Nacional

Guadalajara en un lienzo… México en una pintura…

Por domingo 20 de febrero de 2011 Sin Comentarios

Por Alberto Ángel El Cuervo*

La cantina, dijo alguna vez Carlos Monsivaís dándole voz a José Alfredo Jiménez, es el escenario fundador… El primer latifundio espiri­tual… Es el vislumbre de hermanos y padres instantáneos… La cantina, agre­garía yo, es el resumen de la mexicanei­dad por antonomasia, es el altar donde se invoca la verdadera cultura del mexi­cano… Y en este caso, sí divido al géne­ro aunque ya hace mucho tiempo que la fémina tomara por asalto ese último refugio del varón. La cantina, pues, es la escencia, la idiosincrasia, es México mismo socialmente representado… Y la cantina, ha sido inevitablemente, des­tino inmediato posterior a las sesiones de trabajo en el taller, en el estudio de Víctor Guadalajara… Ese estudio lleno de magia por el simple hecho de ser el punto de partida de la obra plástica de este gran artista mexicano…

—¡A ver a qué hora, Chino… Nos de­jaste solamente con el caldo…!

—No, patrón, nada de eso, qué les traigo, tenemos albóndigas enchipo-tladas, espinazo en mole verde, molito con pollo… ¿les voy trayendo todo…?

—Pues no sé mi carnal, pero yo trai­go filo… ¿Cómo ves mi cuervito?

—Venga, Chino… Yo sí le voy a hacer el honor a la lista completita… Y mien­tras tanto te encargo otro tequilita por favor…

—Iguanas ranas mi Chino, no voy a dejar solo a mi carnalito…

Y Víctor, vive la cantina como punto de partida para los proyectos plásticos que surgen cuando la creatividad se inunda al diluir el superyo… “Es mi re­fugio… Aquí, han surgido mil cosas, mil ideas… Aquí, muchas veces se aclara una búsqueda que se había quedado pendiente en el estudio… En la cantina te encuentras con el México real, con el México absoluto, con el México co­tidiano de los amores y desamores… Y México… ¡México es mi casa, mi punto de partida, mi raíz… Aquí habito y vivo y muero… No con un afán chauvinista por supuesto… Pero pues… Amo mi casa, mi Patria, mi principio…” Y Flor de Va­lencia, nos inunda el alma… Bebemos juntos tragedia, historias de todo tipo… Almas que fueron golpeadas, fragmen­tadas y dejan ahí pedazos de corazón que se hace necesario recoger… Hom­bres (y mujeres ahora, con una honrosa excepción), departen en las cantinas de México y descargan sentires y pensares que se reflejan en su intensi­dad en ese afán creativo de Víctor… De regreso al estu­dio, siempre desarrolla ideas, trazos, proyectos… Ninguna charla es estéril… Todo sirve, por más que se piense que son astillas, pedazos, fragmentos inútiles… Todo sirve… Llega el momento del construir… Y ahí se aprovecha todo… Así, Víc­tor Guadalajara ha ido labran­do su camino en la plástica por medio del construir siempre, del aprovechar todo lo que encuentra a su paso material y espiritual… Todo fragmen­to, todo sobrante, es digno de ser utilizado… Porque la construcción a partir de ello ha sido fundamental en la obra del pintor mexicano…

—¿Qué busca Víctor Guadalajara en la plástica…?

—Construir… Durante muchos años, viví de hacer telas, bastidores etc. Para otros artistas… Siempre sobraba mate­rial, y siempre motivaba en mí, el afán de construír… Construir es algo que me apasiona, aprovechar todo lo que encuentro y armarlo… Hay en mí una necesidad de salir de la bidimensión y llegar a formas irreglares desde el soporte… Reflejar al yo constructivo… Al revés de lo tradicional, es como dar­le una piel a un objeto… Todo aquello que sobraba de mis trabajos fabrican­do lienzos y bastidores, sugería mucho para construir… Así todo ello hizo surgir polípticos una y otra vez a partir de la pedacería sobrante, de fragmentos que había que aprovechar para volver a la construcción… Y para esto, es indispen­sable partir del interior…

—¿Qué opinas de los colores prima­rios… Los colores básicos…?

—Me encanta la fantasía de que a través de tres colores pueda construir­se toda la gama… Puedas construir complicados mundos y coloridos sim­plemente partiendo de rojo azul, ama­rillo… Construir…

—¿Es una obsesión para ti el cons­truir…? ¿Desde cuándo lo sientes de esa manera? ¿Dirías que hay un punto que marca la búsqueda?

Sin pensarlo, de manera inmedia­ta, Víctor Guadalajara responde: Sí, el divorcio de mis papás… Comprendo entonces esa necesidad de partir del in­terior para construir en todo momento con todo lo fragmentado… La obra de Víctor muestra siempre ese afán… Los críticos de arte, que se obsesionan con etiquetar arte y artistas, se referirían a Víctor Guadalajara como un integrante de la llamada ruptura en México, una es­pecie de agrupación intangible que bus­ca separarse de lo establecido… Pero es que la obra de Guadalajara, es per se una ruptura… Su búsqueda es totalmente distinta… Desde ese afán por construir hasta el romper con el lienzo tradicional y fabricar lienzos tridimensionales logrando así imprimir a su obra caracterís­ticas sui géneris que lo convierten en la vanguardia del arte mexicano persona­lizada… La encaústica es un favorito de Víctor… Me atrevería a decir que no hay en México quien maneje la encaústica como el Maestro Guadalajara… “Veinte años tengo ya manejando la encaústi­ca… No uso colores directos, prefiero utilizar veladura sobre veladura que te va dando matices, intensidades, presencias distintas en el color…” ¿Y la muerte? “Me da un chingo de miedo a no existir… No soy creyente pero quiero que me lleven chupe y calaveritas y altares día de muer­tos… Soy de la tierra y a la tierra voy por eso busco la tierra en mis pigmentos… Óxidos, tierras etc… Y todo ese afán de construir, se ve reflejado también en su obra gráfica, siempre investigando, siempre creando nuevas formas y ma­neras de realizarla… Así, contemplar un grabado de Víctor Guadalajara, es situar­se a la vanguardia del arte mexicano, de la misma manera en que la cantina sitúa al tequila a la vanguardia de los com­promisos espirituales… Y en la cantina tenía que realizarse esta entrevista a Víctor Guadalajara, gigantesco artista mexicano con quien he tenido el honor de compartir trabajando en talleres de figura humana que realizamos constantemente, compartir en mesas redondas informales que son de gran enseñanza, compartir aprendiendo y disfrutando de su talento y su amistad… De ahí que me pidiera en la cantina:

—¿Cántate algo no carnalito…? Algo muy mexicano, más mexicano que mi nombre… Me he de comer esa tuna ¿cómo va esa que cantaba Negrete?

—Ah sí, pero le tenemos que cam­biar la letra…

—¡Ah chingá…! Y ¿Por qué…?

—Ora verás… Guadalajara en un lienzo… México en una pintura…

*Cantante, compositor y escritor.

 

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