Editorial

Editorial: N° 13

Por domingo 22 de agosto de 2010 Sin Comentarios

Por Redacción

Desde el inicio de esta nueva épo­ca hemos estado dedicando cada edición a un municipio de nuestro estado, así gozamos recreando la geogra­fía sinaloense, desde Enrique González Martínez paseando por la viejas calles de Mocorito hasta recordar a la Lupita de Cu­liacán, desde la catedral hasta el hospital del Carmen, pasando por Pedro Infante por la “quinta avenida” de Guamúchil; qué de­cir de los ecos eternos del Rayo de Sinaloa por la sierra cosalteca y de las incursiones del muy magnífico señor Nuño Beltrán de Guzmán a la tierra de las míticas amazonas del pacífico, para ir forjando la geografía y el carácter e identidad de los sinaloenses, desde la Sierra Madre Occidental hasta el Mar de Cortés y del milenario río Zuaque hasta la zona del río Cañas.

Ahora, bajo la “batuta del millonario de Los Mochis” se ofrece esta edición al municipio norteño de Ahome, aquella re­gión que inspiró a Owen al proyecto de socialismo utópico a fines del siglo XIX y en la apertura del siglo XX el empresario Benjamín Johnston, con su ingenio azuca­rero, imprimió el sello modernista a la hoy centenaria ciudad de Los Mochis.

Hoy la zona norte de Sinaloa emerge, bajo la inspiración de Owen y Johnston, y la plataforma del puerto de Topolabampo, para que Ahome sea el escenario de una nueva etapa del desarrollo regional de México.

Citando a Adrián García Cortés: “Todo ello sueño a fantasía y a noches de luna en el luminoso cielo sinaloense; pero, a decir verdad, el escenario inspira a ésta y más fantasías. Así lo soñó un día, por ejemplo, Albert Kimsey Owen, cuando al anochecer tuvo que dormir en descampa­do frente a la bahía de Ohuira, hace ya un siglo. No había nada, entonces, de acon­dicionamiento humano; hoy, sin embar­go, Mochis-Topolobampo, unidos ya por un corredor de claro signo desarrollista, donde un aeropuerto recién inaugurado, y una terminal ferroviaria turística, tiene siempre el sueño de Ohuira”.

O como lo dijo Owen en 1872: “ahí es­taba Ohuira… donde el mar se mete en la tierra”.

Así, montados en La Voz del Norte se­guimos recorriendo la geografía sinaloen­se, palmo a palmo, de la mano de nuestra historia y con la mirada puesta en el futu­ro.

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