Estatal

En el Centenario de El Ciudadano Kane, en Culiacán

Por domingo 12 de diciembre de 2010 Sin Comentarios

Por Gilberto J. López Alanís*

No quise terminar el año de 2010, sin hacer referencia a la sorprendente visita de William Randolph Hearst a Sinaloa el 16 de marzo de 1910. En efecto en El Mo­nitor, Diario Sinaloense de la tarde, editado en la ciudad de Culiacán, bajo la dirección del Lic. Ignacio M. Gastélum, pu­blicó una interesante entrevista, la cual deduzco fue realiza­da por el Jefe de Redacción de dicho diario, el muy conocido literato, bibliófilo, hombre de estado y creador de la añorada Doctrina Estrada o Doctrina México en Política Internacional, el rosalino Genaro Estrada Félix. La noticia mereció primera plana y las seis columnas, entonces no se usaban las ocho de la actualidad.

Hearst llegó a las siete de la mañana en un vagón especial de su propiedad, montado en el Ferrocarril Sud Pacífico con dirección de norte a sur; viajó por motivo de negocios y lo acompañaron su esposa Millicet Wilson y otros ciudadanos norteamericanos, a recibirlo asistieron el gobernador de Si­naloa Diego Redo de la Vega y el Lic. José Castellot a la sazón Secretario de Gobierno.

El destino final fue la ciudad de México, para entrevistarse con el Presidente de la República el Gral. Porfirio Díaz, que orondo presumía su inamovible presencia en el escenario po­lítico nacional. Nada presagiaba los ominosos acontecimien­tos derivados de la campaña antirreleccionista de Francisco I. Madero y menos la caída estrepitosa de unos meses des­pués.

Williams, nacido en 1867, cuando fue fusilado Maximilia­no de Habsburgo en el Cerro de las Campanas, fue hijo del millonario editor del diario The Examiner, de los Ángeles Cali­fornia (USA); muy mimado, a los diez años con su madre viajó a Europa: Como estudiante organizaba fastuosas fiestas con toda clase de exotismos, esto y otros excesos le causaron la expulsión de Harvad. Entonces exigió a su padre que le en­tregara la dirección del diario y aparte una buena dotación económica para modernizar el negocio de la prensa, con la certeza de que: “Con malos sueldos solo se contratan talen­tos mediocres, incapaces de hacer un buen diario”.

El padre presentó una cierta oposición pero finalmente ce­dió y Hearst a los 24 años reunió a su planta de colaboradores y los conminó a “…ser emprendedores y sorprendentemente originales”. Diseñó portadas con grandes titulares y dio ca­bida a las caricaturas y las tiras cómicas, agregó mucha chis­mografía, atacó a políticos y a grandes empresas y su diario se convirtió en un fuerte medio de comunicación de masas, compró otros diarios tuvo en exclusiva a Mark Twain, litera­to y aventurero muy apreciado internacionalmente. Hearst estuvo siempre en la punta tecnológica y fue el primero en editar a color historietas; uno de sus personajes vestía siem­pre de amarillo, lo que originó la tendencia de “prensa amari­llista” que sigue en boga y por un buen sueldo contrató a otro gran periodista Joseph Pulitzer, siendo totalmente contrario a esta línea de trabajo.

Este era el personaje que en marzo de 1910, hizo una pa­rada en Culiacán, en su carro privado denominado “Cuba”, en alusión a la vida disipada que los millonarios norteamericanos realizaban en la isla del encanto. La estación del ferrocarril lo­cal ya tenía algo de su actual fisonomía y muy cerca los restos mortales de Malverde vigilaban aquellos acontecimientos.

El reportero logró la entrevista y al saludar a Hearst, sintió el fuerte apretón de manos, admiró el manejo elegante de la tejana aparte de su jovialidad por lo que se equivocó al asen­tar su edad en la entrevista.

Cohibido venció su manifestada humildad y timidez, dis­culpándose por el atrevimiento de solicitar algunas palabras para un sencillo periódico de la provincia mexicana y la res­puesta trastocó aún más la endeble fortaleza del reportero culichi.

“Estimo por igual al rotativo que a la pequeña hoja sema­naria de un rancho, siempre que estén impulsados por bue­nos deseos; pues en ese respecto creo que todo hombre de sana voluntad es tan estimable como cualquier otro, así sean sus elementos inmensos o pequeños”.

Como vemos la respuesta fue inteligente, elegante y co­medida, luego el reportero se atrevió a más y comentó uno de los editoriales del The Ángeles Exáminer, acerca de los ataques de periódicos norteamericanos a México, donde se hablaba de un México bárbaro, Hearst los minimizó, incidió sobre sus negocios en Chiuhuahua, su entrevista con Porfirio Díaz y su opinión sobre la prensa mexicana, de lo que será menester tratar en otra ocasión, baste esto para señalar que hace cien años Culiacán, fue visitado por el zar de la prensa mundial.

Seguramente a Orson Wells le importó un comino el que Hearst visitara Culiacán en 1910, cuando realizó aquella joya de la cinematografía mundial “El Ciudadano Kane”, basada en la vida de este controvertido personaje, pero de todos modos El Monitor, se apuntó un éxito periodístico pocas veces logra­do en la historia de la prensa en Sinaloa y en especial en el año de 1910 a nivel nacional. Este acontecimiento nos demuestra la necesidad de desarrollar en los espacios de la crónica y la historia la investigación cultural, para valorar los esfuerzos de las anteriores generaciones al heredarnos imágenes sorpren­dentes que impactan la actualidad.

*Director del Archivo Histórico del Estado de Sinaloa.

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