar la economía internacional, no llegaran al ni­vel de bienestar social de los países ricos en virtud de que estos se lo impedirán, porque en su modelo de desarrollo se les margina al papel de ser proveedores de recursos na­turales y de mano de obra barata. La teoría expone que se impide deliberadamente el desarrollo de los países pobres, porque de esta relación depende su propio bienestar y el nivel de su consumo. Mientras los clási­cos y keynesianos centran su análisis en te­mas unilaterales, los marxistas asumen que hay estructuras internacionales que llevan a una desigualdad perpetua. Los términos del intercambio es uno de los puntos funda­mentales de crítica a la globalización.

d) Existen otras aportaciones alternativas enfocadas más en el objetivo del desarrollo que en sus métodos. Unos sostienen que se debe realizar el cambio de modelo de de­sarrollo para garantizar el bienestar social, sustentan que el desarrollo no es suficiente, sino que lo importante es definir cual es el desarrollo que se desea, ya que si no exis­te una mejora social, todo lo realizado es inútil, como lo planteó el profesor J. Rawls. Para otros, seguir la vía de la industrialización de los países ricos tiene un grave precio social y ecológico. El aumento de la producción que recomienda la vía tradicional es el camino de la explotación de los pobres con un daño ecológico irreparable, su propues­ta es que a partir del ingreso fiscal se financien programas de educación, salud e inversión social que llevarían a la in­dustrialización y a la mejora del bienestar. Existen otros postulados alternativos un poco más filosóficos que las anteriores, relacionados con las tradiciones culturales no occidentales, que consideran que los cambios para el desarrollo empieza con el individuo y luego en la sociedad, esto es, centrarse en el crecimiento personal y la autorrealización y a partir de esto, tendremos como consecuencia un cambio en la economía y en el bienestar.

*Economista y profesor universitario.

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