Editorial

Editorial: No 37

Por domingo 6 de febrero de 2011 Sin Comentarios

La fiesta nacional que celebramos este sábado 5 de febrero, tiene como motivo el cumpleaños 94 de la Constitución. Momento decisivo del México contemporáneo que sintetiza el trabajo político de doscientos y dieciocho constituyentes que debatieron, votaron y la redactaron, tratando de plasmar los anhelos e ideales del pueblo de encontrar en la carta magna el instrumento legal que le permitiera tener mejores condiciones sociales, culturales, económicas y políticas para un desarrollo justo e igualitario para todos los mexicanos desde aquel febrero en la ciudad de Querétaro también nació la demanda de ¡que se cumpla¡ por igual por gobernantes y gobernados. Salvador R. Guzmán recuerda de ese febrero imborrable: “… Fuimos a Querétaro para recibir de Carranza un proyecto de reformas a la Constitución del 57, y no obstante que en ese proyecto se abría el camino a las conquistas sociales, los constituyentes de Querétaro las extremaron de tal modo, que la Constitución del 17 no puede considerarse como una reforma de la de 57, sino como un código nuevo, indiscutiblemente más avanzado y que estando como está en vigor, todavía no se puede cumplir debidamente”.

A noventa y cuatro años de la fecha memorable, existe en ciertos círculos de pensadores la discusión de si debe ser cambiada, o sólo como ha sido común actualizarla; los reformadores y los impugnadores se encuentran otra vez en la batalla de las ideas, el tema La Constitución del 17, algunos solo demandamos su cumplimiento como la mejor manera de festejarla.  A propósito de ese año 17 queremos recordar un fragmento del discurso pronunciado por Venustiano Carranza en su informe presidencial del 1º de septiembre: “Siendo indispensable una cultura que, a la vez que ampliamente difundida, sea lo suficientemente profunda y sólida para que todos los ciudadanos estén en aptitud de desarrollar una labor benéfica en pro de la colectividad, no basta con multiplicar indefinidamente las escuelas primarias, es preciso formar hombres que sean capaces de enfrentarse no solo con los problemas personales que les presente la vida individual, sino también con aquellos que puedan suscitarse en la existencia colectiva del pueblo; pero tan elevados fines no pueden lograrse con el antiguo sistema nemotécnico de enseñanzas que después de esfuerzos extraordinarios no dejan más que conocimientos superficiales.” Parece tan lejano y tan actual 1917, que La Voz del Norte se une a la celebración brindando y alzando la voz: por que se cumpla la Constitución por ciudadanos y autoridades y, que nuestra cultura sea sólida, profunda y difundida. Por eso decimos, salud por la que cumple años.

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