Nacional

Querétaro: El ombligo del mundo

Por domingo 12 de septiembre de 2010 Sin Comentarios

Por Ernesto Parra Flores*

Querétaro, que en purépecha significa “lugar donde hay juego de pelota, o donde hay peñas”. Esta ciu­dad, por la cercanía con la capital del país como por su ubicación en un ambiente geográfico privilegiado, fue ad­quiriendo relevante importancia por su participación activa en los movimientos sociales de la Independencia, Reforma y Revolución Mexicana.

Cuando nuestra maestra de 3er. Grado de primaria nos “contaba” la historia de don Miguel Hidalgo, nos hacía hundir en un sueño fantasioso donde yo imaginaba personas, edifi­cios, campos de batalla…como los veía en el cine –era nues­tro referente más influyente en nuestras memorias-. Esto me hizo desear conocer, desde aquella temprana edad, esos si­tios considerando que, caminar por los mismos lugares donde pusieron sus pies y externaron sus ideas esos personajes que forjaron, con otros muchos más, la patria que hoy tenemos, me haría sentir “un poquito”, en carne propia, lo que ellos pu­dieron haber sentido.

El sábado 28 de agosto, mi esposa y yo, llegamos al medio­día a Querétaro hospedándonos por la calle Madero a una cua­dra de la Plaza de la Constitución, en pleno Centro Histórico. En cuanto comimos, preguntando aquí y allá, iniciamos a recorrer lo más representativo del arte, cultura e historia. Para ampliar la visita y aprovechar el tiempo, hicimos un recorrido turístico en un “Tranvía” que nos llevó por dos horas por sitios interesan­tes con la explicación algo detallada del joven guía.

Entre los lugares que más llamaron nuestra atención es­tán, por su historia: 1.- La Casa de la Corregidora, donde doña María Josefa, esposa del Corregidor Miguel Domínguez, a través de la chapa de la puerta de aquel cuarto donde ella es­taba presa, se logró comunicar (con una contraseña secreta) con Ignacio Pérez para que de inmediato avisara a Allende y a Hidalgo que había sido descubierta la conspiración. Igna­cio, haciendo casi volar su cabalgadura, logra darles aviso a la medianoche del 15 de septiembre de 1810. 2.- El Teatro de la República, donde en 1854 se entonó por vez primera el Him­no Nacional; donde se enjuiciaron a Maximiliano, Miramón y Mejía en 1867, y allí mismo se realizó el Congreso para elabo­rar la Constitución en 1917 ( por cierto no encontré el nombre del diputado al congreso por Sinaloa el fuertense Emiliano Celso García). 3.- El Cerro de las Campanas, donde fuesen fu­silados El emperador Maximiliano, Miramón y Mejía el 19 de junio de 1867 dando fin con los intentos de que un Emperador extranjero nos gobernara. En la parte más alta del cerrito se erigió una estatua monumental a Juárez, la más alta del país dedicada al patricio. El emperador de Austria, en el lugar del fusilamiento, hizo levantar una capilla que es muy visitada. 4.-Templo y Convento de Santa Cruz de los Milagros; allí se estableció el primer colegio apostólico de propagación de la fé en América, en ese lugar estuvo preso don Miguel Domín­guez en 1821, y último refugio de Maximiliano en 1867. En ese convento se encuentra el último arco –el No. 74- del acueduc­to que es el símbolo de Querétaro.

Los templos reúnen una síntesis en arquitectura, escultu­ra y pintura en un pueblo en determinada época. Dignos de admirarse están: El Templo de San Francisco, cuyo convento es hoy el Museo Regional, El Templo de San Agustín, Santa Clara, San Felipe Neri donde oficiara su primer misa Miguel Hidalgo, San Antonio, Teresitas.

La mayoría de los templos son barrocos, su construcción va desde el S. XVl al XVlll. Existen varias fuentes , una de ellas , la Fuente de Neptuno, eregida a la izq. de la entrada al Tem­plo de Santa Clara, es una obra del arq. Eduardo Tresguerras, neoclásico. Templo y fuente pudimos admirar detenidamen­te por estar muy cerca de nuestro hotel.

Más cerca aún nos tomaba la Casa de la Marquesa, de ri­quísima arquitectura barroca (hoy es un lujoso hotel). Allí vi­vió la esposa del marqués de la Villa del Villar del Águila quien mandara construir el acueducto a petición de una capuchina de la que estaba profundamente enamorado. Por la misma calle, un poco más al poniente, está la casa donde vivió Be­nito Juárez en 1863, y donde estuvo depositado el cadáver de Maximiliano. Fue residencia, también, de los Poderes del Gobierno Constitucionalista del 5 de febrero de 1916 al 1 de mayo de 1917.Más al poniente, se encuentra la casa donde se hospedó don Miguel Hidalgo en 1805.

Debo mencionar un detalle que llamó mi atención: en la Plaza de la Corregidora, se levanta un artístico monumento muy digno a la heroína; ordenado por Porfirio Díaz en 1910 para conmemorar el centenario de la Independencia. La esta­tua y los adornos fueron fundidos en Alemania. En una leyen­da lateral de la base de la estatua se lee que se erigió con el apoyo de algunos Estados, entre ellos, Sinaloa. Sí. ¡Sinaloa¡.

Tengo la seguridad de haber revivido mis lecciones de his­toria y haberlas grabado con cincel al ir pisando el terreno de los hechos y respirar el ambiente y admirar el paisaje, allí don­de brotaron y florecieron transformadoras ideas libertarias.

*Cronista de El Fuerte y presidente de la Corresponsalía del Seminario de Cultura Mexicana.

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