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El culto a Jesús Malverde

Por domingo 19 de diciembre de 2010 Sin Comentarios

Por Joaquín López*

Malverde es un icono que nace de la cultura culiaca­na, su popularidad se inicia a partir de su muerte en los albores del siglo XX y se fue asentando mer­ced a un túmulo que marcaba el lugar donde quedó deposita­do su cuerpo justo al lado de las vías del ferrocarril; esto atrajo la curiosidad de viajeros y transeúntes y el mito se fue exten­diendo por el país. En los 70 el túmulo y el caserío represen­taron un estorbo para la erección de la unidad administrativa pero el gobernador Genaro Calderón (1975-1980), ordenó se construyese la modesta capilla que conocemos hoy (H. Sina­gawa)

Su imagen ha sido plasmada por pintores de renombre como Antonio López Sáenz, además, su busto se fabrica en variados materiales, desde el plástico, el yeso, hueso y resina hasta llegar a la plata y el oro. Se estampa en tatuajes, gorras, camisas, camisetas, chamarras pulseras, perfumes, ungüen­tos, artículos de limpieza, cajas de té, se teje en huaraches, escapularios y se labra en bisutería de fantasía y joyería de oro con incrustaciones de piedras preciosas.

Malverde es también marca de cerveza. El día de su lanza­miento en Culiacán, el fabricante calculó ventas por el orden de 5mil cajas de ambarinas al mes. (Milenio, 11/16/2008) Su precio es el más caro en el mercado nacional y es distribuida al menudeo en exclusiva por una cadena comercial con pre­sencia en varios estados. La fábrica dona el 1% del producto de las ventas a los administradores del culto.

En lo cultural, Jesús Juárez Mazo, alias Malverde, ha interesado a académicos de la Universidad de Texas, Austin, entre otras. El dramaturgo Oscar Liera escribió El Jinete de la Divina Providencia, obra de teatro que luego fue adaptada al cine por el mazatleco Oscar Blancarte. Su nombre figura en Best Sellers como la Reina del Sur de Arturo Pérez Reverte (Alfaguara, Madrid 2002). En 2006 la revista Playboy México, publica a Mayte G. Bonilla un artículo basado en investigaciones como la del Dr. Arturo Lizarraga, maestro de la UAS-Mazatlán. En 2007 fue objeto de otra obra de Teatro llamada “Always & Forever” (Siempre y Para Siempre) presentada en el Watts Village Theater de Los Ángeles, Califor­nia. (Kate Murphy, NY Times, II/8,2008 y en 2009 JUS publicó: Jesús Malverde, El Santo Popular de Sinaloa, supuesta investigación histórica, obra de Manuel Esquivel

La capilla de Malverde es conocida en los hogares de los Estados Unidos por algunos episodios que presentó CBS en su programa “CSI” y la película “A Man Apart” con Vin Die­sel (2003) lo lleva a la pantalla grande. A casi un siglo de su supuesta muerte, su historiografía no logra demostrar su existencia; su tradición corre paralela a antiguos ritos regionales car­gado de alto contenido cristiano, fenómeno inverso al de las diosas toltecas representan­tes de la tierra, veneradas en el cerro del Tepe­yac y representadas en la imagen de la Virgen María de Guadalupe Tonantzin (Usigli).

Heraclio Bernal fue otro bandido sinaloen­se cuyas hazañas y muerte se entretejen con las de Malverde, ambos desafiaron la autori­dad del gobernador Cañedo y fueron sacrifi­cados durante su gobierno. Mircea Eliade dijo que lo sagrado y la realidad cultural en las ciu­dades “todavía se mueven en un mundo arcaico, la sociedad tiene tendencias a vivir lo más posible en lo sagrado o en la intimidad de objetos consagrados”. (1)

El culichi Jorge Gárate Arellano, conoció el montículo de Malverde cerca de un pantano, dice que junto a aquél había una lata de leche “Nido” en el que los transeúntes deposita­ban donativos y aun cuando el dinero desaparecía la gente se­guía cooperando. El culto, el barrio y la calle fueron conocídos como “de Malverde”. Gára­te y el historiador Herberto Sinagawa aseguran que el vulgo no lo relacionaba entonces con el narco, eso vendría mucho después.

Don Eligio Lizárraga contribuyó al desarrollo del mito, al iniciarse como capellán del culto e incor­porar una estatua; la cus­todia de la parroquia pasó a manos de uno de sus hijos. Al santuario sin puertas, acuden a buscar refugio sa­grado, cientos de creyentes y curiosos 24 horas, 7 días a la semana, 365 días al año, especialmente el 3 de mayo y el 25 de diciembre. Incluso cuenta con espacio velatorio y carroza fúnebre y fondo de ayuda para personas de escasos recursos. Ningún otro culto religioso les iguala en atención y servicio.

El mote de “Santo” proviene de periodistas que inmer­sos en el rito ortodoxo cristiano no distinguieron entre ritos ancestrales y lo cristiano; otros fenómenos similares fueron “La Santa Teresa de Cabora” en el S. XIX y “El Niño Fidencio”. En todo caso la santidad otorgada sería obra de la tradición de Topia precortesiana cuyo misticismo emerge del ritual del sacrificio del guerrero. Visto así, Malverde emerge de las ceni­zas de la tradición idolátrica, reaparece luego de permanecer oculta detrás de ritos y símbolos cristianos.

Culiacán y su modernidad ocultan “otra realidad” de mun­dos en pugna y contrastantes donde navegan seres de dis­tintas culturas cuya antigüedad se remonta al neolítico; esta era se distingue por el firme dominio de las grandes artes de la civilización como son la alfarería, los tejidos, la agricultura y la domesticación de animales salvajes Visto desde afuera, Culiacán se presenta como un cosmos de modernidad donde sus habitantes viven sometidos a los designios del tráfico vehicular, los avances tecnológicos, la agricultura, el impacto económico del poder centralizado y la omnipresente cultura del narcotráfico; con todo, el común denominador de la cotidianidad lo rigen el rito y el mito.

Lo anterior es evidente si observamos a los choferes del transporte urbano y sus elaboradas cajas monedero en for­ma de iglesia con torres y cruces de madera y rodeados de imágenes sagradas como la guadalupana. Una extensión del pasado es el trato del chofer para con su vehículo y el pasaje, que difiere muy poco al que los antiguos arrieros daban a sus bestias de carga.

El 3 de mayo, día en que supuestamente fue ejecutado Malverde, es también el de la Santa Cruz, fecha en que los indios de Sinaloa acudían a ríos, arroyos y el mar, para que los dioses le pusieran fin a la sequía característica de esos meses, las lluvias llegaban el 24 de junio, misma que a través del sincretismo católico se inserta a San Juan Bautista en la tradición indígena para sustituir a Tláloc, dios de la lluvia. Las fiestas más populares del sur de Sinaloa ocurren alre­dedor de esos meses, como la de la Primavera en El Rosario junto al río en el cruce del camino rumbo a Matatán donde todavía existen capillas con su respectiva cruz. Ahí bailaban los indios cada tres de mayo frente a la cruz más antigua en el Noroeste mexicano. Por las mismas fechas, el pueblo de Escuinapa, que antes pertenecía al El Rosario, celebra sus tradicionales Fiestas del mar de las Cabras, bailan día y no­che durante toda una semana, ritual que se ha convertido en ofrenda a la fertilidad.

Según el antropólogo Arturo Lizárraga, el mito y la santi­dad de Malverde tienen su origen en todos aquellos seres del bajo mundo privados de un recipiente a sus peticiones, con marcada marginación social, pobreza o criminalidad, situa­ción que no les permite acudir a una iglesia para elevar sus plegarias a algún santo católico.

Malverde, me dice frente a su imagen una ferviente ca­tólica, “es un animita”, la misma es de las más antiguas que conozco y la obtuvo hace muchos años de la señora Lucila Rojas, devota que le invocaba a la menor amenaza; cuan­do algunas dama le cuestionaba su fe, ella no cedía, incluso hasta organizaba viajes de Teacapán a Culiacán para cele­brar a Malverde en su día. En la imagen se aprecia a un Mal­verde con la soga al cuello, el agua a la cintura y rodeado de juncos. Los juncos y el agua recuerdan la simbología del dios Tláloc.

El fenómeno de Malverde es clara evidencia de que el mundo mágico precolombino está vivo “siempre y para siem­pre”. El padre jesuita e historiador Mariano Cuevas, admite que los frailes fracasaron en su intento de desterrar miles de años de tradición porque “desgraciadamente ni ellos, ni sus sucesores han podido desarraigar la idolatría” . Charles Bor­den, experto en asuntos de la frontera norte dijo: “Malverde que existió o nunca existió, existe absolutamente como fuen­te de socorro para toda la gente de Sinaloa. Él forma parte de la cultura…”

Casi todos sus devotos tienen algún milagro o anécdo­ta sobre Malverde, en lo personal poseo su busto en yeso y en alguna ocasión, para estar a tono, le compré unas flores. Cuando me pasé un alto y un policía de tránsito que venía jus­to detrás de mí me detuvo, al momento de sacar mis docu­mentos me dije, “a mí nadie me detiene, pues le llevo flores a Malverde”, en ese mismo instante, el oficial fue requerido por otro que a bordo de otra patrulla le ordenaba que lo siguiera por lo que ni siquiera revisó mis documentos.

BIBLIOGRAFÍA
1 The Savage Mind, Claude Levi-Strauss, pp. 15 The University of Chicago Press, 1966 (1962, Paris)
2 Eliade, Mircea http://www.mercurialis.com/RYFT/PDF/Mir­cea%20Eliade%20-%20LoSagrado%20y%20lo%20Profa­no%20-%20Capitulo%201.pdf
II Llaguno, José A., S. J. La personalidad Jurídica del Indio (1585) Introducción, pp. 16 Ed. Porrúa, Mexico, 1963.
I Borden Charles, Down by the River, pp. 115. Simon & Schus­ter, 2002. N. Y. Traducción mía.

*Cronista de Teacapán.

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