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La Voz del Norte

Por domingo 14 de noviembre de 2010 Sin Comentarios

Por Ulises Cisneros*

Poco más de un siglo después, “Voz del Norte”, el semanario cultural fundado en Mocorito por el maestro José Sabás de la Mora, fue retomado por un grupo de entusiastas cronistas y promotores culturales del valle del Évora y hecho reaparecer en una nueva época que enlaza la tradición cultural de difusión literaria de principios del siglo XX con la muy saludable producción intelectual de nuestro tiempo.

Bajo la dirección actual del respetado doctor, Juan Salvador Avilés Ochoa, el semanario lleva el nombre ahora de “La Voz del Norte”, con la autorización expresa y legal de los herederos del profesor de la Mora, quien tuvo como formidables colaboradores a los poetas Enrique González Martínez y Sixto Osuna, con quienes fundió una tercia de amistad sólo interrumpida por la muerte.

Fue esa publicación la que dio a Mocorito la denominación de “La Atenas de Sinaloa”. Durante su primera época, de 1903 a 1909, afianzó un número constante de suscriptores en el estado y en otras ciudades del país al tener un tiraje efectivo de 3 mil ejemplares, insólito quizás para aquellos tiempos. Su prestigio estuvo a la par del periódico mazatleco, “El Correo de la tarde”, fundado por don José Cayetano Valadés.

A la distancia, pareciera titánico cómo una publicación sinaloense llegó a alcanzar en su tiempo un reconocimiento nacional e internacional, cuando la difusión de las ideas llegaba en forma tardía y no se contaba con más medios de transporte que las carretas y diligencias y los barcos que surcaban la costa del Pacífico.

Su fundador echó mano de recursos como el telégrafo para contar con información y a su vez emitirla. También aprovechó al máximo la red de lectores que se constituyó al grado de publicar dos números a la semana y de hacer llegar sus ejemplares a buena parte del país y del extranjero. La llegada del Ferrocarril Occidental vino a acelerar su distribución en el Noroeste.

A partir de 1907, el semanario incluyó la revista “Arte”, que alcanzó 17 números hasta 1909. En ella, el poeta González Martínez tuvo como colaboradores de fijo a José Velasco, Jesús Urueta y Eduardo J. Correa. Fueron relevantes las traducciones al español de autores como Giovanni Papini, Máximo Gorki, Marcel Prevost y Anatole France, así como la publicación de poemas de Rubén Darío, Amado Nervo, Luis G. Urbina y Salvador Díaz Mirón.

Fueron los años previos al estallido de la Revolución. En la toma de Culiacán en 1911, Sabás de la Mora fue aprehendido y fusilado. Ese mismo año, González Martínez emigró a la Ciudad de México donde fue miembro de “El Ateneo de la Juventud” y alcanzó rápidamente la celebridad literaria a nivel internacional. Fue fundador del Seminario de Cultura Mexicana y de El Colegio Nacional. Murió en 1952. Sixto Osuna falleció en 1929.

Para fortuna de la historia, aún se puede contar con un buen número de aquellas ediciones en la UNAM y en la Hemeroteca Nacional.

De esa extraordinaria cantera emerge esta nueva “La Voz del Norte”, que cuenta con las colaboraciones de Arturo García Hernández, Adrián García Cortés, Jesús Rafael Chávez Rodríguez, Juan Cervera Sanchís, Iván Escoto Mora, J. León Zúñiga Rodríguez, Joaquín López, Yudith López Verdugo, Alberto Ángel El Cuervo, Alejandra Avilés Gaxiola, Mario Arturo Ramos y Eleazar Bórquez, entre otros.

Con nuevos aires, distintas voces a lo largo y ancho del estado ya hacen de pública voz y fama su beneplácito por la recepción del semanario. Lo mismo en El Fuerte que en Mazatlán, los ejemplares de esta publicación han venido conquistando la atención de un cada vez mayor número de lectores.

Espléndidamente impreso, con un diseño gráfico a cargo de Janet Aldana que hace muy atractiva su lectura y con interesantes artículos acerca de temas artísticos, literarios e históricos sobre México y Sinaloa, de él fui escuchando generosos testimonios alrededor de su calidad editorial y conceptual.

Debo confesar que fue hasta hace poco que lo tuve en mis manos, gracias a la compilación de los primeros 24 números que me hizo llegar su director. La grata sorpresa de conocerlo dio paso a la avidez de leer sus notas y de ahondar en la contribución cultural e histórica de su antecesor en la primera época.

Así, disfruté los textos de Gilberto López Alanís, Faustino López Osuna, Martha Bonilla, Nicolás Avilés, Luz Fernanda Azuela, Óscar Lara Salazar, Francisco Meza, Rubén Rubio Valdez, Jorge Briones, Elsie Cota, Félix Brito, Sebastián Echavarría y Benjamín Luna, entre otros escritores más. Una pluralidad de voces que evidencia la apertura editorial al libre pensamiento que tiene por característica.

A ello se suma la sección fija, llamada “Rutas de Sinaloa”, que alude a muchos rincones y pueblos de nuestra tierra y que resalta la importancia de su patrimonio cultural y natural.

Corroboré lo dicho por varios amigos y la buena opinión de alguien como Guadalupe Veneranda, la incansable escritora y promotora mazatleca del programa de fomento al hábito de la lectura, quien lo ha sumado a la bibliografía y hemeroteca de los círculos de lectores que funcionan en el Sur del estado.

Con un tiraje actual de 15 mil ejemplares que se distribuyen de manera gratuita en todo el estado, el semanario es auspiciado por la Fundación Anjor que preside Carlos Antonio Sosa Valencia. A la presentación de su primer número en mayo de este año, acudió el periodista Víctor Roura, editor de la sección cultural de El Financiero, quien ha seguido la pauta de este periódico cultural, casi inusitado a su juicio en el contexto de las publicaciones actuales en el país y, por ende, plausible por el esfuerzo que representa.

El próximo domingo aparecerá el número 25. Quienes deseen consultarlo por internet, sólo accedan a su página web: www.lavozdelnorte.com.mx

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