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La ermita en el Cerro del Monge

Por domingo 12 de diciembre de 2010 Sin Comentarios

Por Juan Manuel Veliz Fonseca*

Fue en el año de 1956, reunidos un grupo de amigas acordaron subir en peregrinación al “Cerro de Monge” para pedir que lloviera y así los campesinos pudieran sembrar sus tierras. Entre ellas destacan doña Armida Esco­bar Rojo, Celia “Chela” Moreno Quiroz, las hermanas Concep­ción Susanita, Refugio y Teresa Sandoval Higuera, Jesús “doña Chuy” Urquídez Armentilla, María Batíz de Cinco, Concepción “doña Concha”, Jesús “doña Chuy” Leyva de Beltrán, Trinidad “doña Trini” Montoya Urquídez, Soledad “Chole”, (ella era mi madre) y otros católicas mas. Ya estando en la cima del cerro, les gusto la peregrinación y la panorámica que desde allí se observa, entonces surgió la idea de doña Armida Escobar de construir una ermita con su Virgen de Guadalupe, semejando a la lomita de Culiacán, donde cada 12 de diciembre se venera a la Virgen de Guadalupe. Su esposo Juan Sandoval Peña era presidente municipal interino, cubría una licencia a don Ma­nuel de Jesús García Castro.

La idea de esta peregrinación y ermita se la contaron al padre Francisco Méndez Rizo, párroco de la iglesia de San Fe­lipe y Santiago, el cual gustoso acepto. Desde entonces cada 12 de diciembre de 1956, se celebra esta peregrinación, vene­rando a la Virgen de Guadalupe, se coloco la imagen dentro de una “jaba de madera”, luego se lleno de veladoras y se realizo la primera misa.

Después año tras año se celebra cada 12 de diciembre esta peregrinación con carros alusivos a “Juan Diego y la virgen de Guadalupe”, sale de la iglesia recorre las calles principales, la banda de música tocando, a su lado Pedro Fonseca Romero tronando los mazos de “cuetes chanateros”, la gente cum­pliendo alguna “manda” de subir al cerro de Monge descalza, con el fin de encender la veladora, o bien pedirle un milagro a la Virgen De Guadalupe.

En 1970, se inicia la construcción de la ermita, estando como párroco de la iglesia Melitón Duran Meza, como presidente municipal constitucional don Juan Sandoval Peña, se inicia una colecta para que en la cima del cero de Monge se construya la ermita. Vuelve doña Armida Escobar de Sandoval y demás mu­jeres voluntarias a ponerse en acción. Para ese entonces doña “Chela” Moreno Quiroz, que junto con su marido Raúl LLanes Sandoval hacen la donación de una Virgen de Guadalupe, ellos vivían en Guasave, y esto no fue impedimento. Cuatro muros sostienen la cruz, un altar con la virgen de Guadalupe y un des­canso. Los trabajos fueron realizados por el albañil Baltazar Vé­liz Ruelas. Para el 12 de diciembre de ese año fue inaugurada esta ermita donde se puede apreciar la ciudad señorial Sinaloa de Leyva.

El 12 de diciembre del 2002, bajo el gobierno del ingeniero Saúl Rubio Ayala, realiza instalaciones de alumbrado con 15 faroles en la ermita, la construcción de una plaza con un muro de piedra de mampostería con cemento y piso adoquinado.

El 12 de diciembre de 2006, bajo el gobierno del licenciado Wilfredo Veliz Figueroa, construye de piedra de mamposte­ría, cemento y adoquín, ciento once escalones, con su baran­dal de estructura y 17 faroles.

12 de diciembre de 2008, el gobierno del doctor Gustavo Alonso Félix López se pavimenta con concreto estampado, desde avenida Daniel Gámez Enríquez hasta la ermita, dán­dole continuidad a la calle Francisco Echavarría y la construc­ción de baños.

Hay que mencionar los antecedentes del cerro de Monge, en plena revolución se le cita como el “cerro de las piedras”, tal vez por los fortines de piedra que hacían los revoluciona­rios para defenderse. Mas adelante aparece como el “cerro de Monge”, porque don Jesús Monge era dueño de un cerco en la parte de arriba.

La ermita de Sinaloa se encuentra bajo las coordenadas geográficas 25º 49”, 24, 46”N 108º 13” 48, 18”O. Elevación so­bre el nivel del mar 118 metros.

Hoy en día la ermita de Sinaloa es uno de los lugares a vi­sitar cuando estés en Sinaloa de Leyva, apreciaras bonitos e inolvidables atardeceres y contemplaras la majestuosidad del valle y las grandes montañas de la sierra madre. Para todos los enamorados venir al cerro representa un recuerdo que se queda grabado en sus mentes ya que es un lugar par el disfru­te y el romanticismo.

*Profesor de la FCA/UAS.

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