Nacional

Raúl Barba, un romántico fronterizo

Por domingo 26 de septiembre de 2010 Sin Comentarios

Por Mario Arturo Ramos*

Que se cual es mi talla/ con toda exactitud:
lo largo de mis tablas/ con que harán mi ataúd
“Ojalá nunca cambies” Comp. Raúl Barba

La frontera mexicana con EE UU, agrupa ciudades de todos tamaños y cifras poblacionales. En el estado de Baja California, México, se encuentra la “más visitada del mundo”. Tijuana, ensalzada y vituperada “Puerta de Amé­rica Latina”. Edmundo Lizardi cuenta sobre sus inicios. -1915- El antiguo rancho de la Tía Juana, arrimado a unos manantia­les de agua caliente, con una población de novecientos habi­tantes, se dispuso a explotar la afluencia turística a la ciudad vecina (San Diego. CA.) organizando una feria típica mexicana. Don Antonio Elozúa obtuvo el primer permiso extendido por el gobierno mexicano para la celebración de juegos de azar, convirtiéndose así en el pionero de una tradición empresarial, que combinaría la llamada industria del vicio con el escaparate fol­clórico1. La polis mexicana tiene entre sus facetas- que la distin­guen -ser refugio de todo tipo de historias, enigma que canta en los corridos, en la sensualidad de los boleros, en la fuerza del rock y en la imaginación que sólo tienen los poemas corridos, que se alimentan con las historias de sus nuevos pasajeros/ha­bitantes, que intentan vencer a la barda de acero, ¡corriendo! La noche del otro lado de la línea tiene colmillos de víbora; es ambientación perfecta para la novela sobre la muerte encobi­jada, tiene estrellas y caricias, sombras y música, mucha músi­ca. Tijuana también es territorio de tijuanenses de nacimiento y de destino que nacieron entre playas y laderas o llegaron de todos lados de la Patria y que todas las mañanas ven a la vida de frente con la dignidad a toda prueba. Por eso es de los que se quedaron en México. Ahí vive Raúl Barba Arciniega, cantor, versificador, actor, maestro de ceremonias, activista social; ori­ginario de Bellavista, Nayarit -pegadito a Tepic-, poblado don­de nació el 8 de septiembre de 1937, en el hogar formado por Julio Barba Camarena y la señora Hilda Estela Castillo.

Ese lunar coqueto / que me pone inquieto,
nació para el beso / para mordisquearlo…
“Hay un lunar coqueto”

Barba llegó a Tijuana en diciembre de 1967, traía entre las cuer­das de la guitarra y el sentimiento genuino, una trayectoria ar­tística desarrollada bajo los embrujos de la capital de su estado donde comenzó su proyecto de expresión artística, a la edad de 12 años, en el coro de la iglesia de San José; en 1949, su tim­bre de tenor infantil resaltó al interpretar “Las mañanitas” con la agrupación vocal en el anexo del templo. En los pasados cin­cuentas el predominio de los temas románticos en los medios de radiodifusión y por consecuencia en el gusto popular, fue la propuesta de la industria de comunicación y divertimento contra la resaca emocional de la masa popular. El amor como universo y la idealización de la relación de la pareja como prin­cipio, motivo y fin de la existencia, fue la esencia de la canción de consumo -que en esta década encontró el camino de los grandes éxitos-. Los tríos, los solistas, los ejecutantes, las agru­paciones, los “ídolos”, los anónimos y la industria discográfica, descubrieron en el “canto cariñoso o lloroso”, la materia para un mercado que permitió la explotación de la temática en to­dos los géneros y ritmos, por lo tanto en el México del siglo XX, la canción romántica se afianzó como elemento de la identidad cultural nacional. La generación de Raúl, transcurrió sus días entre serenatas, bo­leros y la presencia del cantor nayarita Pedro Estrada que a través de los mi­crófonos de la esta­ción de radio XERK impulsaba cantores y emocionaba a las muchachas tepi­quenses.

A la que sabe comprender / que en el amor debe de haber
más que un deber, / una sincera comprensión.
“A mi señora”

Cuarenta y tres años de vivir en Tijuana le han permitido so­lidificar su carrera, como intérprete grabar discos y presen­tarse en diferentes escenarios del país; compone canciones que cantan solistas y grupos, entre otros se debe mencionar a Astrid Hadad, Reyna Soledad, Los Aragón, Los Chavas, Son­ny Corazón Norteño, Mr. Chivo, La costeñita tal y tal…, tiene publicado un libro que lleva el título de “Versos de don Raúl”, cuenta con participaciones como actor en más de 7 filmes y en obras de teatro; es conductor de eventos artísticos y sociales. Barba tiene el corazón y las ideas a la izquierda y es un activis­ta incansable en la causas del proletariado, de tarde en tarde, afirma que para poder ser independiente produce jericallas y las vende con la alegría y dignidad que tienen los trabaja­dores. Su repertorio cuenta con una buena cantidad de obras músico-literarias entre las que destacan: “Viva Tijuana”, “En este día”, “La calceta de colores”, “Suegra bendita seas”, “El inútil”, “Los calcetines”, “No te los quites”, “Quiero mi gorila” etc. etc., catálogo que lo colocan en un sitio envidiable entre los creadores de canto popular fronterizo.

El compromiso social

Sentados en el confortable comedor de la casa que comparte con su “domadora”, Hilda Estela Castillo, en la colonia Altamira de Tijuana, charlamos sobre el compromiso social del cantor; Barba Arciniega me comenta que dejando de lado las placen­teras o conflictivas emociones amorosas que han permitido que escriba múltiples canciones, cuando brotan los aplausos es necesario recordar siempre a un gigante del canto comprome­tido, Atahualpa Yupanqui, que como guía dice a los creadores : “ Poeta de tiernas rimas, vete a vivir a la selva y aprenderás de los hombres, sus dolores y miserias, no los mires desde lejos, no los veas desde afuera, que lo primero es ser hombre y lo segun­do poeta.” Ya para despedirnos Raúl afirma que para sentirse pleno ama a su compañera, a su familia y la lucha social, la que reivindica el derecho de los desposeídos, la que rompe cadenas y otorga voz a los explotados. La Tarde multicolor del Pacifico es mudo testigo del texto con el que nos despide y que plasma su amor a Cuba: “Amo a Cuba y a su gente/ por su forma tan valiente/ que tiene para luchar/ para abatir la ignorancia, con el trabajo continuo/ no importando el infortunio/ del bloqueo criminal”. Así es Raúl Barba un romántico fronterizo.

1.-Crónicas fronterizas. Edmundo Lizardi; editorial ICBC. Premio Estatal de Periodismo 1994.

*Autor e investigador

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